El fundador de Mellanox, Eyal Waldman, cuya nominación al prestigioso Premio de Israel habría supuesto la supresión de varias categorías del galardón este año, declaró el domingo ante la Comisión de Ciencias de la Knéset que se le había informado de que un colaborador del primer ministro Benjamin Netanyahu se había asegurado de que no obtuviera el premio.
Waldman, acérrimo crítico del Gobierno, acusó al empresario Shlomi Fogel de haber ejercido fuertes presiones sobre los miembros de la comisión de nominaciones para que recomendaran a otro candidato “del sector adecuado”.
Eyal Waldman afirmó ante la Knéset que un colaborador de Benjamin Netanyahu habría intervenido para impedir que recibiera el Premio de Israel.
El empresario afirmó que su posible nominación al premio “no fue bien recibida por el ministro de Educación, Yoav Kisch, los colaboradores del primer ministro y, tal vez, el propio primer ministro”.
“Creo que [Kisch] no actuó por iniciativa propia, sino siguiendo instrucciones de arriba”, añadió Waldman.
Kisch, cuyo ministerio es responsable del premio anual, decidió limitarlo este año a unas pocas categorías relacionadas con la guerra, presumiblemente para impedir que Waldman ganara después de que la comisión de selección se negara a dar marcha atrás.
Waldman critica la limitación de las categorías
“La afirmación de que no se conceden premios en tiempos de guerra es una invención y también una afirmación ridícula”, declaró Waldman, según el Canal 12. “Es precisamente en tiempos de guerra cuando hay que reforzar los ámbitos civiles del emprendimiento, la ciencia y la cultura”.
“Las familias sacrifican lo que más aprecian y los mejores de nuestros hijos han perdido la vida para proteger y preservar la sociedad civil. Un país en el que se suprimen la cultura, la ciencia y el espíritu emprendedor deja de ser un país democrático. Es precisamente en estos tiempos terribles cuando hay que reforzar la sociedad civil”, subrayó Waldman.
Danielle, la hija de Waldman, es una de las 364 personas que fueron masacradas por terroristas durante un festival de música el 7 de octubre, cuando el grupo terrorista palestino Hamás llevó a cabo un ataque devastador que se saldó con 1.200 muertos en medio de horribles atrocidades. Los miles de terroristas que irrumpieron en la frontera de Gaza también secuestraron a 253 personas, de las cuales 130 seguirían retenidas en la Franja de Gaza.