Northrop Grumman recibió un contrato de $325,5 millones del Ejército de Estados Unidos para desarrollar RangeHawk, una aeronave no tripulada de gran altitud destinada a rastrear y recoger datos durante pruebas de armas hipersónicas y de largo alcance.
El objetivo del programa es ampliar la capacidad de seguimiento en ensayos donde la infraestructura fija o embarcada puede quedar fuera del alcance útil. En pruebas hipersónicas, los misiles vuelan a velocidades extremas y durante trayectorias extensas, lo que dificulta mantener una cobertura constante desde estaciones terrestres o buques instrumentados.
RangeHawk llevará equipos de telemetría, seguimiento y retransmisión de datos para permanecer cerca de la trayectoria del misil durante más tiempo. Esa proximidad puede mejorar la calidad de la información recogida en vuelo, reducir vacíos de datos y facilitar el análisis posterior de fallos o comportamientos inesperados.
La aeronave deriva de la familia RQ-4 Global Hawk, una plataforma de gran altitud y larga autonomía. Según la Fuerza Aérea de EE. UU., el RQ-4 puede operar por encima de los 60.000 pies y superar las 34 horas de vuelo. Esos rasgos explican su utilidad como plataforma de instrumentación aérea. Su valor en este contrato no está en portar armas, sino en transportar sensores y enlaces de datos durante ensayos complejos.
La carga de misión prevista incluye receptores de telemetría, antenas de matriz en fase, sensores electroópticos e infrarrojos, procesadores, almacenamiento de datos y comunicaciones seguras. En paralelo, una adjudicación de mayo de 2026 a AeroVironment para el sistema PANTHER apunta al tipo de equipos que se están incorporando a SkyRange, la red aérea de apoyo a pruebas hipersónicas. PANTHER consiste en una antena digital de matriz en fase diseñada para telemetría hipersónica y seguimiento simultáneo de varios objetivos desde una plataforma desplegable.
La arquitectura modular de RangeHawk es uno de los puntos centrales del contrato. En una instalación convencional, adaptar sensores a una aeronave puede requerir soportes específicos, cableado, conversión eléctrica, refrigeración, integración de software, pruebas de compatibilidad electromagnética y certificaciones de seguridad. Un diseño modular permitiría cambiar receptores, antenas, procesadores o sensores según las necesidades de cada ensayo sin rediseñar la plataforma completa.
Esa flexibilidad importa porque los programas hipersónicos estadounidenses no presentan todos los mismos requisitos. Dark Eagle, Conventional Prompt Strike, misiles hipersónicos de respiración aérea, vehículos de prueba impulsados por cohetes y experimentos de protección térmica pueden necesitar distintos ángulos de observación, frecuencias, anchos de banda y formatos de datos.
RangeHawk también puede aliviar una limitación práctica de las pruebas de largo alcance. El Pentágono ha dependido durante años de buques instrumentados para cubrir partes de esos ensayos, pero trasladarlos a la zona adecuada puede llevar semanas o meses y exige coordinar tripulaciones, calendario de pruebas y condiciones marítimas.
El director del Test Resource Management Center, George Rumford, afirmó que SkyRange permitió apoyar pruebas hipersónicas sobre el Atlántico y el Pacífico con pocos días de diferencia. C4ISRNET informó además que SkyRange respaldó 10 pruebas de vuelo hipersónicas en el año fiscal 2023 y esperaba superar las 15 en el año fiscal 2024.
La necesidad del Ejército está ligada al avance de Dark Eagle, designado formalmente el 24 de abril de 2025 como Long-Range Hypersonic Weapon. Según un informe del Congressional Research Service citado por USNI News, el sistema tiene un alcance declarado de 1.725 millas y busca ofrecer al Ejército una capacidad convencional de ataque de precisión contra objetivos urgentes o fuertemente defendidos. El arma emplea el Common Hypersonic Glide Body, mientras que su componente misilístico funciona como propulsor común de dos etapas para el LRHW del Ejército y el Conventional Prompt Strike de la Armada.
El 31 de marzo de 2026, el Army Contracting Command–Redstone Arsenal adjudicó un contrato de producción de $2.700 millones en apoyo de Dark Eagle. Reuters informó que, según Leidos, ese contrato traslada las armas hipersónicas de la fase de prototipo a la producción. En ese marco, la capacidad de prueba se vuelve tan relevante como la capacidad de fabricación.
Las armas hipersónicas dependen de variables difíciles de validar solo en túneles de viento o modelos digitales, como protección térmica, precisión de guiado, separación entre propulsor y cuerpo planeador, apagón de comunicaciones, cargas estructurales y maniobras terminales. Una aeronave no tripulada de gran altitud puede seguir un corredor de prueba, recoger telemetría en línea de visión y aportar datos independientes para reconstruir el vuelo.
RangeHawk no añade una unidad de combate al inventario del Ejército. Su función es reducir el riesgo técnico de los programas hipersónicos al mejorar el ritmo y la calidad de los ensayos. Si la disponibilidad de campos de prueba se convierte en un cuello de botella, los contratos de producción pueden avanzar más rápido que la confianza real en el diseño. El valor del sistema está precisamente ahí, en convertir aeronaves de gran altitud retiradas o reconvertidas en activos móviles de medición capaces de acompañar la geografía del ensayo.