El mes pasado, las redes sociales se inundaron con impactantes vídeos de un ataque ruso en el distrito de Yasynuvata Raoin, en el centro de Ucrania.
Este pequeño pueblo ya había sufrido la destrucción de gran parte de su infraestructura durante los más de catorce meses de la invasión rusa.
El poder destructivo del TOS-1A
En este último asalto, las fuerzas rusas emplearon armas termobáricas para llevar a cabo su ataque. En las imágenes se puede observar un carro de combate ruso T-72 equipado con el sistema lanzacohetes múltiple TOA-1A Solntsepek, también conocido como “Sol abrasador”.
El TOS-1A ha sido utilizado por Moscú de manera despiadada desde el inicio de la guerra contra Ucrania. Su impacto es brutal, causando daños significativos en los órganos internos de las personas expuestas y destrucción en las infraestructuras.
Ucrania recupera un arma devastadora
Aunque durante el último año las tropas ucranianas han sufrido los estragos del TOS-1A, informes recientes indican que Kiev ha logrado capturar uno de estos sistemas rusos. Según el grupo de inteligencia de fuente abierta Oryx, los sistemas TOS-1A se encuentran entre los muchos equipos militares que las tropas ucranianas han conseguido arrebatar al enemigo.
Este lanzacohetes, conceptualizado durante la era soviética y adoptado por el Ejército ruso en 2001, ha sido exportado a varios países en las últimas décadas, como Armenia, Irak, Azerbaiyán y Kazajstán.

Una “bomba de vacío” con alcance y eficacia
El TOS-1A, conocido como la “bomba de vacío”, dispersa nubes gaseosas de sustancias químicas en el aire, generando un vacío que provoca un efecto devastador en materiales blandos, incluyendo los órganos humanos.
Con un alcance máximo de 8 kilómetros y un tiempo de preparación de combate de tan solo minuto y medio, el TOS-1A es especialmente útil para apoyar unidades de infantería en movimiento, limpiando eficazmente edificios, búnkeres y terrenos difíciles sin dejarse intimidar por barreras físicas.
Limitaciones y preocupaciones
Aunque poderosas, estas armas tienen algunas limitaciones. Debido a su mecanismo oxidante, el TOS-1A no puede ser utilizado bajo el agua, en condiciones de lluvia intensa o a gran altitud.
El TOS-1A ha sido empleado en combate por las fuerzas soviéticas en Afganistán y por las fuerzas rusas en Chechenia antes de la invasión de Ucrania. Las tropas estadounidenses también utilizaron armas termobáricas durante la guerra de Vietnam y en sus enfrentamientos contra Al-Qaeda y los talibanes en Afganistán en la década de 2000.
Aunque las armas termobáricas como el TOA-1A no están prohibidas por la Convención de Ginebra, su impacto devastador en el cuerpo humano les ha otorgado una reputación negativa.