Durante años, los investigadores del observatorio IceCube utilizaron redes neuronales para analizar partículas procedentes del espacio, pero los avances recientes de la inteligencia artificial les permitieron alcanzar un resultado que antes no habían conseguido: identificar de manera convincente la Vía Láctea en sus datos científicos.
Francis Halzen, físico estadounidense-belga de 82 años y reciente ganador del Premio Nobel, considera que las nuevas capacidades del aprendizaje automático han transformado el análisis de las observaciones astronómicas. Los algoritmos actuales pueden reconocer patrones en cantidades de información que plantean grandes dificultades para los métodos tradicionales de investigación.
“Solo después de usar redes neuronales y técnicas de aprendizaje automático empezamos finalmente a ver la Vía Láctea en nuestros datos, que ahora hemos extraído de forma convincente”, explicó Halzen el miércoles en Turín, Italia, un día después del anuncio de su Premio Nobel.
El físico, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, participó en el desarrollo de IceCube, un observatorio instalado en la Antártida que emplea miles de sensores enterrados a gran profundidad bajo el hielo. Su finalidad es detectar neutrinos, partículas subatómicas procedentes del espacio cuya identificación exige instrumentos científicos especializados.
La información recogida por estos detectores contiene señales que los investigadores necesitan analizar para estudiar su origen. El aprendizaje automático ha adquirido una importancia particular en ese proceso gracias a su capacidad para identificar patrones dentro de enormes conjuntos de datos.
El interés de Halzen por aplicar inteligencia artificial a la física comenzó mucho antes de que esta tecnología alcanzara su popularidad actual. En 1991 publicó un artículo científico en el que propuso utilizarla para examinar datos de una parte de un experimento clásico de física.
“Estoy muy orgulloso de haber escrito un artículo en 1991 proponiendo usar la IA para analizar los datos de parte del experimento clásico de física”, recordó.
Aquella propuesta precedió en varias décadas a los avances tecnológicos que ahora permiten obtener resultados más precisos. Durante ese tiempo, Halzen y sus colaboradores recurrieron ocasionalmente a las redes neuronales, aunque las posibilidades de estas herramientas eran considerablemente más limitadas.
El desarrollo posterior de los sistemas de aprendizaje automático amplió sus capacidades de análisis hasta permitir la identificación de la Vía Láctea en las observaciones de neutrinos de IceCube.
Para Halzen, el resultado demuestra la importancia que ha adquirido la inteligencia artificial en su campo de investigación. Una tecnología que propuso utilizar hace más de tres décadas ha permitido extraer información astronómica que los científicos no habían logrado distinguir anteriormente en los registros del observatorio antártico.










