El P-2 Neptune restaurado en Brunswick resume la historia técnica, militar y patrimonial de una plataforma clave de patrulla marítima.
La restauración en Brunswick recupera un símbolo de la aviación naval
El 25 de julio de 2025, el Brunswick Naval Aviation Museum en Maine presentó un Lockheed P-2 Neptune completamente restaurado, tras cuatro años de trabajos y una inversión de $60.000. El aparato había permanecido a la intemperie en la entrada del antiguo Brunswick Naval Air Station desde 1970 y recibió parches en el fuselaje, nuevos emblemas, una valla perimetral y un repintado completo.
La pintura fue ejecutada por Moore Painting y otros patrocinadores corporativos. El presidente del museo, el capitán retirado Sean Liedman, afirmó que el avión quedó como si acabara de salir de la línea de montaje de Palmdale, California, en 1956. El maestro jefe retirado Mark Nowak lideró la recaudación de fondos y la dirección del proyecto.
Según Mark Nowak, la aeronave permanecerá como pieza central del recinto, antigua base aérea naval que operó durante 68 años hasta su cierre en 2011. El Neptune restaurado no es una pieza genérica: pertenece a los 1.177 ejemplares fabricados por Lockheed entre 1946 y los años sesenta, una plataforma que definió la patrulla marítima de la Guerra Fría.
La designación original de la Armada estadounidense era P2V, cambiada a P-2 en septiembre de 1962 mediante la unificación de nomenclaturas del Departamento de Defensa. El prototipo voló por primera vez el 17 de mayo de 1945, pero el modelo entró en servicio en marzo de 1947 para reemplazar a los bimotores PV-1 Ventura y PV-2 Harpoon.
Datos clave del Lockheed P-2 Neptune restaurado en Brunswick
- El museo presentó el avión restaurado el 25 de julio de 2025 en Maine.
- La restauración duró cuatro años y tuvo una inversión de $60.000.
- Lockheed fabricó 1.177 ejemplares del Neptune entre 1946 y los años sesenta.
- La designación P2V cambió a P-2 en septiembre de 1962.
- El prototipo voló el 17 de mayo de 1945 y entró en servicio en marzo de 1947.
El diseño mixto combinó motores radiales, reactores y sensores
El fuselaje medía 91 pies y 8 pulgadas de largo, con 103 pies y 10 pulgadas de envergadura, y albergaba dos motores radiales Wright R-3350-32W Cyclone de 3.200 caballos cada uno. Esos motores movían hélices cuatripala y proporcionaban una velocidad máxima de 363 millas por hora, además de un alcance de 2.157 millas.
A partir de la variante P2V-5F, Lockheed añadió dos turborreactores Westinghouse J34 en góndolas subalares, lo que convirtió al Neptune en uno de los primeros aviones operativos con propulsión mixta de pistón y reactor. Esa configuración permitía despegues con peso máximo de 80.000 libras, por encima de las 67.500 libras del peso bruto de diseño.
El capitán S. Dombroff describió en 1965, en un artículo técnico de Proceedings, que el Neptune podía sostener misiones de patrulla de diez horas con velocidad de crucero de 165 nudos. La bodega interna de armamento admitía hasta 8.000 libras de bombas, cargas de profundidad, minas o torpedos antisubmarinos autoguiados.
Los soportes subalares elevaban la carga total a 12.000 libras en configuraciones de ataque. La tripulación estándar de once hombres incluía comandante de patrulla, copiloto, navegante, coordinador táctico, mecánicos, radioperador y artillero. El coordinador táctico supervisaba a los operadores de sensores dentro de un sistema de armas densamente cableado.
La patrulla antisubmarina respondió a la presión soviética

El equipo electrónico integraba radar de búsqueda AN/APS-20B, detector de anomalías magnéticas AN/ASQ-8, equipos de guerra electrónica AN/APA-69 y AN/APA-11, y receptores de sonoboyas AN/ARR-26. Esa combinación exigía mantenimiento constante y dio sentido operativo al arsenal del Neptune ante la presencia soviética en el Atlántico Norte.
El piloto retirado Bill Locke, que voló el Neptune desde Brunswick durante la Guerra Fría, explicó durante la ceremonia de restauración que la flota submarina soviética mantenía docenas de unidades nucleares frente a la costa estadounidense de manera permanente. Las misiones desde Brunswick consistían en patrullas de doce horas, diurnas y nocturnas.
