Durante la apertura de la novena Exposición y Conferencia Internacional de Defensa Marítima de Doha, el 19 de enero de 2026, en el Centro Nacional de Convenciones de Qatar, Army Recognition detectó un lanzador de alta movilidad del sistema NASAMS instalado sobre un camión Mercedes-Benz. El equipo, con esquema Qatarí y marcas de la defensa antiaérea, apareció como unidad plenamente funcional, reflejo de la adopción de una defensa antiaérea móvil, en red y adaptada a los activos estratégicos del país.
La variante presentada integra el lanzador HML de NASAMS en un chasis Mercedes Unimog, reemplazando el remolque tradicional por una plataforma autopropulsada concebida para desplazamientos rápidos y tácticas de disparar y moverse. La sección posterior incorpora cuatro contenedores sellados con interceptores AIM-120, montados sobre un soporte motorizado con giro y elevación pronunciada. Estabilizadores y gatos aseguran firmeza, mientras armarios internos concentran potencia, control y enlaces cifrados con la unidad de fuego.
El atractivo central de NASAMS reside en su familia de misiles de empleo dual, y el HML actúa como vector móvil dentro de esa red. Qatar emplea principalmente la serie AIM-120 AMRAAM de Raytheon, y Raytheon junto a KONGberg confirmaron que Doha fue el primer usuario del AMRAAM-ER lanzado desde superficie. Este misil combina navegación inercial, correcciones en vuelo y radar activo terminal, permitiendo enfrentamientos múltiples sin iluminación constante. Las versiones estándar rondan los 30 km, mientras la ER amplía el alcance. El sistema también admite AIM-9X para defensa de corto alcance.
La solidez del conjunto se apoya en su arquitectura sensor–tirador, donde el HML funciona como un nodo integrado y no como arma aislada. NASAMS conecta el Centro de Distribución de Fuego de KONGberg con el radar AN/MPQ-64F1 Sentinel, un sensor 3D en banda X con cobertura de 360 grados, alcance instrumentado de 120 km y capacidad de seguimiento de más de 60 blancos. La red admite múltiples compromisos simultáneos e integra sensores electroópticos e infrarrojos pasivos. Su diseño abierto y distribuido permite dispersar lanzadores, sensores y mandos, elevando la supervivencia en entornos disputados.
Esa dispersión favorece una defensa adaptable del territorio Qatarí. Los radares Sentinel se emplazan para vigilancia amplia, mientras los HML sobre camión protegen bases aéreas, puertos, nodos gubernamentales e infraestructuras energéticas, con capacidad de reubicación conforme evoluciona la amenaza. La separación entre elementos complica la adquisición enemiga y reduce el riesgo de neutralización total de una batería. Ante escenarios de saturación con misiles de crucero, municiones merodeadoras o enjambres de drones, la asignación rápida de interceptores, el fuego en salvas y la movilidad posterior preservan la capacidad de combate. El sistema cumple estándares OTAN e integra capas superiores como Patriot.
Para Doha, la lógica estratégica resulta clara. El espacio aéreo nacional es reducido, los objetivos críticos se concentran geográficamente y el entorno regional registra proliferación de misiles de crucero de precisión y sistemas no tripulados de bajo coste. La protección de terminales de gas natural licuado, puertos, bases aéreas y centros de mando exige respuestas en segundos. NASAMS, con misiles de radar activo y arquitectura distribuida, responde a ese perfil, mientras el HML asegura supervivencia mediante movimiento, reagrupación y reajuste de coberturas.
El conjunto encaja además con la política Qatarí de interoperabilidad con fuerzas estadounidenses y aliadas. NASAMS protege Washington, DC, y diversas capitales de la OTAN, lo que facilita acceso a entrenamiento, sostenimiento y mejoras consolidadas. Integrado con baterías Patriot y redes regionales de mando y control, el lanzador NASAMS HML mostrado en DIMDEX 2026 evidencia la inversión de Qatar en una defensa antiaérea creíble, móvil y por capas, concebida tanto para disuadir como para proteger de forma efectiva en un entorno de amenazas aéreas reales.
