Las imágenes difundidas por un piloto de caza israelí que volaba sobre su país durante la actual campaña aérea contra Irán mostraron con claridad a un misil balístico iraní liberando submuniciones en pleno ataque contra Israel. Aunque ya habían circulado registros de misiles de este tipo soltando cargas múltiples, la nitidez de estas tomas volvió a poner en primer plano el salto tecnológico del arsenal iraní y los nuevos problemas que plantea para los sistemas antimisiles de Israel y de Estados Unidos.
A diferencia de modelos más antiguos, como el Shahab 3, incorporado en la década de 1990 tras transferencias tecnológicas desde Corea del Norte y equipado con una sola ojiva, los misiles balísticos iraníes más recientes incorporan cada vez más vehículos de reentrada múltiples. En los sistemas de mayor tamaño, como el Khorramshahr 4, la capacidad de carga de ojivas es todavía mayor.
El uso de submuniciones da a Irán varias ventajas en combate. Por un lado, permite saturar unas defensas antimisiles israelíes y estadounidenses ya sometidas a una fuerte presión. Por otro, amplía el radio de ataque sobre el terreno. Este tipo de misiles apareció en cantidades limitadas cuando Irán lanzó ofensivas más acotadas contra objetivos israelíes en junio de 2025, pero su empleo ha quedado registrado con mucha más frecuencia en las hostilidades en curso desde el 28 de febrero.
Otra captura del ataque iraní contra civiles israelíes con ojiva de racimo.
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Según los médicos, no hay informes inmediatos de heridos tras el último ataque con misiles balísticos iraníes contra el centro de Israel. pic.twitter.com/PqqcU5HVBM
Los misiles iraníes que transportan vehículos planeadores hipersónicos, en particular el Fattah 2, continúan limitados a una sola carga de este tipo. Irán todavía no dispone de un misil comparable al Oreshnik ruso, capaz de llevar varios vehículos planeadores y lanzarlos contra distintos objetivos mediante ojivas reorientables de manera independiente. Ese desarrollo aparece como una posible siguiente etapa para la industria militar iraní, quizá con cooperación norcoreana, si la guerra no concluye con una derrota total de Teherán.
Israel ha impuesto una censura estricta sobre la grabación de los daños causados por misiles balísticos dentro de su territorio. En ocasiones anteriores, las fuerzas israelíes incluso recurrieron a la interferencia de satélites comerciales para impedir la observación de sus aeródromos después de denuncias sobre daños de gran magnitud provocados por ataques iraníes. Pese a ello, periodistas desplegados sobre el terreno informaron de destrucción masiva en grandes ciudades israelíes.
Según esos reportes, misiles iraníes con capacidad de penetración, incluidos los que portan vehículos planeadores hipersónicos, lograron destruir búnkeres y refugios subterráneos fortificados de los que dependen de forma amplia tanto las fuerzas armadas como la población civil. La falta de interceptores para misiles balísticos y la incapacidad de golpear con suficiente eficacia el arsenal iraní en tierra se han convertido en dos de los principales obstáculos para la campaña militar de Estados Unidos e Israel.
En ese contexto, Washington retiró sistemas antimisiles de distintas partes del mundo para reforzar la defensa de Israel. Entre ellos figuran sistemas THAAD emplazados en Corea del Sur por su importancia estratégica.
Las imágenes muestran submuniciones de una bomba de racimo iraní cayendo en el centro de Israel
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Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han confirmado previamente que Irán ha lanzado misiles balísticos con ojivas de bombas de racimo contra Israel.
La ojiva de estos misiles se… pic.twitter.com/Clr0537VrE
El impacto de los ataques iraníes no se ha limitado a Israel. También se ha informado de golpes contra al menos 17 instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio. La imposibilidad de evitar daños provocados por misiles balísticos habría sido, según esos reportes, uno de los factores principales que empujaron a Estados Unidos a tratar de acelerar un alto el fuego.
Poco después del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica destruyó el único radar AN/FPS-132 situado fuera de territorio estadounidense, en Catar. También destruyó dos radares AN/TPY-2 vinculados a sistemas THAAD en Jordania y en Emiratos Árabes Unidos, además de otros radares de menor valor.
Esa situación dejó a Israel y a las unidades del Ejército y de la Marina de Estados Unidos encargadas de proteger el territorio israelí con una fuerte dependencia de datos de alerta temprana más limitados, procedentes de radares instalados en Turquía y de aviones E-3 AWACS de la Fuerza Aérea estadounidense desplegados en la región.
La destrucción de la red de radares terrestres fuera de Turquía y del propio Israel se convirtió, según esos informes, en un multiplicador de fuerza para los ataques iraníes, al reducir el tiempo disponible para que militares y civiles buscaran refugio.
