La integración del J-20 con motores WS-15 altera los parámetros de interceptación frente al F-35 en el Indo-Pacífico.
El nuevo motor WS-15 cambia la comparación entre J-20 y F-35
Tras recibir un nuevo lote de cazas Chengdu J-20 equipados con motores turbofán WS-15, el Mando del Teatro de Operaciones del Este del Ejército Popular de Liberación completó su integración operativa en la base aérea de Wuhu, provincia de Anhui. Esta variante alcanza una velocidad máxima sostenida de Mach 2.0 y modifica los parámetros de interceptación frente a los aviones Lockheed Martin F-35 Lightning II desplegados en Misawa, Japón.
La incorporación de esta planta motriz de diseño local elimina la dependencia de componentes extranjeros y proporciona a la fuerza aérea china una aeronave con mayores prestaciones cinéticas en el teatro de operaciones del Indo-Pacífico. El aumento del ritmo de fabricación del turbofán WS-15 por parte de la corporación Xi’an Aero-Engine permite al J-20 incorporar un motor que genera un empuje de 180 kilonewtons con postcombustión.
Con este sistema de propulsión, el caza chino ejecuta supercrucero, es decir, vuelo supersónico sostenido sin activar los postquemadores, con velocidades de entre Mach 1.8 y Mach 2.0. En cambio, el motor Pratt & Whitney F135 del F-35A limita la velocidad máxima del caza estadounidense a Mach 1.6 con postcombustión, un régimen de vuelo restringido en duración por el riesgo de degradación térmica.

El riesgo térmico afecta a los estabilizadores horizontales y al recubrimiento absorbente de ondas de radar del F-35A, mientras que el J-20 parte de una configuración diseñada por Chengdu Aircraft Industry Group. Sus alerones canard y alas en delta forman una geometría que aumenta la sustentación y reduce la resistencia al avance a altas velocidades, con efectos directos sobre su rendimiento en combate aéreo.
Datos técnicos clave del J-20 y el F-35A
- El J-20 con WS-15 alcanza una velocidad máxima sostenida de Mach 2.0.
- El motor WS-15 genera 180 kilonewtons de empuje con postcombustión.
- El F-35A queda limitado a Mach 1.6 con postcombustión.
- El J-20 transporta 12.000 kilogramos de combustible interno.
- El F-35A posee 8.278 kilogramos de combustible interno.
El J-20 amplía radio de acción, techo operativo y carga interna
Al combinar su geometría aerodinámica con una capacidad interna de combustible de 12.000 kilogramos, el J-20 obtiene un radio de acción de 2.000 kilómetros y un techo de servicio de 20.000 metros. En comparación, el F-35A posee un depósito interno de 8.278 kilogramos de combustible, por lo que su radio de acción de combate queda limitado a 1.240 kilómetros.
El techo operativo del F-35A queda en 15.000 metros, con menor margen de maniobra en combates a gran altitud. En su compartimento interno principal de armas, el J-20 transporta cuatro misiles aire-aire de largo alcance PL-15 guiados por radar, además de dos misiles de corto alcance PL-10 en las bahías laterales móviles del fuselaje.
El Instituto de Investigación de Equipos Optoelectrónicos de Luoyang desarrolló el PL-15 con un radar de barrido electrónico activo, un alcance operativo de 200 kilómetros y una velocidad terminal de Mach 4. Por su parte, la bodega interna del F-35A transporta cuatro misiles AIM-120 AMRAAM, aunque Lockheed Martin prevé ampliar esa carga a seis proyectiles.

