La 116.ª Brigada de Infantería adoptó una nueva estructura con drones, guerra electrónica, ciberataques y comunicaciones resilientes para operar en un campo de batalla disputado.
La nueva brigada móvil adapta la infantería a otra guerra
La 116.ª Brigada de Infantería de la Guardia Nacional de Virginia pasó a ser la primera formación de ese componente reorganizada como Equipo de Combate de Brigada Móvil dentro de Transformation in Contact 2.0 del Ejército de Estados Unidos. Con ese cambio, la fuerza busca ajustar sus unidades de infantería a un escenario de guerra marcado por drones, guerra electrónica, ciberataques y fuegos de precisión de largo alcance.
La nueva estructura quedó sometida a prueba en un ejercicio con fuego real en Fort Pickett. Allí, soldados estadounidenses combinaron drones de reconocimiento, sistemas de guerra electrónica, operaciones cibernéticas y comunicaciones por satélite de órbita terrestre baja para localizar, desarticular y atacar fuerzas enemigas en un entorno digitalmente disputado. Mandos del Ejército describieron la actividad como una de las primeras demostraciones operativas de un concepto pensado para elevar la supervivencia de las formaciones de infantería.
La brigada, con base en Staunton, recibió la redesignación en 2025. La reorganización añade a las operaciones de combate de brigada unidades dedicadas al reconocimiento con drones, activos de guerra electrónica, fijación de objetivos mediante capacidades cibernéticas y comunicaciones satelitales resilientes. Ese ajuste modifica de forma directa la manera en que las formaciones de infantería detectan, rastrean y destruyen fuerzas enemigas en un entorno con mayor presión tecnológica.
En el centro de esa transformación aparece la nueva Compañía de Reconocimiento Multifunción, creada para integrar sistemas aéreos no tripulados tácticos, sistemas de guerra electromagnética, capacidades contra drones y efectos cibernéticos en misiones de reconocimiento de primera línea. Durante el último año, la unidad entrenó con equipos de nueva introducción antes de emplearlos de forma conjunta por primera vez en el ejercicio multidominio de Fort Pickett.
Capacidades clave que incorpora la nueva estructura de brigada
- Reconocimiento táctico con drones dentro de operaciones de primera línea.
- Activos de guerra electrónica para detectar, identificar e interferir señales enemigas.
- Capacidades cibernéticas para fijación de objetivos y alteración de redes digitales.
- Medios contra drones integrados en la maniobra de brigada.
- Comunicaciones por satélite de órbita terrestre baja para mando y control resilientes.
Fort Pickett mostró una maniobra con sensores y efectos en red
La maniobra permitió ver cómo podrían actuar las futuras brigadas de infantería de Estados Unidos ante rivales con capacidades avanzadas. Los equipos de reconocimiento emplearon drones tácticos y sistemas de capa terrestre para detectar, identificar e interferir actividad electromagnética enemiga mientras avanzaban por el Campo de Batalla de Escuadras de Infantería Automatizado. Al mismo tiempo, buscaron un centro simulado de dirección de fuego enemigo con vigilancia aérea, detección electrónica y ataque electromagnético.
El capitán Skyler Farr, comandante de la Compañía de Reconocimiento Multifunción, afirmó que el ejercicio fue la primera ocasión en la que la brigada pudo sincronizar plenamente todos sus sistemas recién desplegados de reconocimiento y guerra electrónica dentro de un solo marco operativo. Con ese esquema, las escuadras de infantería dejan de depender solo de la observación directa y la maniobra convencional y pasan a combinar reconocimiento con drones y fijación digital de objetivos.
El ensayo en Virginia refleja un viraje doctrinal en el Ejército de Estados Unidos, impulsado por las lecciones de la guerra en Ucrania y por la proliferación global de drones y sistemas de guerra electrónica. En ese campo de batalla, las unidades capaces de localizar electrónicamente al adversario, interrumpir comunicaciones, neutralizar drones y ejecutar ataques de precisión mediante sensores en red adquieren más peso que los modelos centrados solo en la maniobra de masas.
Uno de los componentes más destacados del ejercicio fue la integración directa de operaciones cibernéticas ofensivas en acciones tácticas de infantería. Personal de la brigada coordinó efectos cibernéticos para manipular la actividad de redes digitales y forzar a emisores enemigos simulados a abandonar tráfico cifrado y pasar a comunicaciones de voz detectables. Una vez expuestas esas señales, los sistemas de guerra electromagnética de la brigada podían identificarlas y atacarlas con mayor rapidez.
La validación en 2026 puede influir en el futuro diseño del Ejército
Esa convergencia entre maniobra de infantería, operaciones cibernéticas, guerra electrónica y reconocimiento con drones marca una diferencia frente a las brigadas heredadas, diseñadas sobre todo en torno a la guerra de contrainsurgencia posterior a 2001. La nueva organización prioriza detección multidominio, fijación rápida de objetivos, dominio electromagnético y supervivencia en entornos donde el enemigo puede interferir comunicaciones, degradar señales GPS y desplegar grandes cantidades de drones.
La brigada también utilizó durante la maniobra sistemas de comunicaciones por satélite de órbita terrestre baja para sostener el mando y control y el seguimiento digital de la batalla en todo el campo. Esos medios ganan relevancia a medida que el Ejército se prepara para eventuales conflictos con adversarios de capacidades similares, capaces de atacar redes convencionales mediante interferencias, intrusión cibernética o recursos antisatélite que afecten la continuidad operativa.
El mayor general James W. Ring sostuvo que la elección de la 116.ª entre las primeras brigadas de la Guardia Nacional en adoptar la nueva estructura responde a su capacidad para integrar con rapidez tecnologías emergentes en el campo de batalla. El general de brigada Rusty McGuire añadió que la asociación con el Laboratorio de Investigación del Ejército permite probar, adaptar y perfeccionar nuevas herramientas dentro de unidades operativas, sin esperar plazos tradicionales de adquisición.
La próxima prueba relevante llegará a finales de 2026, cuando la 116.ª Brigada de Infantería sea desplegada al Centro de Entrenamiento de Preparación Conjunta en Luisiana. Esa rotación servirá para medir si el nuevo concepto de brigada apoyada por drones, guerra electrónica y capacidades cibernéticas puede combatir y sobrevivir frente a fuerzas opuestas sofisticadas. Si el modelo funciona, podría orientar la transformación futura de brigadas del servicio activo y de la Guardia Nacional.