El Ministerio de Agricultura de Israel resolvió este lunes aliviar de forma parcial las restricciones de movimiento de animales en áreas bajo cuarentena por la propagación de una nueva cepa de fiebre aftosa, tras las quejas de productores que denunciaban hacinamiento, daños al bienestar animal y fuertes pérdidas económicas en las explotaciones afectadas.
La modificación llega mientras el virus ya alcanzó a casi 120 granjas y se extendió con rapidez a la fauna silvestre. En el arroyo Tavor y en los Altos del Golán, en el norte del país, fueron halladas gacelas muertas. Ante ese escenario, la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel cerró el viernes, como medida preventiva, criaderos de fauna silvestre en el norte del Carmelo y en Yotvata, en el sur.
Los agricultores habían cuestionado la prohibición general de trasladar animales dentro de un radio de 10 kilómetros de un foco confirmado. Según advirtieron, esa medida podía causar pérdidas de hasta NIS 830.000, unos $285.000, por granja.
La fiebre aftosa es una infección viral altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida. Aunque la enfermedad es endémica en la región, la variante detectada este año, SAT1, no se había registrado antes en Israel. De acuerdo con la información oficial, probablemente ingresó desde el Líbano después de expandirse desde África hacia Oriente Medio. Las campañas rutinarias de vacunación no contemplaban hasta ahora esa cepa. El virus provoca fiebre alta y ampollas dolorosas en la boca, la lengua, el hocico, las pezuñas y las ubres, además de una brusca caída en la producción de leche. No afecta a humanos.
El régimen de cuarentena sigue vigente y mantiene condiciones estrictas. Cuando se confirma un brote, se decreta el cierre. La enfermedad dura entre dos y tres semanas y, una vez desaparecen los síntomas, empieza una cuenta regresiva de un mes para todas las granjas ubicadas dentro de un radio de 10 kilómetros. La explotación donde surgió el foco original debe permanecer cerrada un mes más, y cualquier nuevo caso reinicia el plazo.
Las nuevas directrices del ministerio se concentran sobre todo en el ganado bovino de las granjas situadas alrededor del establecimiento donde apareció el brote y fijan cuántos días deben transcurrir desde el inicio de esa cuenta regresiva antes de autorizar el traslado de animales.
Sin embargo, la Dra. Shani Scheinin, veterinaria jefa de Hachaklait, cooperativa que presta servicios al 80 por ciento de las granjas lecheras, sostuvo que el cambio apenas beneficia a las explotaciones donde la enfermedad ya se declaró. En esos casos, explicó, solo pueden salir los animales destinados al sacrificio, y eso recién 14 días después de iniciado el plazo mensual y con autorización veterinaria.
Scheinin advirtió que, si un productor había importado terneros jóvenes para engorde y luego se detectaba un brote, podía verse obligado a mantenerlos durante semanas sin enviarlos a engorde ni sacrificarlos por su corta edad. En una granja lechera infectada, añadió, tampoco es posible vender terneras a otros productores ni trasladar machos a otro lugar para engorde. Esa situación, señaló, favorecía el hacinamiento, aceleraba la expansión del virus y en algunos casos provocaba la muerte de terneros.
La veterinaria también indicó que existe un número indeterminado de productores, sobre todo en los sectores árabe y beduino, que no estaban supervisados por el Ministerio de Agricultura ni obligados legalmente a contratar veterinarios. A su juicio, sería más equitativo permitir que las granjas con brotes pudieran mover animales vacunados después de cierto tiempo sin nuevos casos, porque el riesgo de contagio sería insignificante. Consideró ilógico imponer hacinamiento y pérdidas a los productores que sí cumplieron las directrices oficiales mientras explotaciones no supervisadas mantenían rebaños sin vacunar.
La estrategia aplicada por Israel consiste en administrar dos dosis adicionales con la cepa SAT1 en lugar de sacrificar rebaños. Veterinarios privados, en su mayoría bajo la órbita de Hachaklait, están vacunando animales en todo el país después de que el ministerio optara por entregarles las dosis en vez de asumir directamente la vacunación.
Tras conseguir inicialmente 150.000 vacunas, Israel dio prioridad al ganado situado en un radio de cinco kilómetros de todas las fronteras y a las vacas lecheras ubicadas dentro de 10 kilómetros de esos límites, con el objetivo de resguardar la seguridad alimentaria. Después se distribuyeron otras 250.000 dosis entre rebaños lecheros desde el Golán hasta Beersheba.
Con la llegada esta semana de un millón adicional de vacunas, Scheinin estimó que el brote podría remitir en unos dos meses, favorecido además por el aumento de las temperaturas, que el virus no tolera. Hachaklait puso en marcha además una investigación para reunir datos sobre el alcance del brote, en un contexto en el que muchas granjas no están obligadas por ley a contratar veterinarios supervisados.
El Ministerio de Agricultura afirmó que hasta ahora obtuvo dos millones de dosis. Aunque evitó responder preguntas sobre daños económicos y compensaciones, aseguró que no se prevé un aumento en el precio de la carne, ya que las muertes de ganado siguen siendo insignificantes.