Los equipos de seguridad de las localidades del sur de Israel han llevado a cabo una jornada de instrucción avanzada en el kibutz Be’eri, uno de los escenarios más golpeados por la masacre del 7 de octubre de 2023. En un contexto de hostilidades vigentes por el lanzamiento de misiles desde Irán, Líbano y Yemen, la organización Magen 48 coordinó estos ejercicios tácticos dentro de los mismos barrios que fueron devastados por terroristas de Hamás.
Muchos de los participantes en este entrenamiento son supervivientes directos de los ataques, ciudadanos que defendieron sus hogares durante la incursión terrorista. Las prácticas actuales emplean escenarios de combate realistas entre casas quemadas, con el fin de profesionalizar la respuesta de las unidades civiles de primera intervención.
Ehud Dribben, experto en fuerzas especiales y fundador de Magen 48, creó esta iniciativa tras combatir durante más de 100 días contra terroristas de Hamás y la Yihad Islámica. Su experiencia en el terreno durante la guerra impulsó la necesidad de blindar a las poblaciones periféricas.
“Magen 48 fue creado para impedir el próximo 7 de octubre. Vi con mis propios ojos que las comunidades con equipos de seguridad entrenados y preparados sobrevivieron. Las que no los tenían fueron invadidas. Mi misión es garantizar que cada pueblo, ciudad y aldea de Israel esté preparada, para que la próxima vez estemos listos”, afirmó Dribben.
Hasta la fecha, el programa ha instruido a más de 1.500 voluntarios en 67 comunidades, consolidando una red de primeros respondedores que sirve como muro de contención ante posibles infiltraciones. La eficacia de este modelo quedó demostrada en lugares como Erez, donde el entrenamiento previo permitió a los residentes repeler los ataques.
Pese a los avances, los responsables del proyecto advierten que todavía existen más de 600 núcleos urbanos que carecen de una preparación táctica adecuada, lo que los mantiene en una situación de vulnerabilidad. Por ello, Magen 48 proyecta la construcción de un centro nacional de entrenamiento de alta tecnología para acelerar la capacitación en todo el territorio.
Ari Briggs, socio estratégico de la iniciativa, recalcó la urgencia de alcanzar la autonomía defensiva local. “El 7 de octubre aprendimos que no basta con esperar a que llegue la ayuda. Las comunidades deben poder resistir hasta que esta llegue”, señaló. Briggs concluyó que, aunque las operaciones militares han tenido éxito, la sociedad no puede caer en la complacencia: “La historia nos ha enseñado que siempre debemos estar preparados para el peor de los escenarios. Porque cuando las comunidades están preparadas, se salvan vidas”.