El inminente ingreso del B-21 Raider se enmarca en el precedente operativo del B-2 usado contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025.
El antecedente del B-2 delimita el uso previsto para el B-21 en 2025
El B-21 Raider se acerca a su entrada como bombardero de penetración de largo alcance y capacidad dual. El contexto lo aporta el empleo del B-2 Spirit contra instalaciones nucleares iraníes el 21 y 22 de junio de 2025. El Pentágono reportó siete aeronaves, bombas perforantes de gran tonelaje y un esquema de engaño. La Fuerza Aérea señaló despegues desde Misuri, misiles de crucero desde un submarino, reabastecimientos en vuelo y apoyos para despejar rutas.
Tras la misión, los bombarderos regresaron a la Base Aérea de Whiteman, según comunicados oficiales. La secuencia de hechos y los datos difundidos situaron ese empleo del B-2 como antecedente operativo inmediato del papel previsto para el B-21 dentro de la modernización de la fuerza de bombarderos. La operación combinó despegues desde Misuri, apoyos aéreos para despejar rutas y reabastecimientos en vuelo, con el objetivo de conservar la iniciativa y asegurar tránsito hacia objetivos designados.
Según los comunicados, el plan incorporó desinformación sobre la dirección de parte de la flota y más de dos decenas de misiles de crucero contra objetivos complementarios. La Fuerza Aérea describió tránsito de dieciocho horas hacia el este para los siete B-2, con comunicaciones limitadas y reabastecimientos. En la aproximación, cazas estadounidenses actuaron como señuelos e identificaron defensas activas. El Pentágono cifró en catorce las GBU-57 empleadas y en más de un centenar aeronaves de apoyo.

Los objetivos oficiales incluyeron Fordo, Natanz e Isfahán. El 23 de junio de 2025, el director general del OIEA afirmó que el bombardeo probablemente causó daños muy significativos en áreas subterráneas de Fordo, con alcance pendiente de verificaciones técnicas. En los días posteriores, medios locales y periodistas documentaron la llegada de B-2 a Whiteman. Estas fuentes delimitaron la evaluación inicial de daños y sostuvieron la atribución del ataque a la flota de bombarderos furtivos.
Fechas, bases y cifras clave del caso de referencia
- 21 y 22 de junio de 2025: operación con siete B-2 contra instalaciones nucleares iraníes.
- Más de dos decenas de misiles de crucero contra objetivos complementarios y catorce GBU-57.
- Tránsito de dieciocho horas hacia el este, comunicaciones limitadas y reabastecimientos en vuelo.
- 23 de junio de 2025: el OIEA reportó daños muy significativos en áreas subterráneas de Fordo.
- Retorno de los bombarderos a Whiteman, documentado por medios y periodistas en la base.
Orientación programática y capacidades previstas del B-21 Raider
A partir de ese antecedente, la preparación del B-21 aparece como continuidad funcional de ese tipo de misiones. La ficha oficial lo define como plataforma de ataque de penetración, de baja detectabilidad y con capacidad dual, destinada a operar junto con el B-52 modernizado como parte principal de la fuerza de bombarderos. Los documentos del servicio describen arquitectura abierta para facilitar integraciones futuras y sustitución gradual de B-1 y B-2.
En consecuencia, esa orientación programática preserva la capacidad de ejecutar ataques intercontinentales contra objetivos fuertemente defendidos y de valor estratégico, incluidos objetivos enterrados o reforzados. La descripción del sistema subraya misiones de largo alcance con baja detectabilidad y una arquitectura capaz de combinar sensores, plataformas de apoyo y armamento de penetración. El enfoque prioriza flexibilidad de integración y actualización de capacidades sin romper líneas de producción ni ciclos de validación operativa.

Los materiales sobre el B-21 mantienen coherencia con esa experiencia. El programa establece arquitectura abierta para integrar mejoras de sensores, comunicaciones y programas, y nuevas municiones de lanzamiento a distancia y de impacto directo. La documentación define la penetración en entornos con defensa antiaérea densa. Planificación de flota sitúa al B-21 junto al B-52 modernizado y prevé retiro progresivo de B-1 y B-2 según certificaciones sucesivas.
En conjunto, inventarios mínimos fijados por la planificación de fuerza y certificaciones sucesivas de capacidades convencionales y nucleares estructuran la transición. La combinación entre ensayos en Edwards, adaptación de infraestructura en bases operativas y asignaciones presupuestarias para producción acotada describe el avance del sistema. Esta pauta mantiene continuidad con la experiencia de 2025 y alinea al Raider con misiones de penetración contra objetivos enterrados o reforzados en entornos defendidos y de valor estratégico.
Pruebas, bases y contratos que preparan la introducción del Raider
Los hitos recientes del B-21 describen paso desde pruebas iniciales de vuelo hacia ensayos de sistemas de misión y armamento. El 11 de septiembre de 2025, un segundo aparato de pruebas aterrizó en la Base Aérea de Edwards para integrarse al Centro de Pruebas. La llegada duplicó la capacidad de evaluación y repartió cargas de mantenimiento, lo que facilitó validaciones de procedimientos, herramientas y datos con vistas a su transferencia posterior a unidades operativas.
El volumen “Adquisición de Aeronaves, Fuerza Aérea” incorporó partidas para expansión de capacidad industrial y para adquisición de células y componentes, con el B-21 dentro de cuentas de modernización estratégica. Esta planificación previó compras escalonadas vinculadas al aumento de la capacidad productiva y a los resultados de la campaña de ensayos. La documentación oficial identificó este refuerzo como paso relevante para ampliar integraciones y sostener el avance hacia unidades operativas.

La planificación de despliegue fijó una estructura de bases con funciones diferenciadas para operación, pruebas y sostenimiento. Edwards mantiene el centro de ensayos y evaluación; Tinker asume la planificación de mantenimiento en depósito; y las unidades operativas se organizarán en Ellsworth, Whiteman y Dyess, conforme a decisiones medioambientales e infraestructura publicadas en el Registro Federal. La designación de Ellsworth como primera base operativa y sede de adiestramiento formal quedó formalizada en 2021.
Al final de 2025, la preparación de infraestructura avanzó mediante coordinación entre mandos, industria y actores locales. El 12 de diciembre de 2025, Dyess celebró jornada de trabajo para presentar oportunidades de construcción vinculadas a la implantación del Raider, dentro de un esfuerzo multianual que abarcó adecuaciones de mantenimiento, laboratorios, patios logísticos y servicios. En enero de 2026, comunicados y comparecencias con autoridades israelíes subrayaron advertencias sobre Irán y mostraron preparativos de bases y contratos.
