La Marina de EE. UU. incrementa despliegue de F-35C en Golfo Pérsico y mar Arábigo por tensiones con Irán, tras guerra de 2025 y represión en 2026.
Tensiones entre EE. UU. e Irán impulsan despliegue naval en Golfo Pérsico
En el contexto de las persistentes tensiones entre Estados Unidos e Irán, intensificadas por la guerra de junio de 2025 y por las protestas internas en Teherán durante enero de 2026, la Marina de Estados Unidos ha incrementado el despliegue de sus cazas F-35C Lightning II en el Golfo Pérsico y el mar Arábigo. Estos aviones de quinta generación, integrados en grupos de ataque de portaaviones como los del USS Abraham Lincoln y el USS Carl Vinson, aportan capacidades operativas que permiten penetrar defensas antiaéreas adversarias con baja observabilidad, ejecutar misiones de ataque de precisión y sostener operaciones aéreas de manera continuada.
Entre los actores centrales figuran el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que coordina estos movimientos bajo el Mando Central (CENTCOM), y el régimen iraní, cuya Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha respondido con amenazas explícitas contra bases estadounidenses en la región. Este despliegue se inserta en un período de escalada que comenzó con ataques aéreos coordinados contra instalaciones nucleares iraníes en 2025 y continuó hasta el presente, con movimientos de activos navales documentados entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
Los antecedentes de esta dinámica se remontan al acuerdo nuclear de 2015, conocido formalmente como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que limitaba el programa atómico iraní a cambio de alivio de sanciones. No obstante, la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018, bajo la administración Trump, desencadenó una serie de incumplimientos por parte de Irán, entre ellos el enriquecimiento de uranio por encima de los niveles permitidos.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) registró en junio de 2025 que Irán había excedido sus obligaciones de no proliferación por primera vez en dos décadas, y ese diagnóstico precipitó una respuesta militar. En esa ocasión, siete bombarderos B-2 Spirit estadounidenses, apoyados por misiles Tomahawk lanzados desde submarinos, atacaron tres sitios nucleares clave: Fordo, Isfahán y Natanz. El Pentágono denominó a esos ataques Operación Martillo de Medianoche y los coordinó con acciones israelíes que incluyeron ataques contra fábricas de misiles y contra científicos nucleares.
Datos clave sobre capacidades y tensiones en la región
- Presencia aérea estadounidense en la región alcanza más de 180 aeronaves, con alrededor de 40 F-35C.
- Protestas en Irán causan más de 2.600 muertos y 10.600 detenciones hasta el 14 de enero de 2026.
- F-35C detecta objetivos a distancias superiores a 200 kilómetros sin aumentar detectabilidad por radar.
- estrecho de Ormuz transita el 20% del petróleo mundial y concentra tensiones recurrentes.
Evolución naval estadounidense hacia Oriente Medio en 2026
El Departamento de Defensa confirmó que los bombardeos retrasaron el programa iraní durante meses, aunque el director del OIEA, Rafael Grossi, estimó que la capacidad de enriquecimiento a grado armamentístico podría recuperarse en un plazo similar. A partir de ese marco, la evolución de los hechos hacia 2026 ha incluido un incremento de la presencia naval estadounidense. El USS Abraham Lincoln, un portaaviones clase Nimitz con capacidad para hasta 90 aeronaves, fue redirigido desde el Indo-Pacífico hacia Oriente Medio a mediados de enero de 2026.
Documentos del Instituto Naval de Estados Unidos (USNI) indican que el grupo de ataque, que incorpora destructores como el USS Spruance y el USS Michael Murphy, transitó el estrecho de Malaca entre el 15 y el 17 de enero, y el mismo conjunto preveía una llegada al área de responsabilidad de CENTCOM en un plazo estimado de cinco a siete días. A bordo, el Ala Aérea Embarcada 9 (CVW-9) opera ocho escuadrones, entre los que se incluyen unidades con F-35C, F/A-18E/F Super Hornets y EA-18G Growlers.

Ese conjunto proporciona superioridad aérea, guerra electrónica y ataques de precisión; además, el F-35C incorpora tecnología de baja observabilidad que reduce su detectabilidad por radar y, por esa razón, facilita operaciones en entornos de alta amenaza como el espacio aéreo iraní. En paralelo, el USS Carl Vinson, otro portaaviones clase Nimitz, ha mantenido operaciones en el mar Arábigo desde noviembre de 2024 y ha integrado seis F-35C adicionales en su ala aérea CVW-2.
Informes del Pentágono detallan que este buque participó en ataques contra objetivos hutíes en Yemen durante la Operación Rough Rider en marzo de 2025, lo que evidenció su papel en misiones de largo alcance. La presencia simultánea de estos dos portaaviones eleva la capacidad aérea estadounidense en la región a más de 180 aeronaves, con alrededor de 40 F-35C. Estos cazas, desarrollados por Lockheed Martin, incorporan sensores avanzados como el Sistema de Apertura Distribuida (DAS) y el radar AESA AN/APG-81, que permiten detectar y rastrear objetivos a distancias superiores a 200 kilómetros sin aumentar su detectabilidad por radar.
Respuestas iraníes y contexto técnico de despliegues aéreos
La integración de estos sistemas en operaciones navales quedó reflejada en ejercicios como los realizados en el mar de Filipinas en diciembre de 2025, en los que se documentó interoperabilidad con aliados regionales. El componente institucional de estos despliegues se vincula de forma directa a las tensiones con Irán. En diciembre de 2025, la CGRI realizó ejercicios navales en el estrecho de Ormuz y el mar de Omán y efectuó lanzamientos de misiles de crucero y balísticos, según informes de la agencia estatal iraní Press TV.
Ese estrecho, por el que transita el 20% del petróleo mundial, ha concentrado tensiones recurrentes. Como respuesta, el Pentágono incrementó su presencia; en ese marco, desplegó destructores como el USS Thomas Hudner en el Mediterráneo Oriental en julio de 2025, con el objetivo de contrarrestar intentos iraníes de interferencia en el tráfico marítimo. En enero de 2026, el secretario de Defensa Pete Hegseth describió estos movimientos como defensivos, con énfasis en la protección de fuerzas estadounidenses y en la libertad de navegación, tras amenazas iraníes contra buques mercantes.

