Los vuelos de dos prototipos J-36 furtivos sin cola muestran que China ya prueba en el aire su generación de combate y acelera la competencia.
El diseño sin cola del J-36 apunta a mayor alcance y carga interna
Cuando un gran prototipo furtivo sin cola apareció sobre Chengdu el 26 de diciembre de 2024, la competencia aérea entre China y Estados Unidos entró en otra etapa. Pocos días después, el Pentágono recogió ese salto en su evaluación anual y señaló que, en diciembre de 2024, dos empresas chinas habían completado los primeros vuelos de dos prototipos de sexta generación. El paso importó porque China dejó atrás las maquetas y llevó al aire un aparato de gran tamaño.
Desde las primeras imágenes verificadas, el aparato conocido de forma extraoficial como J-36 se distinguió de cualquier caza chino previo. En Chengdu se apreció una configuración sin cola, sin estabilizadores verticales, con planta en rombo y tres tomas de aire, dos laterales y una dorsal. Esa arquitectura exige controles de vuelo muy avanzados y, a la vez, libera volumen interno para combustible, sensores y armamento, además de reducir firmas al evitar ángulos rectos.
Por su tamaño, por la ausencia de cola y por la triple admisión, el avión sugiere un perfil distinto al de un interceptor ligero. La combinación apunta a un aparato de gran autonomía y amplia carga interna, más próximo a un caza de largo radio o a un cazabombardero pesado. En esa lectura, el diseño favorece la penetración a distancia y reserva espacio para misiles, equipos de misión y sensores internos sin sacrificar discreción radar.

Ese interés no depende solo de la forma del avión, sino de la fuerza que puede sostenerlo. El informe militar de Estados Unidos de 2024 sitúa a la aviación de la Fuerza Aérea y la Marina chinas como la mayor del Indo-Pacífico y la tercera del mundo, con más de 3.150 aeronaves y unas 2.400 de combate. Además, calcula unas 1.900 plataformas de caza y señala que más de 1.300 pertenecen a generaciones avanzadas.
Datos que sitúan al J-36 dentro del salto aéreo chino
- El Pentágono registró en diciembre de 2024 los primeros vuelos de dos prototipos chinos de sexta generación.
- La fuerza aérea y naval chinas suman más de 3.150 aeronaves y unas 2.400 de combate.
- Más de 1.300 cazas chinos ya pertenecen a generaciones avanzadas, según el informe militar de Estados Unidos de 2024.
- Junto al J-36, China mostró el J-35A, un J-15D de guerra electrónica y un programa de alerta temprana sobre Y-20B.
La presión sobre Taiwán da sentido operativo al salto chino en el aire
Mientras el Teatro Oriental concentra la responsabilidad sobre operaciones contra Taiwán, el informe del Pentágono de 2025 describe una campaña de presión sostenida. El documento atribuye a 2024 un total de 38 patrullas de preparación para el combate, una presencia casi constante alrededor de la isla y una capacidad creciente para lanzar grandes paquetes de salidas con J-16 y J-20 sin depender siempre del reabastecimiento en vuelo.
Dentro de ese escenario, un avión de baja firma radar, gran autonomía y amplias bodegas internas encaja con naturalidad en misiones de penetración y ataque a larga distancia. El mismo informe sostiene que el inventario avanzado chino y su capacidad de golpear desde lejos probablemente plantearán un desafío serio a fuerzas estadounidenses y aliadas durante una crisis. El J-36 también abre espacio para tareas de control táctico de aeronaves no tripuladas.

Las imágenes difundidas entre la primavera y el inicio del verano de 2025 reforzaron esa interpretación. Un nuevo vuelo confirmó que el programa seguía en pruebas y que Chengdu había construido un refugio específico para un aparato con mayor envergadura que la de los cazas ya fabricados allí. Después, un vídeo de aterrizaje mostró trenes reforzados con ruedas dobles, superficies de control partidas en los extremos y una admisión dorsal con resalte DSI.
Más tarde, una vista frontal dejó ver una cabina lado a lado con dos pantallas HUD, una gran bodega ventral y al menos dos bodegas auxiliares. A eso se sumaron ventanas de gran apertura en el morro asociadas a sensores electroópticos e infrarrojos. Con esa configuración, el programa apunta a un perfil de misión más complejo, capaz de combinar combate aire-aire, ataque aire-superficie y coordinación táctica de otros sistemas durante el vuelo.
El Pentágono y Washington ajustan su respuesta ante el nuevo ritmo
A medida que aparecían esas señales, Washington describió con más claridad el problema estratégico. La evaluación anual de inteligencia de marzo de 2025 situó a China como la principal amenaza militar y cibernética para Estados Unidos y destacó que el Ejército Popular de Liberación ya incorpora capacidades avanzadas, entre ellas aeronaves furtivas. Luego, el almirante Samuel Paparo afirmó ante el Congreso que China ya supera a Estados Unidos en ritmo de producción aérea, marítima y de misiles.
Cuando el Pentágono añade que un avión chino de sexta generación podrá cumplir misiones aire-aire, aire-superficie y guía de plataformas no tripuladas, el J-36 deja de ser una rareza fotográfica. El aparato pasa a funcionar como un indicador del ritmo industrial y doctrinal chino, porque su relevancia no depende de una ficha pública cerrada, sino de la capacidad de China para hacer volar prototipos avanzados mientras amplía el resto de su ecosistema militar.

Dentro del mismo calendario, la respuesta estadounidense avanzó tras una pausa estratégica en mayo de 2024, cuando la Fuerza Aérea adjudicó en marzo de 2025 a Boeing la fase de desarrollo y fabricación del F-47. La nota oficial presentó ese aparato como el primer caza de sexta generación del país y subrayó un paquete que reúne furtividad de nueva generación, fusión de sensores, ataque de largo alcance y enlace con aeronaves colaborativas no tripuladas.
Aunque a finales de 2025 el Pentágono todavía situaba a los prototipos chinos de sexta generación en una etapa inicial, el cambio ya había quedado documentado. China llevó al aire dos diseños furtivos sin cola, amplió su inventario avanzado, reforzó su aviación de alerta temprana y mantuvo una presión regular alrededor de Taiwán. Por eso el J-36 atrae tanta atención: señala que la aviación militar china ya prueba su propia nueva generación mientras acelera producción y doctrina.