El líder de Hezbolá, Naim Qassem, afirmó que las armas de su grupo, respaldado por Irán, no formaban parte de las próximas negociaciones entre Líbano e Israel, y juró que sus combatientes convertirían el campo de batalla en un “infierno” para las fuerzas israelíes.
“Nadie fuera del Líbano tiene relación con las armas ni con la resistencia… este es un asunto interno libanés y no forma parte de las negociaciones con el enemigo”, declaró Qassem en un comunicado escrito antes de la tercera ronda de conversaciones en Washington entre representantes libaneses e israelíes, prevista para este jueves y viernes.
“No nos rendiremos y seguiremos defendiendo al Líbano y a su pueblo, cueste lo que cueste y sin importar los sacrificios… no abandonaremos el campo de batalla y lo convertiremos en un infierno para Israel”, añadió en el comunicado, dirigido a los combatientes del grupo terrorista y difundido por su canal de televisión Al-Manar, mientras los enfrentamientos continúan en el Líbano pese al alto el fuego.