El portaaviones chino Fujian fue equipado con lanzadores de seis tubos de 324 mm que, según el South China Morning Post, corresponderían a un sistema de torpedos antitorpedo. Su función sería interceptar munición submarina antes de que alcance el casco del buque.
Los montajes se observan instalados en las estructuras laterales de babor y estribor, por debajo de la cubierta de vuelo. Aunque a simple vista se parecen a lanzadores convencionales de torpedos ligeros, su uso probable no estaría enfocado en la guerra antisubmarina ofensiva, sino en la defensa terminal contra torpedos pesados lanzados desde submarinos.
El Fujian habría recibido un sistema antitorpedo con lanzadores de seis tubos de 324 mm, orientado a destruir torpedos entrantes durante su fase final de aproximación al portaaviones.
El Fujian, con número de casco 18, es el tercer portaaviones de China y el primero diseñado y construido completamente en el país. Entró en servicio con la Armada del Ejército Popular de Liberación en noviembre de 2025, luego de iniciar sus pruebas de mar en mayo de 2024.
Un sistema para defensa terminal contra torpedos
La nueva instalación reemplaza los lanzadores de cargas de profundidad de doce tubos utilizados en los portaaviones Liaoning y Shandong. A diferencia de esas armas, pensadas para cubrir un área, este sistema estaría diseñado para destruir físicamente un torpedo entrante durante su fase final de aproximación.
El buque desplaza cerca de 80.000 toneladas a plena carga, con una eslora aproximada de 316 metros y una manga de 76 metros. Con esas dimensiones, supera al Liaoning, de unas 60.000 toneladas, y al Shandong, de alrededor de 66.000 toneladas.
El Fujian también marca un salto importante al incorporar una configuración CATOBAR con catapultas electromagnéticas, en lugar del esquema STOBAR con rampa de salto usado por los dos primeros portaaviones chinos. Su ala aérea estimada podría ubicarse entre cincuenta y sesenta aeronaves de ala fija, incluidos los J-15T, J-35 y KJ-600.
El equipamiento defensivo visible del portaaviones incluye al menos cuatro sistemas de armamento de proximidad Tipo 1130 y cuatro lanzadores de defensa antiaérea HQ-10, también conocidos como FL-3000N. El sistema antitorpedo añadiría una capa de protección frente a amenazas submarinas cuando el arma ya haya superado las defensas exteriores del grupo naval.
Cómo operaría el interceptor de 324 mm
En un escenario de combate, la detección inicial dependería del sonar del buque o de sensores asociados de alerta de torpedos. Una vez lanzado, el interceptor de 324 mm activaría un sonar de banda ancha instalado en la parte frontal para localizar el torpedo y ajustar su trayectoria durante la fase terminal.
El interceptor alcanzaría entre 50 y 60 nudos unos tres segundos después del lanzamiento. Su aceleración inicial estaría asistida por cohete, mientras que la propulsión submarina correría a cargo de un sistema pump-jet. Además, emplearía un motor síncrono de accionamiento directo con imanes permanentes de tierras raras y un enlace acústico bidireccional para recibir actualizaciones después del disparo.
La amenaza principal para este tipo de defensa son los torpedos pesados lanzados desde submarinos. Estas armas pueden impactar bajo la línea de flotación y provocar daños graves en la quilla, el casco sumergido, los ejes, los timones, la dirección o las salas de máquinas. Algunos modelos utilizan guiado por cable, búsqueda acústica activa o pasiva, o seguimiento de estela.
Este sistema no sustituye a las defensas de engaño, como señuelos acústicos, inhibidores, pantallas de burbujas o dispositivos remolcados. Más bien, funcionaría como una capa adicional, pensada para ofrecer una opción de destrucción física cuando el torpedo ya se encuentra dentro de la zona defensiva interior.
Aun así, la capacidad tendría limitaciones operativas importantes. El blanco es pequeño, rápido y se mueve bajo el agua; la ventana de interceptación es muy corta; el entorno acústico puede verse saturado por ruido, reverberación o señuelos; y un montaje de seis tubos cuenta con una cantidad limitada de munición lista para uso inmediato.
Otros países han desarrollado sistemas similares con distintos niveles de avance. La Armada de Estados Unidos probó en la década de 2010 el Anti-Torpedo Torpedo Defense System y la Countermeasure Anti-Torpedo, incluidas integraciones en portaaviones, aunque no los adoptó para toda la flota. En Europa, el sistema SeaSpider y el proyecto PESCO de torpedos antitorpedo buscan validar interceptores, lanzadores e integración con sistemas de combate. Rusia, por su parte, emplea interceptores antitorpedo Paket en buques de superficie, principalmente fragatas y otras unidades de combate.