NUEVA YORK (AP) – Las referencias parecen interminables, y pueden venir de cualquier parte. En los últimos días, el Papa Francisco comparó la represión de los católicos en Nicaragua con el régimen de Hitler en Alemania. En Gran Bretaña, un presentador deportivo de la BBC comparó la política de asilo del país con la Alemania de los años 30, lo que provocó su breve suspensión y un revuelo nacional.
Para los estudiosos del Holocausto y las organizaciones antinazis, ambos sentimientos eran comprensibles, pero preocupantes. La invocación de Hitler y la Alemania nazi, advierten, a menudo sirve para revivir una línea argumental familiar y no deseada.
“Tenemos que ser conscientes de los casos contemporáneos de discriminación, incitación al odio y violación de los derechos humanos en todo el mundo, y hacerles frente”, afirma Rafal Pankowski, sociólogo polaco que dirige la asociación antinazi NEVER AGAIN. Pero añade: “Por supuesto, las analogías históricas no deben utilizarse en exceso ni devaluarse. La etiqueta ‘nazi’ no debe trivializarse y reducirse a un término de abuso contra cualquiera que no nos guste”.
La semana pasada, el Papa Francisco fue citado criticando al gobierno en Nicaragua, donde los líderes religiosos han sido arrestados o han huido, por actuar como “si fuera una dictadura comunista en 1917 o una hitleriana en 1935”.
Nicaragua respondió proponiendo suspender los lazos con el Vaticano.
Por las mismas fechas, Gary Lineker, de la BBC, tuiteó que un plan anunciado por el gobierno conservador británico era “inconmensurablemente cruel” e incluía un lenguaje “no muy distinto del utilizado por Alemania en los años 30”.
El proyecto de ley, destinado a impedir que decenas de miles de inmigrantes al año lleguen al país en pateras a través del Canal de la Mancha, prohibiría solicitar asilo a cualquiera que llegue al Reino Unido por medios no autorizados y obligaría al gobierno a detenerlos y deportarlos “a su país de origen o a un tercer país seguro”.
En un primer momento, la cadena suspendió a Lineker, su comentarista de televisión mejor pagado. Pero el lunes dio marcha atrás y elogió a Lineker como “parte valiosa de la BBC”.

Loable, pero inexacto
Peter Fritzsche, autor de “Un viento de hierro: Europa bajo Hitler”, entre otros libros, califica los comentarios de Lineker de mal expresados y equivocados, dado que “la Alemania nazi no tenía una política de inmigración”. En lugar de comparaciones con los nazis, Fritzsche cree que Lineker habría estado mejor describiendo la política con las palabras “racista” o “inhumana”.
“Gran Bretaña, en su retórica sobre los inmigrantes y sus políticas relativas a los solicitantes de asilo… genera con razón una enorme indignación, porque creemos que Gran Bretaña pertenece a la familia de las naciones democráticas humanas”, afirma Fritzsche, profesor de Historia de la Universidad de Illinois. “La frase del periodista deportivo es inexacta. El espíritu es loable”.
A veces, dicen académicos y activistas, los acontecimientos sí suscitan comparaciones nazis, ya sea la marcha supremacista blanca de Charlottesville (Virginia) en 2017 o la marcha anual del Día de la Independencia en Varsovia (Polonia) organizada por grupos de extrema derecha. Pero las referencias nazis también se han utilizado para criticar la política fiscal (el activista antiimpuestos Grover Nordquist invocó una vez el Holocausto al criticar los impuestos sobre el patrimonio) o insultar a jefes de Estado rivales (Arabia Saudí e Irán restablecieron recientemente lazos diplomáticos, seis años después de que el príncipe Mohammed bin Salman se refiriera al ayatolá iraní Ali Jamenei como el “nuevo Hitler”).
En Internet, los nazis han sido mencionados tan a menudo, y durante tanto tiempo, que en 1990 el escritor y abogado Mike Godwin formuló la “Ley de Godwin” para ellos: “A medida que una discusión en línea continúa, la probabilidad de una referencia o comparación con Hitler o los nazis se aproxima a 1”. Aparecen tan a menudo que el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, en Washington DC, ha elaborado una respuesta estándar, que citó cuando The Associated Press se puso en contacto con él esta semana.
“El nazismo representó un mal singular que tuvo como resultado el asesinato de 6 millones de judíos y la persecución y muerte de millones de personas por motivos raciales y políticos”, dice la declaración.
“Comparar situaciones contemporáneas con el nazismo no sólo es ofensivo para sus víctimas, sino que también es inexacto y tergiversa tanto la historia del Holocausto como el presente”, dice la declaración. “El Holocausto debe ser recordado, estudiado y comprendido para que podamos aprender sus lecciones; no debe ser explotado con fines oportunistas”.

