En las operaciones hutíes contra Mokha y Bab el-Mandeb se utilizó una infraestructura de comunicaciones militares que incorpora enlaces inalámbricos a una red de fibra óptica. El despliegue tuvo lugar en un entorno de combate activo y constituyó una prueba operativa para el sistema, cuya instalación ya había avanzado hasta permitir su utilización por las fuerzas hutíes.
La incorporación de esta infraestructura está vinculada directamente con la Guardia Revolucionaria de Irán, de acuerdo con la información recopilada por Sheba Intelligence, un sitio yemení especializado en inteligencia de fuentes abiertas. Los datos señalan la entrega de equipos inalámbricos modernos, la instalación de nuevos sistemas en emplazamientos ya existentes y la construcción de estaciones específicas en Jabal Ayban y Attan, en el área de Saná.
Los indicios iniciales surgieron de la circulación de vehículos que transportaban torres de comunicaciones y equipos auxiliares por territorios controlados por los hutíes. El seguimiento de esos desplazamientos permitió relacionar el material transportado con un proyecto de ampliación de su infraestructura militar de comunicaciones.
En lugar de levantar una red inalámbrica independiente, el proyecto aprovechó el tendido de fibra óptica disponible. Las estaciones principales se conectan con nodos subordinados mediante fibra, mientras que los dispositivos inalámbricos añaden una segunda modalidad de enlace. La combinación reduce la dependencia de un único medio de transmisión, aunque todavía no se conoce la manera exacta en que operan ambos componentes.
En particular, sigue sin establecerse si las conexiones inalámbricas permanecen activas de forma simultánea con los enlaces fijos o si están previstas para asumir automáticamente las comunicaciones ante una interrupción de la fibra óptica. La información obtenida tampoco identifica fabricantes ni modelos de los equipos.
Los aspectos técnicos más sensibles continúan sin documentación disponible. Se desconocen las frecuencias de trabajo, los protocolos de radio, los estándares de cifrado y las medidas de protección electrónica. Por ello, la información conocida no permite precisar el grado de resistencia de la red frente a escuchas o interferencias.
La nueva instalación no sustituye todo el sistema de comunicaciones que los hutíes tenían a su disposición. Su estructura previa incluye la red fija de Yemen, servicios comerciales de telefonía móvil, equipos militares y una infraestructura especial que antes estuvo al servicio de los organismos de inteligencia y de la antigua Guardia Republicana.
A esas instalaciones se suman circuitos internos reservados para comunicaciones sensibles. Entre ellos figura una red que las fuentes de Sheba Intelligence denominan “comunicaciones yihadistas”, utilizada para la gestión y el tráfico de comunicaciones militares. La infraestructura híbrida representa otra capa dentro de ese conjunto de sistemas.
La existencia de esta capa adicional también aporta contexto a “En el corazón del enemigo”, una operación abordada anteriormente por Sheba Intelligence en una investigación sobre infraestructuras sensibles de comunicaciones en Saná.










