La Fuerza Aérea incorporó un segundo B-21 a los ensayos en Edwards en 2025, mientras el supuesto H-20 chino solo se asocia a imágenes borrosas.
Cronología verificable del B-21 desde Palmdale hasta Edwards en pruebas
El 11 de septiembre de 2025, la Fuerza Aérea de Estados Unidos sumó un segundo B-21 Raider a la campaña de ensayos en vuelo en la base de Edwards, California. El comunicado vinculó esa entrega con un aumento directo del volumen de pruebas y con más adiestramiento para el sostenimiento. Con dos aparatos, la institución puede elevar la cadencia y acercar el programa a una preparación operativa medible en el corto plazo.
La trazabilidad pública del B-21 comenzó con su primer despegue. El 10 de noviembre de 2023, el Raider salió al amanecer desde Plant 42, en Palmdale, California, y un testigo registró la maniobra a las 6:51 a. m. La Fuerza Aérea evitó anunciar el vuelo en tiempo real. Aun así, aficionados se reunieron en el perímetro con cámaras y teleobjetivos. Buscaban captar por primera vez un aparato bajo seguridad estricta.
Ese vuelo marcó el tránsito de un programa industrial a un programa de ensayo. La Fuerza Aérea integró el B-21 en una campaña dirigida por su centro de pruebas y por un equipo conjunto del modelo. El propósito consiste en convertir un diseño de ala volante en una plataforma operativa para misiones convencionales y nucleares. El plan incluye alcance con apoyo de reabastecimiento en vuelo y validación progresiva de capacidades.

En la presentación pública del Raider, la Fuerza Aérea habló de una compra de al menos 100 aeronaves. El costo proyectado se ubicó cerca de $550 millones en dólares de 2010, equivalentes a unos $750 millones tras el ajuste por inflación. Con el inicio de las pruebas en el cuarto trimestre de 2023, el programa expuso la relación habitual entre precio, calendario y aprendizaje industrial que influye en contratos y en la curva de costos.
Datos verificables que sostienen la comparación entre B-21 y H-20
- Primer vuelo registrado el 10 de noviembre de 2023 desde Plant 42, con un testigo que anotó las 6:51 a. m.
- Segundo ejemplar incorporado en Edwards el 11 de septiembre de 2025 para aumentar ensayos y adiestramiento de sostenimiento.
- Contrato de producción inicial de baja cadencia con precio fijo y cargo contable de $1.170 millones comunicado en enero de 2024.
- Aeronaves de prueba construidas en la misma línea prevista para aparatos de serie para acortar el paso hacia la flota.
Contratos y diseño del B-21 para bajar costos de ciclo de vida en serie
Tras el inicio de los ensayos de vuelo en el cuarto trimestre de 2023, la Fuerza Aérea adjudicó a Northrop Grumman un contrato de producción inicial de baja cadencia con precio fijo. Ese esquema traslada parte del riesgo a la empresa y busca disciplina de costos en los primeros lotes. La institución no divulgó la cantidad de aeronaves por lote, pero sí enmarcó el acuerdo dentro del aprendizaje industrial de la fase de pruebas.
En enero de 2024, Northrop Grumman informó un cargo contable de $1.170 millones asociado al B-21. La empresa anticipó pérdidas probables en los primeros cinco lotes de esa producción inicial, con cifras de aeronaves que permanecen sin publicación. A la vez, señaló que la mayor parte de la producción posterior se ejecutaría bajo un esquema de costos reembolsables, con otra distribución de riesgos entre cliente y fabricante y con ajustes conforme avance la curva de madurez.

La llegada del segundo Raider en septiembre de 2025 cambió la cadencia práctica de la campaña. Con dos aeronaves en vuelo, el equipo puede repartir tareas y horas de instrumentación. Un ejemplar puede concentrarse en verificación de desempeño y límites de envolvente, mientras el otro apoya actividades más demandantes, como integración de sistemas de misión, validación de programas informáticos y procedimientos de mantenimiento, sin detener el resto del plan durante la fase de ensayo.
El B-21 adopta decisiones técnicas para recortar complejidad operativa. Mantiene la lógica geométrica de ala volante del B-2, pero incorpora materiales de baja observabilidad con mayor durabilidad y con menos carga de mantenimiento. También prevé una arquitectura que facilite la integración de armas futuras y la conexión con otras plataformas. La fabricación de aparatos de prueba en la misma línea destinada a la serie busca acortar el salto hacia la flota.
El H-20 en el debate público: reportes regionales y fotos borrosas de 2024
En China, la información pública sobre el H-20 sigue un patrón indirecto. En agosto de 2024, una evaluación anual del ministerio de Defensa de Taiwán afirmó que Pekín aceleraba el desarrollo de nuevas armas e incluyó al H-20 junto con misiles hipersónicos y con el aumento del número de ojivas nucleares. Esa mención aporta contexto estratégico regional, pero no ofrece una secuencia verificable de ensayos, bases y hitos para el público internacional.
Mientras ese programa permanece opaco, la fuerza de bombarderos china mantiene continuidad con el H-6 modernizado. Se trata de una aeronave de origen soviético de la Guerra Fría que China adaptó para portar misiles. Variantes recientes incorporan reabastecimiento en vuelo y perfiles de ataque a distancia, lo que permite sostener capacidad de disuasión y proyección sin un bombardero furtivo plenamente identificado en fuentes abiertas con una demostración pública equivalente a la de Estados Unidos.

La asimetría de visibilidad se reforzó con imágenes borrosas que circularon a finales de diciembre de 2024. Los fotogramas mostraron dos diseños nuevos sin estabilizadores verticales, una elección que exige control de vuelo asistido por computadora. El aparato mayor aparecía con planta de diamante y con tres tomas de aire, dos laterales y una superior; el menor ofrecía una silueta más convencional, aunque también sin cola sobre Chengdu y sin designación pública.
Esos contornos sin ángulos rectos suelen asociarse a menor firma radar, pero el material no permitió fijar maniobrabilidad, velocidad, nivel real de baja observabilidad ni aviónica. Por eso, H-20 funciona como etiqueta para expectativas de un bombardero furtivo de gran alcance que supere al H-6, sin confirmación oficial. A comienzos de 2026, Estados Unidos ya vuela dos B-21 con contratos y ensayos trazables, y China carece de un “primer vuelo” verificable.