Un abanico de referencias
Las referencias nazis pueden ser extravagantes (la actriz Megan Fox comparó en una ocasión al director de “Transformers” Michael Bay con Hitler); obviamente inexactas (Kanye West, que hace años se quejaba de que le miraran como si “fuera Hitler”, declaró en 2022 que había “cosas buenas de Hitler”); y estratégicas (el presidente ruso Vladimir Putin enumeró la “desnazificación” de Ucrania como uno de los principales objetivos de su “operación militar especial”, alegando falsamente que hay nazis entre los dirigentes ucranianos).
La acusación de Putin no es nueva. Ha sido parte del esfuerzo de propaganda del Kremlin durante años, utilizado para justificar una insurgencia respaldada por Moscú en el este de Ucrania y criticar al gobierno prooccidental de Kiev, que asumió después de que un levantamiento popular derrocara a un presidente prorruso en 2014.
Los analistas dicen que la narrativa parece funcionar bien en Rusia, donde la defensa del ejército soviético contra las fuerzas de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial sigue siendo una parte fundamental de la identidad nacional. Los funcionarios y los medios estatales utilizan habitualmente el término “nazi” para describir al gobierno ucraniano y su ejército.
La retórica de Moscú ha provocado una reacción internacional. Cuando se le preguntó en una entrevista con un canal de noticias italiano sobre las afirmaciones rusas de que invadió Ucrania para “desnazificar” el país, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, dijo que Ucrania aún podría tener elementos nazis, incluso si algunas figuras, incluido el presidente del país, fueran judíos.
“Entonces, cuando dicen: ‘¿Cómo puede existir la nazificación si somos judíos?’ En mi opinión, Hitler también tenía orígenes judíos, por lo que no significa absolutamente nada. Durante algún tiempo hemos escuchado del pueblo judío que los antisemitas más grandes eran judíos”, dijo Lavrov, hablando a la estación en ruso, doblado por una traducción al italiano.
El entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yair Lapid, calificó la declaración de Lavrov como “imperdonable y escandalosa y un horrible error histórico”, y agregó que “el gobierno de Rusia debe disculparse”.

En Israel, el Holocausto se considera único, y las comparaciones con los nazis o la Alemania nazi en el contexto moderno generalmente se descartan por abaratar la memoria de las víctimas. Pero las comparaciones ocurren. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha comparado a Irán con la Alemania nazi, y los manifestantes ultraortodoxos llaman a la policía de Israel “nazis” cuando arrestan a personas.
Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal en Jerusalén, dice que la comparación de Lineker es errónea. La propuesta de los conservadores, dice, se parece más a la política británica hacia los sobrevivientes del Holocausto que intentaron ingresar a la Palestina de la era del Mandato Británico después de 1945 en barcos como el Exodus, y fueron rechazados.
El problema más importante, dice Zuroff, es que personas como Lineker citan el Holocausto para llamar la atención sobre sus propios problemas. Tal vez, dice Zuroff, la figura de la BBC “debería ser castigada con ser puesta en una biblioteca y obligada a leer 10 libros de historia precisos”.