A la vez, las protestas en Irán, iniciadas a finales de diciembre de 2025, han añadido un factor adicional. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) atribuyó a esos hechos miles de muertes y verificó más de 2.600 muertos y 10.600 detenciones hasta el 14 de enero de 2026, pese a un apagón de comunicaciones impuesto por el régimen. El presidente Trump, en declaraciones del 2 de enero, advirtió que Estados Unidos intervendría si continuaban las muertes de manifestantes pacíficos.
En respuesta, el portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que cualquier “aventurismo” estadounidense convertiría bases como Al Udeid, en Qatar, en objetivos legítimos. Además, el general Abolfazl Shekarchi, del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, enumeró instalaciones estadounidenses expuestas a misiles Fateh-110 y a drones Shahed, según el portal Defa Press. Estos intercambios retóricos se basan en precedentes como el ataque iraní contra Al Udeid en junio de 2025, que no causó bajas, pero sí puso de relieve la capacidad misilística de Teherán.
Análisis histórico y estado actual de las tensiones bilaterales
Desde el punto de vista técnico, los F-35C se integran en una evolución de la doctrina naval estadounidense. A diferencia de los F/A-18, estos cazas incorporan un diseño de ala plegable adaptado a operaciones en portaaviones, con un alcance operativo de 1.200 millas náuticas y capacidad para portar hasta 18.000 libras de armamento, entre lo que se incluyen bombas guiadas por GPS JDAM y misiles aire-aire AIM-120.
El despliegue en el USS Abraham Lincoln, con un tránsito acelerado hacia CENTCOM, se complementa con envíos de 12 F-15 a Jordania en las últimas 24 horas de enero de 2026, según informes de Fox News y del Jerusalem Post. Además, aviones de carga C-5M Super Galaxy han transportado sistemas de defensa antimisiles Patriot o THAAD a bases como Al Udeid, de acuerdo con imágenes satelitales analizadas por el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW).

El marco histórico de estas tensiones también incluye incidentes previos en el estrecho de Ormuz. En julio de 2023, el Pentágono ordenó el despliegue de F-35 y F-16 para monitorizar el paso, tras intentos iraníes de capturar buques petroleros. En agosto de 2024, el USS Theodore Roosevelt, con F-35C a bordo, se desplegó en el golfo para disuadir ataques, según transcripciones del Departamento de Defensa.
En 2026 reaparecen pautas similares, con el USS Gerald R. Ford redirigido desde el Caribe hacia el Mediterráneo en enero, con el fin de apoyar operaciones en Venezuela y con posibilidad de reforzar Oriente Medio. La ausencia temporal de portaaviones en la Quinta Flota, confirmada por el USNI en enero de 2026, ha recibido compensación mediante estos movimientos, y ese ajuste ha permitido mantener una postura de disuasión que el secretario Austin describió como efectiva frente a acciones iraníes consideradas desestabilizadoras.
Perspectivas y divergencias en fuentes sobre la escalada regional
La comparación de fuentes muestra divergencias. Mientras el Pentágono subraya el carácter defensivo de los despliegues, analistas como los del Council on Foreign Relations señalan que estos movimientos aportan opciones ofensivas similares a las disponibles antes de la Operación Martillo de Medianoche. El OIEA, en declaraciones de Grossi del 20 de enero de 2026, advirtió que el bloqueo sobre las inspecciones nucleares no puede prolongarse indefinidamente, después de los ataques de 2025 que dañaron la capacidad iraní, pero no la eliminaron.

Por su parte, Irán ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz, un escenario que el Congreso estadounidense evaluó en agosto de 2025 como potencialmente disruptivo para el 20% del suministro global de petróleo. En el estado actual, verificado hasta el 21 de enero de 2026, los F-35C continúan como un componente principal de la presencia estadounidense, con movimientos documentados que abarcan el tránsito del USS Abraham Lincoln y refuerzos aéreos en Jordania.
Sin embargo, la documentación oficial del Pentágono no registra ataques adicionales, y las tensiones persisten en condiciones inestables, con protestas en Irán bajo represión y con amenazas mutuas sostenidas. La incertidumbre sobre el acceso a instalaciones nucleares bombardeadas, según lo reportado por Reuters. El OIEA confirma la ausencia de avances en inspecciones.
En conjunto, este panorama describe una dinámica de disuasión y respuesta que ha caracterizado la relación bilateral desde 2018, sin una resolución identificable en el plazo inmediato.
