Un grupo de 63 Estados y la Unión Europea reclamó en las Naciones Unidas un refuerzo de la protección para las fuerzas de paz desplegadas en el sur del Líbano, después de la muerte de tres soldados indonesios de la FPNUL en incidentes ocurridos el 29 y 30 de marzo.
La declaración conjunta, leída por el embajador de Indonesia ante la ONU, Umar Hadi, con el respaldo visible de decenas de representantes diplomáticos, condena el “comportamiento agresivo inaceptable” contra los cascos azules y advierte de que los ataques contra esas fuerzas pueden constituir crímenes de guerra conforme al derecho internacional. El texto sostiene además que los responsables deben rendir cuentas.
Los países firmantes reiteraron su apoyo pleno a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) y pidieron tanto a la ONU como a su Consejo de Seguridad “a reforzar la protección de las fuerzas de paz de la ONU en un entorno cada vez más peligroso”.
La posición conjunta también expresa “profunda preocupación por la situación humanitaria en el Líbano, especialmente por el elevado número de víctimas civiles, la destrucción generalizada de infraestructuras civiles y el desplazamiento masivo de más de un millón de personas”.
La ONU informó el martes de que las conclusiones preliminares de su investigación sobre las tres muertes apuntan a causas distintas. Según ese avance, uno de los soldados indonesios murió por el impacto de un proyectil disparado por un tanque israelí, mientras que los otros dos murieron por un artefacto explosivo improvisado colocado muy probablemente por Hezbolá.
Israel rechazó esa interpretación de conjunto. Su representante ante la ONU afirmó que las tres muertes son atribuibles a Hezbolá. Por su parte, una investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel indicó que dos de los integrantes de la misión de paz fueron alcanzados por bombas de Hezbolá y que la tercera muerte sigue bajo investigación.