La detención de Abdulrahman Alfozan, un ingeniero saudí contratado por OpenAI, se produjo el 9 de octubre después de que el personal de seguridad de la empresa encontrara un dispositivo de grabación oculto en sus instalaciones de San Francisco. La investigación federal examina si el empleado intentó interceptar conversaciones en una sala reservada para reuniones de ejecutivos. Hasta ahora no se ha establecido qué información, si alguna, consiguió registrar el aparato.
Alfozan, de 35 años, trabajaba en OpenAI desde el 1 de julio de 2025. Los fiscales sostienen que envolvió un dispositivo USB en papel higiénico y lo introdujo en un televisor de la sala de conferencias. No tenía autorización para asistir a las reuniones que se celebraban en ese espacio. Las cámaras de seguridad lo registraron varias veces en las inmediaciones y también captaron imágenes suyas dentro de la sala restringida, donde aparentemente examinaba la parte posterior del televisor.
Los investigadores también identificaron un segundo dispositivo. El equipo de seguridad de OpenAI lo encontró durante la inspección de una bolsa desatendida que pertenecía al ingeniero. La empresa había descubierto el primer aparato a finales de septiembre y trasladó el caso al FBI. En una declaración facilitada a AFP, OpenAI describió el objeto como un sofisticado equipo de grabación que permanecía escondido en una de sus oficinas.
La acusación incorpora otras actividades atribuidas a Alfozan. El Departamento de Justicia sostiene que utilizó una herramienta de productividad para consultar datos sobre los edificios de OpenAI, sus salas de reuniones, los calendarios y horarios del personal, así como la ubicación de determinadas personas. También menciona una cuenta de chatbot relacionada con su cónyuge, en la que presuntamente aparecían consultas acerca de la grabación de audio a distancia y el cifrado de tarjetas de memoria.
OpenAI indicó que, por el momento, no tiene indicios de que el empleado haya accedido de manera indebida a los pesos de sus modelos, su código fuente o información de sus clientes, ni de que haya extraído esos materiales. Esa valoración no aclara qué conversaciones pudo captar el dispositivo encontrado en la sala de conferencias.
La imputación federal se refiere al uso o intento de uso de un dispositivo electrónico, mecánico o de otro tipo para interceptar comunicaciones orales. De ser condenado, Alfozan podría recibir una pena de hasta cinco años de prisión y una multa de $250 000. Su comparecencia ante un tribunal federal estaba prevista para el 19 de octubre. El Departamento de Justicia no presentó una acusación de espionaje contra el ingeniero ni contra Arabia Saudita, país aliado de Estados Unidos.
El perfil profesional de LinkedIn que coincide con el nombre y la trayectoria de Alfozan incluye empleos anteriores en Meta, propietaria de Facebook, una empresa emergente de inteligencia artificial y una firma de capital de riesgo. También registra estudios en la Universidad de California en Berkeley y en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Jay Clayton afirmó que el caso pone de manifiesto la dimensión de seguridad nacional de la competencia internacional por la superinteligencia. También sostuvo que la comunidad de inteligencia estadounidense mantiene su compromiso de proteger la propiedad intelectual avanzada del país frente a amenazas extranjeras. La administración de Donald Trump ha promovido el término “superinteligencia” en ese contexto.
En ese escenario, la empresa estatal saudí de inteligencia artificial Humain invirtió $3 000 000 000 en xAI, la compañía de Elon Musk, poco antes de que SpaceX adquiriera esa actividad de inteligencia artificial en febrero. La división, ahora conocida como SpaceXAI, había anunciado el año anterior un acuerdo con Humain para desarrollar un centro de datos de 500 megavatios en Arabia Saudita.










