Las organizaciones ecologistas celebraron la decisión del Consejo Nacional de Planificación y Construcción de retirar parte de las limitaciones que había avalado para el acceso público al sendero circular del mar de Galilea y permitir la continuidad del paso junto a la costa.
La resolución afecta a la petición presentada por cuatro kibutzim ubicados a orillas del lago, que habían solicitado bloquear el paso de personas ajenas a sus recintos con vallas y puertas cerradas durante varias horas cada tarde y noche. Aunque el consejo había aprobado inicialmente esa solicitud, finalmente optó por autorizar únicamente cercados de hasta tres metros desde la orilla, de modo que el tránsito público pueda mantenerse más allá de ese límite.
La decisión también contempla excepciones. Varias iglesias podrán instalar vallas, puertas y recorridos alternativos, mientras que en la estación de bombeo de agua de Sapir se habilitará un desvío.
El plan general del Sendero Circular del mar de Galilea fue aprobado en 2007. Desde entonces, se autorizó el acceso público a 32 kilómetros de tramos no controvertidos, de los cuales se han construido alrededor de siete kilómetros.
La propuesta adoptada este martes plantea un recorrido lo más próximo posible a la línea costera e incorpora centros turísticos a lo largo del trayecto, desde áreas de parada con sombra y espacios de descanso hasta complejos preparados para estancias diurnas o nocturnas, bajo un esquema de desarrollo moderado y compatible con la protección ambiental.
Los planes para estos segmentos serán presentados ahora de manera oficial y pasarán a consulta pública. El último sector pendiente de debate ante el consejo será el tramo de nueve kilómetros que cruza la ciudad de Tiberíades.
Adam Teva V’Din sostuvo en un comunicado que el giro del consejo representa un “logro significativo para el público y para las generaciones futuras, que obtendrán libertad de movimiento en el espacio costero que nos pertenece, ante todo, a todos nosotros”.
La Sociedad para la Protección de la Naturaleza en Israel afirmó, por su parte, que el consejo “ha dado hoy un paso importante con su decisión de abrir las orillas del mar de Galilea al público en general… Al hacerlo, ha defendido el principio de que las orillas son propiedad pública y de que el público tiene el derecho fundamental a acceder a ellas y a los recursos naturales”.