La prueba de Emerald Flag confirmó que el dron puede alimentar al F-35B con datos tácticos y consolidó su ruta hacia el programa MUX TACAIR.
La prueba de Eglin convirtió el enlace aéreo en capacidad táctica útil
Durante Emerald Flag 2024, en la base aérea de Eglin, el XQ-58A Valkyrie del Cuerpo de Marines enlazó su información mediante un enlace táctico común con cuatro F-35B del VMFA-214 y con otras plataformas conjuntas. Desde esa red aportó datos de amenaza, transmitió conciencia situacional sobre sensores aéreos y de superficie y asumió la función de sensor adelantado delante de la formación para acelerar cadenas de fuego de largo alcance.
Con ese vuelo, la relación entre ambos sistemas dejó atrás la simple coexistencia en el aire y pasó a una comunicación digital utilizable para adquisición de blancos y decisión táctica. Ese resultado coronó un proceso que había comenzado en diciembre de 2022, cuando la Naval Air Warfare Aircraft Division adjudicó a Kratos un contrato de$15,5 millones para dos XQ-58A con sensores, armas, integración, pruebas, operaciones de vuelo y mantenimiento.
Tras aquella adjudicación, el primer vuelo del Valkyrie operado para el programa de Marines llegó el 3 de octubre de 2023 en Eglin, y el segundo siguió el 23 de febrero de 2024. Desde entonces, el plan oficial fijó seis vuelos de prueba para medir apoyo electrónico autónomo a plataformas tripuladas como el F-35B, empleo de inteligencia artificial en patrullas aéreas y contribución a fuegos letales y cadenas de destrucción.

Como desarrollo conjunto del Air Force Research Laboratory y Kratos, el XQ-58A voló por primera vez el 5 de marzo de 2019 y ofrece más de 3.000 millas náuticas de alcance, velocidad de hasta Mach 0,86 y techo de 45.000 pies. Con bahía interna, puntos externos y capacidad para operar desde entornos austeros, el aparato puede adelantarse, observar, emitir, portar cargas y asumir exposición sin situar a un piloto dentro del espacio más amenazado.
Datos clave del Valkyrie y de la integración con el F-35B
- En octubre de 2024, Emerald Flag conectó al XQ-58A con cuatro F-35B del escuadrón VMFA-214 y con otras plataformas conjuntas.
- El contrato inicial de diciembre de 2022 asignó $15,5 millones para dos Valkyrie con sensores, armas, integración, pruebas y mantenimiento.
- El plan oficial contempló seis vuelos de prueba para apoyo electrónico autónomo, inteligencia artificial en patrullas aéreas y fuegos letales.
- El Valkyrie supera 3.000 millas náuticas de alcance, llega a Mach 0,86 y puede operar desde infraestructuras limitadas.
La autonomía convirtió al dron en sensor adelantado de red táctica
En el plan de aviación del Cuerpo de Marines para 2025, el F-35B aparece como capacidad crítica para combate expedicionario y operaciones embarcadas, mientras la institución calcula que al final de ese año habrá recibido 183 F-35B y 52 F-35C dentro de un programa de 420 aparatos. En ese mismo marco, la incorporación de Collaborative Combat Aircraft figura entre las prioridades de modernización junto al caza tripulado.
Por eso, en octubre de 2024 el dato decisivo no fue la proximidad física entre las aeronaves, sino una conexión que permitió al Valkyrie actuar como plataforma de detección adelantada integrada en una red táctica, no como aparato remoto guiado paso a paso desde el F-35B. Esa capacidad se apoyó en años de maduración autónoma, entre ellos un vuelo de tres horas en julio de 2023 con algoritmos de inteligencia artificial entrenados en simulación y pruebas previas.

Más tarde, el mando de Marines presentó pruebas con Valkyrie y F-35 como validaciones de guerra electrónica, tareas autónomas y apoyo a misiones de supresión de defensas antiaéreas enemigas. En la actualización de Force Design de 2025, la institución afirmó que ya había ejecutado cuatro vuelos de prueba con ambos aparatos y que mantenía dos más ese mismo año, además de vincular el esfuerzo con Project Eagle y con MUX TACAIR.
Los contratos y MUX TACAIR fijaron la ruta operativa del programa
En 2025, la actualización de Force Design afirmó que el Cuerpo de Marines ya había ejecutado cuatro vuelos de prueba que emparejaron al XQ-58 Valkyrie con el F-35 y que mantenía dos más ese mismo año para explorar cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas, guerra electrónica, misiones autónomas y supervivencia. Además, la institución identificó al dron como vía para expandir alcance y eficacia en entornos degradados y lo conectó con Project Eagle y con el futuro MUX TACAIR.

Esa línea también avanzó en el terreno contractual. En noviembre de 2024, el Pentágono amplió en$34,856 millones el contrato del XQ-58A para integrar sistemas de misión y subsistemas, añadir vuelos de prueba y cubrir repuestos y materiales hasta septiembre de 2026. Luego, en enero de 2025, Kratos situó la transición desde PAACK-P hacia MUX TACAIR, y en enero de 2026 Northrop Grumman obtuvo la adjudicación competitiva con una solución basada en Valkyrie y autonomía Prism.
Así quedó fijado el alcance del enlace en vuelo con el F-35B: no fue una exhibición de formación ni una prueba aislada de laboratorio, sino la demostración de que el Cuerpo de Marines ya puede insertar un dron de combate de coste relativo bajo dentro del ciclo táctico de su caza principal. Con datos útiles desde delante de la formación, el F-35B conserva la decisión y el Valkyrie amplía ojos, alcance, carga y exposición en entornos de alta amenaza.