La Fuerza Aérea Francesa ha desplegado cazas Rafale en la Base Aérea de Šiauliai, en Lituania, para asumir el liderazgo de la misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN. La instalación se encuentra a 130 kilómetros del territorio ruso.
Los aviones destacados en esa base pueden lanzar misiles aire-aire profundamente dentro del espacio aéreo ruso. También pueden ejecutar ataques con misiles de crucero muy adentro del país, incluso a miles de kilómetros más allá de Moscú y San Petersburgo.
La llegada de los Rafale coincide con el despliegue de tanques Leclerc del Ejército francés en Rumanía para ejercicios con fuego real al otro lado de la frontera con Ucrania. En paralelo, contratistas franceses y personal en servicio activo llevan años participando activamente en combate contra fuerzas rusas en el teatro ucraniano.
Más recientemente, unidades francesas de cazas y helicópteros de ataque fueron enviadas a Oriente Medio y participaron en combate contra drones iraníes. La intensidad de esas operaciones ha agotado de forma significativa las reservas de misiles aire-aire de la Fuerza Aérea francesa.
Francia también ha asumido un papel principal en el abordaje y la toma de control de buques civiles de carga en aguas internacionales que transportan mercancías rusas, en especial combustibles fósiles. Esa campaña occidental más amplia ha sido criticada internacionalmente por su falta de justificación legal.
El Rafale es descrito como un caza ligero de “4+ generación” limitado por un radar muy pequeño, de alrededor de una cuarta parte del tamaño de los instalados en los Su-30 y Su-35 rusos. El avión también está condicionado por una potencia de motor muy reducida que limita sus prestaciones de vuelo.
Según esa evaluación, el aparato queda muy por detrás de cazas de quinta generación como el F-35 estadounidense y el J-20 chino. También se sostiene que, dentro de la cuarta generación, el F-15EX de Estados Unidos y el Su-35 ruso le sacan ventajas claras.
A medida que Rusia acelera la expansión de su flota de quinta generación con variantes mejoradas del Su-57, ha crecido la duda sobre la viabilidad del Rafale en combate de alta intensidad si opera sin apoyo de cazas estadounidenses más capaces.
Funcionarios franceses se han mostrado especialmente vehementes sobre una posible gran escalada de las operaciones del país contra Rusia en el teatro ucraniano. En octubre, el comandante de las Fuerzas Terrestres francesas, Pierre Schill, prometió que Francia estaría preparada para hacerlo en 2026 si fuera necesario.
Esa posición siguió a una declaración del jefe del Estado Mayor general, Fabien Mandon, de que las tropas debían prepararse para un combate en tres o cuatro años frente a una “amenaza rusa” emergente. Emmanuel Macron ha afirmado en múltiples ocasiones que no se descartan mayores despliegues de fuerzas terrestres en Ucrania como parte de una política de “hacer todo lo necesario para impedir que Rusia gane esta guerra”, y el Gobierno francés estudia desde junio de 2023 opciones para importantes despliegues terrestres en ese país.
