Rusia presentó el Orlan-10E, variante de exportación de su dron de reconocimiento más utilizado en el campo de batalla, en la feria Defence Services Asia 2026 celebrada en Kuala Lumpur del 20 al 23 de abril.
El sistema, exhibido dentro del pabellón ruso unificado, forma parte del portafolio de exportación gestionado por Rosoboronexport, entidad del grupo Rostec. El fabricante indica que esta es la primera aparición pública del dron con este diseño aerografiado específico. El Orlan-10E sigue la arquitectura del Orlan-10, el dron de reconocimiento más desplegado por las fuerzas rusas, adaptado para clientes internacionales.
Su relevancia operativa radica en la capacidad demostrada en combate para apoyar la adquisición de objetivos, la vigilancia y la corrección de artillería en entornos disputados, funciones que lo convierten en un multiplicador de fuerza para operaciones terrestres.
El Orlan-10E tiene dimensiones compactas: aproximadamente 200 cm de longitud, 60 cm de altura y una envergadura de entre 320 y 380 cm, con un peso máximo de despegue de 18,6 kg. Esa configuración permite el despliegue por unidades tácticas sin infraestructura significativa. El lanzamiento se realiza mediante catapulta, eliminando la necesidad de pista, y la recuperación se efectúa con paracaídas, lo que favorece la reutilización en condiciones operativas diversas.
Un motor de combustión interna alimentado por mezcla de gasolina y aceite prioriza la autonomía y la simplicidad logística en condiciones de campo. El dron alcanza hasta 10 horas de vuelo, con una velocidad horizontal máxima de 100 km/h, lo que permite cubrir amplias áreas manteniendo condiciones estables para los sensores a bordo. Opera a altitudes de hasta 5.000 metros sobre el nivel del mar, proporcionando separación frente a amenazas antiaéreas de corto alcance.
El enlace de datos tiene un alcance de 120 km para el control en tiempo real desde la estación terrestre. El alcance operativo total puede extenderse hasta 1.000 km según el perfil de misión, especialmente en modos de vuelo semiautónomos. El dron admite configuraciones automáticas y semiautomáticas, lo que permite ajustar los niveles de control según los requisitos de cada operación.
La arquitectura del sistema permite integrar cargas útiles de inteligencia, normalmente sensores electroópticos e infrarrojos, que respaldan la observación diurna y nocturna. En uso operativo, el dron puede seguir objetivos, vigilar grandes áreas y apoyar la coordinación de unidades terrestres mediante transmisión de datos en tiempo real.
El Special Technology Center, diseñador del Orlan-10E, sigue un enfoque industrial centrado en producir sistemas relativamente simples, robustos y adecuados para una distribución amplia.