El grupo Lufthansa confirmó la noche del domingo que se había recibido una amenaza de bomba relacionada con un avión de Austrian Airlines que viajaba de Tel Aviv a Viena, Austria. Tras la amenaza, el vuelo fue desviado a Sofía, capital de Bulgaria, para realizar un aterrizaje de emergencia.
La aeronave, un Airbus A320 que operaba el vuelo OS82, transportaba a 51 pasajeros y seis miembros de la tripulación.
Según la aerolínea, el avión aterrizó sin contratiempos en el aeropuerto de Sofía a las 10:10, hora de verano de Europa Central, después de que se modificara su ruta en respuesta a la amenaza de seguridad.
Informaciones anteriores señalaban que durante el vuelo se había activado un código de emergencia ante la posible presencia de un objeto sospechoso. Los pasajeros fueron informados de que se había recibido “un aviso anónimo sobre una bomba a bordo”.
El grupo Lufthansa comunicó que el avión “está siendo sometido a controles de seguridad y, una vez concluidas las inspecciones, los pasajeros serán trasladados a un vuelo alternativo lo antes posible”.
Un incidente similar ocurrió la semana pasada, cuando un avión de Delta Air Lines procedente de Estados Unidos y con destino al aeropuerto Ben Gurion generó una alerta de seguridad tras recibirse un aviso anónimo de que se había colocado una bomba a bordo.
A raíz del aviso, la aeronave fue trasladada a una zona de estacionamiento apartada del aeropuerto Ben Gurion y todos los pasajeros desembarcaron sin incidentes. El personal de seguridad registró exhaustivamente el avión para descartar la presencia de un artefacto explosivo.
Una vez terminados los controles, la Autoridad de Aeropuertos de Israel anunció que no se había encontrado nada sospechoso y que el aeropuerto había reanudado sus operaciones habituales.
“El avión fue registrado exhaustivamente por el personal de seguridad del aeropuerto Ben Gurion. El incidente concluyó sin hallazgos inusuales. Las operaciones han vuelto a la normalidad”, señaló entonces la autoridad.