Esa ampliación depende del sistema de soporte Sidekick dentro de la actualización Block 4, cuyo calendario de entregas acumuló retrasos hasta 2026 por las validaciones del paquete de software Technology Refresh 3. La comparación de cargas internas se suma a las diferencias de velocidad, alcance y techo operativo que condicionan el empleo de ambos cazas en el Pacífico.
Los sensores del J-20 aumentan el alcance de detección y ataque
Con el radar de barrido electrónico activo Tipo 1475, desarrollado por el Instituto de Investigación de Tecnología Electrónica de Nanjing, el J-20 opera junto con un sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos distribuido por el fuselaje. Este conjunto de sensores detecta blancos con una sección eficaz de radar de un metro cuadrado a distancias superiores a 250 kilómetros.
El F-35 emplea el radar Northrop Grumman AN/APG-81 y el sistema de apertura distribuida AN/AAQ-37. Aunque el caza estadounidense conserva una ventaja en fusión de datos y guerra electrónica, la velocidad de Mach 2.0 del J-20 transfiere mayor energía cinética a sus misiles en el momento del lanzamiento y modifica la zona de no escape de sus armas.
Mediante la adopción de líneas de producción pulsantes, la planta de Chengdu Aircraft Industry Group amplió sus instalaciones y elevó la tasa de entrega anual a 40 unidades del J-20. El Ejército Popular de Liberación opera una flota que supera los 250 aparatos distribuidos en doce brigadas de aviación de combate, con presencia creciente en unidades de primera línea.
Durante el mismo periodo, Lockheed Martin mantuvo un ritmo de ensamblaje de aproximadamente 150 cazas F-35 anuales para las fuerzas armadas estadounidenses y sus socios internacionales. Sin embargo, la compañía afrontó una suspensión temporal de las entregas de 95 aviones entre julio de 2023 y julio de 2024 por la falta de certificación del núcleo de hardware asociado al programa de modernización.
Los encuentros en el mar de la China Oriental redefinen alertas

En marzo de 2022, el Cuartel general de las Fuerzas Aéreas del Pacífico registró los primeros encuentros operacionales directos entre cazas F-35A del Ala de Caza 354 y unidades J-20 sobre el mar de la China Oriental. Durante estos incidentes, los pilotos chinos ejecutaron maniobras de interceptación coordinadas con aviones Shaanxi KJ-500 de alerta temprana y control aerotransportado.
La introducción de las variantes del J-20 con motores WS-15 modifica estas dinámicas de aproximación, ya que la capacidad de tránsito continuo a regímenes supersónicos recorta el tiempo de alerta temprana de los radares de vigilancia costera establecidos en Japón y la República de Corea. Esta ventaja de velocidad altera el margen de respuesta ante incursiones o patrullas de superioridad aérea.
Tras constatar daños por fatiga térmica en el revestimiento furtivo de las variantes F-35B y F-35C durante vuelos prolongados a velocidades supersónicas, la Oficina del Programa Conjunto del F-35 del Departamento de Defensa de los Estados Unidos impuso restricciones estructurales temporales. Las directrices operativas limitan el uso del postquemador a periodos medidos en segundos para evitar deformaciones.
Esas deformaciones pueden afectar a las antenas traseras de guerra electrónica y a la estructura de la cola. El diseño del J-20 evita estas limitaciones debido a un fuselaje de mayores dimensiones, que disipa el calor de manera eficiente, y a refuerzos estructurales de titanio alrededor de las toberas de los motores, con mayor tolerancia a regímenes supersónicos prolongados.
La estrategia china de negación de área presiona al F-35

Dentro de la estructura china de denegación de acceso y negación de área en la primera cadena de islas, la Comisión Militar Central de la República Popular China integró al J-20 como aeronave de combate de largo alcance. Desde las bases de Changxing y Rugao, estos cazas operan con capacidad de defensa antiaérea pesada y ataques contra plataformas de apoyo logístico.
Entre esos objetivos figuran plataformas de reabastecimiento en vuelo de la Armada de los Estados Unidos, como el Boeing KC-46 Pegasus. La velocidad de crucero Mach 2.0 del caza chino obliga a los planificadores occidentales a reubicar las órbitas de los aviones cisterna fuera del alcance de los misiles PL-15, con una reducción de la autonomía efectiva de las patrullas aéreas del F-35.
Con la autorización de la fase de producción de la variante biplaza J-20S por parte del ministerio de Defensa Nacional en Pekín, China incorpora una aeronave diseñada para coordinar vehículos aéreos no tripulados de ataque en misiones de combate colaborativo. Este desarrollo tecnológico, junto con la maduración del motor WS-15, aumenta la autonomía industrial de la aviación militar china.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos responde a este despliegue mediante la asignación prioritaria de fondos para el programa Next Generation Air Dominance y la aceleración de los ensayos del Programa de Transición de Motores Adaptativos. El objetivo consiste en mejorar sus prestaciones cinéticas en el teatro del Pacífico frente a cazas pesados de quinta generación con mayor velocidad sostenida.