La Dirección de Inteligencia Militar de Israel (Aman) concluye que la parálisis en las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos responde, en buena medida, a un vacío de liderazgo en Teherán: Alí Jamenei ya no ejerce autoridad efectiva, y su hijo Mojtaba no logra sustituirlo.
Mojtaba Jamenei, gravemente herido, es descrito por un alto mando del ejército israelí como un líder ausente y poco carismático, elegido por decenas de clérigos con el respaldo de la Guardia Revolucionaria. Su negativa a aparecer en público —ni siquiera mediante grabaciones— responde, según la misma fuente, al temor a un ataque selectivo israelí. Su figura ya genera controversia dentro del régimen.
Este vacío ha desatado luchas de poder entre facciones que aún no han alcanzado su punto álgido, según Aman. La inteligencia israelí identifica a los principales actores que disputan influencia en la cúpula iraní.
En el bloque más duro figuran el exjefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria —confidente de Mojtaba, que considera cualquier concesión a Occidente una «traición»— y el exministro del Interior y excomandante de la Fuerza Quds, actual jefe de la Guardia Revolucionaria, descrito como extremista, empeñado en preservar el «eje de la resistencia» sin ceder en lo ideológico.
En una posición más expuesta a las presiones contradictorias se encuentran el presidente del Majlis, principal interlocutor en las negociaciones con Washington, que busca alivio económico para evitar un colapso social pero debe alinearse con los extremistas; y el presidente Masoud Fazelian, cuya línea más moderada para levantar las sanciones enfrenta una campaña interna que lo tacha de «traidor» a los valores del régimen.
Entre las figuras con mayor capacidad de maniobra, Aman destaca al ministro de Exteriores Abbas Araghchi, artífice del acuerdo nuclear original con Occidente y definido por un alto mando militar como un diplomático experto que busca fórmulas de compromiso sin que Irán aparezca sometido a las exigencias de Estados Unidos.
Completan el mapa el jefe de la Oficina del Líder Supremo, que controla el acceso a Jamenei y gestiona los equilibrios entre facciones; el secretario del Consejo de Protección de los Intereses del Régimen, exmilitar considerado pragmático; Sid Ali Afkhari, con influencia en los servicios de inteligencia y en los círculos clericales que respaldaron a Mojtaba; y Ali Raadin, alto cargo de seguridad al que un oficial israelí describe como un eslabón clave para garantizar la estabilidad del régimen frente a amenazas internas y externas, en un momento en que los Basij han sufrido duros golpes.
Un alto mando israelí subrayó que ninguno de estos actores tiene capacidad de veto unilateral sobre las decisiones del régimen. Entre ellos, señaló, prevalece una relación tensa y cargada de desconfianza que se pondrá a prueba, ante la opinión pública y dentro de la propia cúpula, en el momento en que deban adoptarse decisiones definitivas.






