Los líderes de las comunidades fronterizas del norte de Israel anunciaron este martes que suspenderán las clases e impondrán restricciones de seguridad de forma unilateral, desafiando las directrices del Mando del Frente Interno, ante la persistencia de los ataques de Hezbolá pese al alto el fuego.
En una rueda de prensa en Shtula, los responsables locales anunciaron que a partir de mañana se suspenden las clases en todas las localidades fronterizas durante al menos 24 horas, con reevaluación posterior. Las localidades adyacentes a la valla fronteriza quedarán clasificadas como “naranja” —que prohíbe actividades educativas y restringe reuniones— y otras como “amarillo”, que permite enseñanza presencial limitada si hay refugios disponibles. Ambas designaciones se aplicarán sin respaldo estatal.
La decisión desafía abiertamente la clasificación oficial de la zona como “verde”, que permite actividad escolar normal. “Cuando la zona está en llamas y los drones sobrevuelan la zona, definir la región como ‘verde’ no es una política, es negligencia”, afirmó Moshe Davidovich, presidente del Foro de Comunidades de Primera Línea. “Asumimos la responsabilidad de la vida de nuestros hijos y cambiamos la designación de la zona a ‘naranja’”, añadió.
El presidente del consejo de Shlomi, Gabi Naaman, exigió una respuesta contundente del Gobierno: “Nos encontramos en un alto el fuego, pero el fuego sigue llegando a las comunidades adyacentes a la valla. Esto no puede seguir así”.
La medida se produce un día después de que Israel reimusiera algunas restricciones en el norte, incluida la cancelación de una peregrinación masiva. Esta mañana, un ataque con drones de Hezbolá activó las sirenas en más de una docena de localidades y obligó a niños a refugiarse en búnkeres, según imágenes difundidas en redes sociales.