Durante esas salidas se lanzaban sonoboyas para detectar contactos submarinos y se soltaban cargas explosivas de señalización, llamadas “bangers”, para comunicar al submarino que había sido localizado. Con frecuencia, esa acción lo obligaba a romper la discreción, aunque la práctica habitual era informar el contacto a buques de superficie en lugar de atacar.
El armamento defensivo incluía dos cañones de 20 mm en el morro, dos en la cola y dos ametralladoras de 12,7 mm en montaje dorsal. Más allá de la patrulla antisubmarina, el Neptune acumuló un historial operativo amplio, con usos nucleares, récords de distancia, operaciones en crisis internacionales y misiones en Vietnam.
El Neptune asumió misiones nucleares, récords y despliegues
En 1948, la Oficina de Artillería de la Armada fabricó 25 réplicas de la bomba atómica “Little Boy”, más compacta que la “Fat Man”. Esas armas dotaron a doce P2V-3C modificados con ganchos de catapulta y cohetes JATO, que operaban desde los portaaviones Coral Sea, Franklin D. Roosevelt y Midway.
Esos P2V-3C actuaron como bombarderos nucleares de primera respuesta antes de que la aviación embarcada dispusiera de reactores capaces. El 29 de septiembre de 1946, un P2V-1 bautizado “Truculent Turtle” estableció un récord de distancia sin reabastecimiento al volar 11.236 millas entre Perth, Australia, y Columbus, Ohio.
La marca del “Truculent Turtle” se mantuvo imbatida durante más de quince años. Durante la crisis de los misiles de Cuba, en octubre de 1962, tripulaciones de Brunswick operaron desde Key West para rastrear unidades submarinas soviéticas. En Vietnam, el Neptune realizó misiones de comunicaciones y, de forma ocasional, misiones de combate.
Después de esas operaciones, el P-3 Orion reemplazó al Neptune. Sin embargo, dieciséis fuerzas armadas extranjeras operaron el modelo a lo largo de su vida útil. Argentina incorporó al menos dieciséis unidades desde 1958, incluidas ocho procedentes de la Real Fuerza Aérea británica, y las encuadró en la Escuadrilla Aeronaval de Exploración.
La vida internacional y civil prolongó el servicio del modelo
La Marina Real Australiana, la Aviación Naval Brasileña, las fuerzas canadienses, la Marine Nationale francesa, la Marina Real Neerlandesa y la Fuerza Aérea Portuguesa también volaron el Neptune. Japón no solo operó el P-2: Kawasaki produjo bajo licencia la variante turbohélice P-2J, con motores General Electric T64-IHI-10 y turborreactores Ishikawajima J3-IHI-7C.
El último P-2J fue retirado del servicio activo por la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón en 1994, lo que convirtió a Japón en el último operador militar del modelo. La retirada militar no significó el fin del Neptune como avión de trabajo, porque desde 1970 varios ejemplares excedentes pasaron a la lucha contra incendios forestales.
Compañías como Minden Air Corp y Neptune Aviation Services los convirtieron en aviones cisterna. Con depósitos de 2.080 galones de retardante y una vida útil certificada de 15.000 horas de vuelo, muchos Neptune apagafuegos conservaron los reactores J34 porque la potencia adicional era necesaria para elevarse con carga completa tras una descarga a baja altura.

Los últimos cuatro aviones cisterna P-2 en servicio fueron retirados al finalizar 2017. En Brunswick, el ejemplar restaurado cumple una función distinta: no vuela ni carga armamento, sino que permanece anclado en Admiral Fitch Avenue como marcador de la historia material de la base que albergó a miles de marineros y sus familias.
El museo preserva la memoria de Brunswick y sus tripulaciones
Entre 1943 y 2011, la base de Brunswick alojó a miles de marineros y sus familias. El museo también exhibe un P-3 Orion, sucesor del Neptune, y anunció en enero de 2026 la convocatoria de una reunión de antiguos destinados en la base para los días 18 y 19 de septiembre de 2026.
La estructura recién pintada en blanco y gris del Neptune presidirá ese encuentro. Su presencia en Admiral Fitch Avenue reúne la restauración reciente, la memoria de la Guerra Fría, las misiones de patrulla marítima, el vínculo con Brunswick Naval Air Station y la continuidad patrimonial de una aeronave que sirvió en funciones militares y civiles.