La Justicia laboral de Beersheba ordenó indemnizar con NIS 200.000, unos 71.000 dólares, a la Dra. Warda Sada, una profesora universitaria árabe-israelí despedida tras publicar mensajes en redes sociales después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El tribunal concluyó la semana pasada que el Kaye Academic College of Education la cesó de manera improcedente.
Sada, docente y activista por los derechos palestinos, fue apartada de su cargo después de que la institución recibiera alertas sobre publicaciones difundidas en su página de Facebook en los días posteriores a la masacre y al inicio de la guerra en Gaza. La universidad interpretó esos mensajes como pro-Hamás y la suspendió el 15 de octubre, antes de concretar su despido.
Al resolver la demanda presentada por la profesora, el Tribunal Laboral de Beersheba sostuvo a principios de este mes que la institución vulneró su derecho a la libertad académica y a la libertad de expresión. También señaló que el centro optó por el despido sin agotar antes medidas menos severas y que no valoró la antigüedad de Sada, empleada allí durante 28 años, según informó Haaretz.
El fallo, sin embargo, no acogió por completo la reclamación de la docente. El tribunal le otorgó el equivalente a ocho meses de salario perdido, en vez de los dos años que había solicitado, además de NIS 50.000 por angustia mental y daños y NIS 20.000 en costas judiciales. “Al igual que la universidad, que se mantuvo inflexible, la demandante tampoco mostró sensibilidad ni asumió la responsabilidad por los errores que cometió”, indicó la sentencia.
Entre los mensajes examinados había una publicación que, de acuerdo con Haaretz, describía la arremetida del 7 de octubre —en la que unas 1.200 personas murieron y 251 fueron tomadas como rehenes— como un acto en el que “los ocupados se levantan contra la crueldad continua y los actos diarios de asesinato”. Walla informó además que otras publicaciones definían a las FDI como “ejército terrorista” y llamaban a los israelíes a negarse a alistarse.
Sada dijo después a Haaretz que, cuando publicó esos mensajes, no conocía aún la magnitud del ataque de Hamás. El tribunal afirmó que la universidad no tomó en cuenta esa explicación al decidir su despido.
La institución docente anunció que apelará la resolución. Según Beersheba Net, el centro sostuvo en un comunicado que “La universidad respeta los valores de la libertad de expresión y de la academia, pero cree que deben imponerse límites cuando se dicen cosas graves sobre soldados de las FDI, mientras está teniendo lugar una masacre terrible, entre cuyas víctimas hubo miembros del personal docente y estudiantes de la universidad”.
En esa misma declaración, la universidad señaló que actuó con rapidez por la “emergencia nacional” que atravesaba Israel y porque no existían protocolos previos para afrontar “un caso tan grave”. También afirmó que, durante la audiencia disciplinaria, Sada se negó a retirar sus declaraciones y rechazó condenar a Hamás como una organización terrorista.
El caso de Sada se inscribe en una serie de episodios en los que educadores en Israel quedaron bajo escrutinio, y en algunos casos fueron arrestados, por expresiones consideradas de apoyo a Hamás o de crítica a la actuación israelí en Gaza durante la guerra de dos años en el enclave.
En ese contexto, la Knéset aprobó en noviembre de 2024 una ley que autoriza al Ministerio de Educación a despedir a docentes que se identifiquen públicamente con un acto de terrorismo. La norma fue condenada de inmediato por defensores de derechos humanos, que recurrieron al Tribunal Superior de Justicia. En enero, ese tribunal ordenó al Estado explicar por qué la ley no debería ser anulada y le dio plazo hasta finales de abril para responder.