El Ejército de los Países Bajos empleó carros de combate Leopard 2 durante el ejercicio Fighter Lion para ensayar maniobras acorazadas en un entorno saturado de drones, sensores y ataques de precisión, unas operaciones que el Ministerio de Defensa neerlandés comunicó el 26 de junio de 2026. Estas prácticas se desarrollaron en la zona de adiestramiento de Bergen-Hohne, en Alemania, donde se incorporaron vehículos de combate de infantería CV90, artillería, ingenieros, drones, mando digital y apoyo logístico.
Dado que el adiestramiento buscó reproducir una de las condiciones centrales observadas en Ucrania, orientada a la reducción del tiempo entre la detección de una unidad y su ataque, la supervivencia de los carros ya no depende solo del blindaje o la potencia de fuego. Por el contrario, en este nuevo escenario resulta vital dominar la ocultación, la dispersión, la disciplina electromagnética y la coordinación rápida con otras unidades.
Fighter Lion ensayó maniobras con Leopard 2 en un entorno marcado por drones, sensores y ataques de precisión, con énfasis en ocultación, dispersión y coordinación entre unidades.
A través de una imagen difundida por Defensa que muestra un Leopard 2 cubierto con abundante camuflaje durante las maniobras, se evidencia una prioridad táctica cada vez más relevante: reducir la firma visual, térmica y electrónica del vehículo para retrasar su detección por drones, sensores o sistemas de adquisición de objetivos. Aunque la versión exacta del tanque no puede identificarse con certeza, los detalles sugieren que podría corresponder a un Leopard 2A6MA3 o a una configuración muy próxima.

Planteado en torno a un escenario de contraataque tras un avance enemigo, Fighter Lion asignó a la 13.ª Brigada Ligera la tarea de retardar, desorganizar y bloquear a la fuerza adversaria, creando así las condiciones idóneas para la entrada de la 43.ª Brigada Mecanizada, encargada de recuperar la iniciativa. Para lograr este objetivo táctico, el grupo de esta última unidad reunió a miles de efectivos y centenares de vehículos, incluidos los citados modelos Leopard y CV90.
Lecciones de Ucrania en el ejercicio Fighter Lion
Al vincular directamente la naturaleza de este ejercicio con las lecciones extraídas del conflicto en Ucrania, los mandos neerlandeses incluyeron una declaración en su comunicación oficial que resume dicha filosofía: “Oekraïense eenheden verrasten daar de tegenstander en wonnen in korte tijd terrein. Dat soort optreden oefenen wij hier” (“Allí, las unidades ucranianas sorprendieron al enemigo y ganaron terreno en poco tiempo. Ese es el tipo de actuación que ensayamos aquí”).
Además de las tácticas ofensivas, el ensayo incorporó medidas específicas de protección frente a drones, tal como señaló Army Recognition Group al indicar que las fuerzas neerlandesas probaron túneles y corredores cubiertos con redes. Estas soluciones, concebidas para resguardar vehículos como los Fennek, Boxer y CV90 frente a la observación aérea, los drones FPV y la presión de la guerra electrónica, apuntan a garantizar una movilidad más segura durante las fases de desplazamiento, despliegue y preparación.

Lejos de desaparecer del campo de batalla, el carro de combate pierde eficacia si opera de forma aislada, pues su valor actual depende de una estrecha integración con drones, guerra electrónica, artillería, defensa antiaérea, ingenieros, mando digital y logística. Bajo esta premisa operativa, la iniciativa neerlandesa Fighter Lion se enmarca en la reconstrucción y modernización de una capacidad pesada que la OTAN considera indispensable tanto para la defensa del flanco oriental como para encarar operaciones de alta intensidad contra fuerzas equiparables.
Aunque los Leopard 2 siguen siendo relevantes para romper líneas, concentrar potencia de combate y recuperar terreno, la diferencia radica en que ahora deben ejecutar estas acciones dentro de una arquitectura militar mucho más amplia, concebida específicamente para sobrevivir bajo vigilancia persistente y ataques rápidos de precisión.