La Chengdu Aircraft Industry Group, filial de la Aviation Industry Corporation of China, difundió imágenes y grabaciones de vuelo del caza furtivo J-20A en imprimación amarilla de cromato de zinc, con toberas compatibles con el motor WS-15, desarrollado íntegramente en China.
Ese material indica que la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación está recibiendo la primera variante de su caza de quinta generación sin propulsión extranjera y con parámetros de empuje que la sitúan en competencia directa con el F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El aparato había hecho su debut público en el desfile del Día de la Victoria celebrado el 3 de septiembre de 2025 en Pekín, junto al biplaza J-20S, de modo que los vuelos de enero señalan su avance hacia la fase de preentrega.
Ese cambio corrige el problema más visible del programa J-20, cuyo primer vuelo tuvo lugar el 11 de enero de 2011 y cuya entrada en servicio operativo se produjo en marzo de 2017, primero con motores Saturn AL-31F de origen ruso y, desde comienzos de la década actual, con el turbofán nacional WS-10C de empuje intermedio.
Ambos motores dejaban al aparato por debajo del régimen de vuelo supersónico sostenido sin poscombustión atribuido al F-22, capacidad conocida como supercrucero. A su vez, la Aero Engine Corporation of China anunció en marzo de 2023 el inicio de la producción en serie del WS-15, y el primer vuelo de un J-20 con dos motores WS-15 quedó registrado en el aeródromo de Chengdu el 29 de junio de ese mismo año.

La revisión de la célula apareció antes de la adopción oficial de la nueva designación, ya que el prototipo numerado 2051 fue avistado en diciembre de 2022 con una cabina de perfil bajo mejor integrada en el fuselaje, lomo ensanchado, cono de morro reformado y tomas de aire reconfiguradas. Más tarde, el 3 de septiembre de 2025, durante el desfile militar de Pekín, ese estándar recibió la designación oficial J-20A.
La nueva silueta reduce la resistencia aerodinámica a velocidades transónicas, libera volumen interno para aviónica, combustible o sistemas adicionales de gestión térmica y altera la firma de observabilidad en la zona trasera. Según el fabricante, las modificaciones externas van acompañadas de una renovación integral del software, la aviónica, los sensores y los materiales compuestos del revestimiento.
En ese marco técnico, el motor WS-15 Emei aparece como un turbofán de flujo mixto con postquemador, diseñado en China desde la década de 1990 para cazas de quinta generación, con un empuje estimado de aproximadamente 180 kilonewtons con poscombustión y una relación empuje-peso superior a diez.
Esa cifra lo sitúa en el mismo rango que el Pratt & Whitney F119 del F-22, al que se atribuyen más de 156 kilonewtons con poscombustión. El F119 dispone de toberas de empuje vectorial bidimensional con deflexión de veinte grados en cabeceo, capacidad que las primeras series del WS-15 todavía no incorporan, aunque Chengdu sí ha confirmado pruebas con tobera vectorial en prototipos anteriores.

Por su parte, el J-20A emplea tomas de aire sin desviador y bahías internas de armamento con misiles aire-aire PL-15 de largo alcance y PL-10 infrarrojos, una configuración que reduce la firma radar en misiones de penetración.
La dimensión industrial del programa aumenta el alcance del cambio de motor. Imágenes satelitales comerciales analizadas en el Simposio de la Air & Space Forces Association de 2026 mostraron que el complejo de Chengdu añadió desde 2021 unos 278.700 metros cuadrados de superficie fabril y opera cinco líneas simultáneas de ensamblaje.
A partir de esa expansión, las estimaciones de capacidad de producción se sitúan entre 70 y 100 aparatos anuales según supuestos corrientes, mientras que proyecciones del Royal United Services Institute británico contemplan hasta 120 unidades al año.
Al mismo tiempo, la flota de J-20 superó los 300 ejemplares a finales de 2025 y quedó organizada en doce brigadas aéreas distribuidas entre los cinco mandos de teatro del Ejército Popular de Liberación, con tres brigadas equipadas exclusivamente con este caza. Además, el 172.º destacamento aéreo inició en julio de 2025 las operaciones con el biplaza J-20S, destinado al mando de misión y a la coordinación de aeronaves no tripuladas.
La comparación numérica con el Raptor depende también de la evolución del programa estadounidense. Aunque la Fuerza Aérea de Estados Unidos había previsto adquirir 750 F-22, finalmente recibió 187 ejemplares tras el cierre de la línea de producción. Permanecen operativos alrededor de 183, de los cuales 143 están codificados para combate, mientras que 32 células Block 20 se emplean como entrenadores sin capacidad de combate directa.

El Raptor mantiene un techo operativo superior a los 15.000 metros, velocidades por encima de Mach 2, supercrucero a Mach 1,82 y una relación empuje-peso estimada en 1,37, según cifras oficiales de Lockheed Martin. La línea permanece cerrada desde 2012 y los planes de Lockheed se limitan a actualizaciones de capacidad.
La difusión de la información técnica sobre el J-20A coincidió con el decimoquinto aniversario del vuelo inaugural del J-20. Las grabaciones del fabricante muestran ensayos sistemáticos realizados en cinco emplazamientos con diez tipos de aeronaves, entre ellas plataformas no tripuladas, y abarcan operaciones de cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas, actividades en bancos de prueba y validación de radar, enlaces de datos y sistemas de gestión térmica.
En una entrevista con la televisión estatal china, el analista militar Zhang Xuefeng señaló que el pilotaje desde el asiento trasero del J-20S ocupa una función central en el control de drones de combate asociados al J-20A; esa función reproduce conceptos examinados en los programas estadounidenses Collaborative Combat Aircraft, vinculados al Next Generation Air Dominance.
A la vez, el despliegue operativo ha continuado. Después del desfile del 3 de septiembre de 2025, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación incorporó sus primeras células J-20A a unidades operativas. Las acciones registradas sobre el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional durante el último trimestre de 2025 y el primero de 2026 incluyeron salidas de J-20 coordinadas con aviones de alerta temprana KJ-500, tanqueros YY-20 y bombarderos H-6K.
De forma paralela, el plan de expansión industrial mantenido por Chengdu apunta a una flota de alrededor de 1.000 células basadas en el J-20 hacia 2030, cifra superior al inventario combinado de F-22 y F-35A en servicio activo en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, lo que modifica el cómputo de fuerzas sobre el primer y el segundo arco de islas del Pacífico occidental.