La policía confiscó el pasado fin de semana altavoces y equipos de amplificación de una mezquita de Tel Sheva, en el Néguev, en una actuación vinculada a las reiteradas quejas de vecinos por el nivel de ruido.
Según la propia policía, una inspección determinó que el volumen superaba los límites permitidos por la ley. A partir de esa revisión, los agentes desconectaron el sistema de sonido y se incautaron del equipo como parte del procedimiento de aplicación de la normativa.
La medida provocó malestar entre residentes de la localidad, que denunciaron que la retirada del sistema de sonido de la mezquita supone una vulneración de la libertad de culto.
La llamada a la oración del muecín se emite desde los minaretes de las mezquitas cinco veces al día, incluida la oración del alba, antes del amanecer. En algunos casos, esos recintos cuentan con sistemas de amplificación para que el llamado, que se prolonga durante varios minutos, pueda oírse a gran distancia.
El artículo 2 de la Ley de Prevención de Molestias, de 1961, establece que “una persona no causará ruidos fuertes o irrazonables, de cualquier fuente, si perturban o pueden perturbar a una persona cercana o a los transeúntes”. Esa disposición se aplica a todas las fuentes de ruido, incluidos los sistemas de amplificación y los altavoces de las mezquitas.