La Fuerza Aérea de Estados Unidos identificó como GBU-76/B al Penetrador de Próxima Generación, un sistema de armas previsto como sucesor del GBU-57/B Massive Ordnance Penetrator, la bomba convencional cazabúnker de mayor capacidad actualmente incluida en el inventario estadounidense.
El GBU-76/B será el nuevo penetrador pesado de la Fuerza Aérea estadounidense y apunta a conservar la capacidad de ataque convencional contra objetivos endurecidos y profundamente enterrados.
La designación apareció en una Solicitud de Información publicada el 1 de junio de 2026 por el Centro de Gestión del Ciclo de Vida de la Fuerza Aérea, a través de su Dirección de Armamento en la Base Aérea de Eglin. El aviso no constituye un contrato de producción ni una solicitud formal de propuestas, pero inicia una investigación de mercado para un posible contrato de entrega indefinida y cantidad indefinida.
Ese instrumento abarcaría diseño, fabricación, producción, pruebas, integración, sostenimiento y soporte logístico del nuevo armamento. Con ese alcance, el programa trata al GBU-76/B como un sistema de armas completo, no solo como el desarrollo aislado de una nueva munición penetradora.
Según el aviso, el programa prevé una munición penetradora de entre 20.000 y 30.000 libras, con dimensiones y masa comparables a las del GBU-57/B MOP. Ese rango permitiría mantener una capacidad de ataque contra centros de mando, instalaciones de misiles e infraestructura estratégica protegida por tierra, roca, hormigón y estructuras internas.
El GBU-76/B prioriza precisión y navegación resistente

Entre los requisitos descritos, la incorporación de un sistema de navegación alternativo tiene especial relevancia. En una bomba de esta clase, la precisión determina el punto de impacto y la probabilidad de que el efecto destructivo alcance el volumen subterráneo correcto.
Un error limitado puede resultar aceptable contra ciertos blancos de superficie, pero en una instalación enterrada puede hacer que el arma penetre en una zona geológica o estructural sin valor militar para el ataque previsto. Por eso, la precisión terminal será un factor central en el rendimiento del GBU-76/B como penetrador de próxima generación.
La exigencia se vincula con escenarios en los que la navegación satelital pueda sufrir interferencia, suplantación o denegación. El aviso no define la solución técnica, por lo que no permite determinar si se tratará de navegación inercial mejorada, protección contra interferencias, medidas contra suplantación, referencias múltiples u otra arquitectura.
Aun así, el requisito muestra que la Fuerza Aérea busca conservar la precisión terminal del arma en un entorno electromagnético degradado. Esa condición resulta clave para un sistema destinado a operar contra blancos estratégicos protegidos y diseñados para resistir armas de precisión estándar.
Junto con la navegación, el sistema de espoleta aparece como un componente esencial. En un penetrador de gran tamaño, la destrucción del blanco depende de la detonación a la profundidad y en el momento adecuados.
Espoletas, integración y sostenimiento desde el inicio del ciclo de vida

Una explosión prematura puede disipar el efecto antes de alcanzar la estructura crítica, mientras que una detonación tardía puede reducir el daño sobre la cámara, el túnel o el nodo de mando previsto. Por esa razón, la combinación de navegación resistente y espoletas ajustadas será decisiva para el desempeño del GBU-76/B.
Además del cuerpo de la bomba, el alcance industrial del aviso incluye software de planificación de misiones, integración en aeronaves, activos de entrenamiento, equipos de apoyo en tierra, embalaje, almacenamiento, transporte, órdenes técnicas, prevención de obsolescencia y procesos de carga, ensamblaje y empaque.
La enumeración indica que la Fuerza Aérea evalúa el nuevo penetrador como un sistema destinado al inventario operativo completo. El programa incorpora desde el inicio los elementos necesarios para empleo, mantenimiento, logística, entrenamiento y adaptación a plataformas de largo alcance.
Mientras el nuevo sistema avance hacia fases más avanzadas de desarrollo, el GBU-57/B MOP seguirá como referencia operativa. Esa bomba de unas 30.000 libras fue concebida para atacar instalaciones profundamente enterradas mediante masa elevada, carcasa reforzada, guía de precisión y detonación retardada.
En abril de 2026 se atribuyó a bombarderos B-2 Spirit el empleo de GBU-57 contra un complejo subterráneo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Teherán durante la Operación Furia Épica. Ese episodio debe distinguirse del aviso del programa, porque funciona como referencia operativa reportada y no como un dato confirmado por la documentación del GBU-76/B.
A partir de la designación GBU-76/B, Estados Unidos busca conservar una opción convencional contra blancos diseñados para resistir armas de precisión estándar. La diferencia no se limitaría a la masa del penetrador, ya que el aviso describe una arquitectura con navegación alternativa, espoletas actualizadas, integración en aeronaves y sostenimiento previsto desde el inicio del ciclo de vida.