El F-22 Raptor es el avión de combate más caro del arsenal estadounidense y está reconocido por muchos especialistas como el caza de quinta generación más sofisticado del mundo.
Sin embargo, se encuentra en vísperas de su jubilación, una circunstancia especialmente inconveniente en un momento en que las amenazas a Estados Unidos se intensifican y la necesidad de este avión es más palpable que nunca.
El abandono del F-22 se debe a una decisión marcada por la visión limitada de la administración Obama, que decidió poner fin al programa en favor del F-35 Lightning II, otro caza estadounidense de quinta generación.
Esta elección, justificada por limitaciones presupuestarias, fue una apuesta por el F-35 Lightning II, diseñado para servir en el Ejército del Aire, la Armada y el Cuerpo de Marines, y disponible para su uso por las fuerzas aéreas de naciones aliadas, fomentando la interoperabilidad esencial entre Estados Unidos y sus aliados.
Consecuencias de la retirada anticipada del F-22 Raptor

El F-22, caracterizado por su innovación y dinamismo, nunca estuvo disponible para su venta a los ejércitos aliados. Se consideró la creación de una variante naval del F-22 para operaciones basadas en portaaviones, pero no llegó a materializarse. Esta exclusividad de uso por una sola rama militar y su elevado coste limitaron considerablemente su disponibilidad.
Sin embargo, en el momento de su recorte presupuestario, el Raptor iba camino de cumplir los objetivos fijados por sus creadores, lo que sugiere que, de no haber sido por estas medidas, las Fuerzas Aéreas estadounidenses podrían disponer hoy del caza de superioridad aérea más avanzado del mundo en un número considerable. Este caza sigue demostrando su superioridad sobre otros cazas de quinta generación de países competidores, como el J-20 chino y el Su-57 ruso.
En la actualidad, el Ejército del Aire ha iniciado el proceso de retirada de los F-22 Raptor considerados obsoletos, con 32 unidades del modelo Block 20 programadas para este año, de un total de 183 F-22 en servicio.
Este número se reduce considerablemente respecto a los 750 previstos originalmente en 1991, antes del final de la Guerra Fría y los consiguientes cambios en la percepción estadounidense de sus necesidades estratégicas.
Estrategia aérea frente a las amenazas globales: El papel crítico del F-22

Concebido como punta de lanza en el combate aéreo contra lo mejor de la aviación soviética, el F-22A se distingue por ser un caza supersónico bimotor, galardonado en 2006 con el Trofeo Robert J. Collier de la Asociación Nacional de Aeronáutica (NAA) a la superioridad aérea.
Su diseño incorpora una sección transversal de radar mínima, comparable al tamaño de una canica, y una maniobrabilidad excepcional. Estas características confieren al F-22A una capacidad de supervivencia en combate aéreo sin precedentes, consolidándolo como probablemente el adversario más formidable del cielo.
Durante las fases iniciales de conceptualización del caza de quinta generación, a finales de los 80 y principios de los 90, los estrategas del Pentágono imaginaron el F-22 operando en tándem con el F-35 Lightning II en escuadrones mixtos.
Ambos aviones, equipados con tecnología furtiva y sistemas defensivos avanzados, presentaban una combinación letal: el F-22, dominante en el combate aéreo, y el F-35, un bombardero superior. Este dúo de cazas de quinta generación estaba destinado a ser decisivo en cualquier conflicto aéreo contra adversarios estadounidenses, con el F-22 proporcionando protección al F-35.
Preparación para un escenario de conflicto entre grandes potencias

Ante las crecientes tensiones con grandes Estados rivales como China y Rusia, y la creciente amenaza de Estados parias como Irán y Corea del Norte, la inversión en el F-22 podría representar una estrategia de seguridad nacional rentable. El Raptor sigue superando cualquier desafío que puedan plantear estas naciones, lo que pone de relieve la necesidad de revitalizar su producción.
Las perspectivas actuales sugieren un conflicto inminente de grandes proporciones. El ejército estadounidense, por su parte, contempla retos futuros, ideando armas revolucionarias sin tener debidamente en cuenta las capacidades de combate existentes.
La realidad dicta que el conflicto se avecina más rápido de lo previsto, obligando a las fuerzas a actuar con el arsenal disponible, no con el deseado. En este contexto, se aboga por reiniciar el programa del F-22, aumentando su flota hasta las 750 unidades previstas inicialmente.
La viabilidad económica y estratégica de ampliar la flota de F-22

Los críticos señalan que cada F-22 costaría aproximadamente 200 millones de dólares; sin embargo, este precio podría disminuir con un aumento de la producción, como se puso de manifiesto en las fases iniciales del programa.
En todos los escenarios de enfrentamiento aéreo contra aviones chinos, el F-22 ha demostrado dominar el campo de batalla. La ampliación de este programa no solo reforzaría la seguridad nacional de Estados Unidos, sino que también dotaría a las Fuerzas Aéreas de la capacidad necesaria para imponerse en futuros conflictos que actualmente parecen difíciles.