Los países deben rechazar los intentos de Irán de imponer soberanía sobre el estrecho de Ormuz y la “decisión unilateral” de Teherán de crear un organismo para controlar el tráfico en esa ruta marítima, resolvió el Consejo rector de la agencia marítima de la ONU.
El acuerdo llegó después de una semana de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, incluidos ataques aéreos estadounidenses, tras ataques contra buques que Washington atribuyó a Teherán.
Esos ataques reavivaron las preocupaciones sobre la recuperación del transporte mundial de petróleo y evidenciaron la fragilidad de la tregua provisional entre ambos países.
La protección de rutas marítimas clave fue tratada esta semana en una sesión del Consejo rector de la Organización Marítima Internacional de la ONU, con sede en Londres e integrado por 40 miembros. En ese marco, países del Golfo, Estados Unidos e Irán chocaron por el futuro del estrecho.
Según el texto de la decisión no vinculante, el Consejo de la OMI “condena enérgicamente” la decisión de Irán de “establecer una entidad que pretende controlar el tráfico por el estrecho”.
La resolución exhorta a los Estados miembros a no reconocer “la reivindicación iraní de soberanía sobre el estrecho de Ormuz, sus afirmaciones de jurisdicción sobre las zonas marítimas de terceros Estados en el estrecho y sus alrededores, que violaron la soberanía, los derechos soberanos y la jurisdicción exclusiva de esos Estados”. También les pide no reconocer ninguna decisión iraní orientada a “cerrar, obstruir, dificultar o interferir de cualquier otro modo con la navegación internacional y el derecho de paso en tránsito”.
La recién creada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán advirtió el mes pasado que ningún buque podía atravesar esa vía marítima “sin un permiso de paso válido” emitido por ese organismo.
Irán, que no tiene un asiento en el Consejo, dijo esta semana a los delegados de la OMI que rechazaba “las acusaciones selectivas, políticamente motivadas y carentes de fundamento jurídico” en su contra. También sostuvo que sus medidas buscan “salvaguardar la soberanía de Irán y sus intereses vitales de seguridad”, y que “no constituyen el cierre del estrecho”.
