Irán espera restablecer para finales de septiembre 95 millones de metros cúbicos (mcm) diarios de capacidad de producción de gas, mientras avanza la reparación de la infraestructura energética dañada durante la guerra con Israel y Estados Unidos, informó este martes el Ministerio de Petróleo iraní.
La previsión concreta la estimación difundida en julio por un alto funcionario del Gobierno, quien señaló entonces que el país confiaba en recuperar alrededor de 100 mcm diarios de capacidad de producción de gas natural “en los próximos meses”. Los ataques habían reducido la producción en unos 230 mcm diarios desde el comienzo de la guerra, a finales de febrero.
El medio del Ministerio de Petróleo citó al titular de la cartera, Mohsen Paknejad, quien indicó que 95 mcm diarios de la capacidad perdida volverán a estar disponibles tras la reparación de las instalaciones de procesamiento de gas afectadas en Asaluyeh. Según explicó, buena parte del impacto se ha compensado mediante el uso de capacidad de reserva en otras plantas de procesamiento.
Paknejad afirmó que los trabajos de reconstrucción de cuatro plantas dañadas avanzan con rapidez. Los escombros ya fueron retirados, los sistemas necesarios para la reconstrucción se encuentran instalados y los contratistas han iniciado sus labores.
El ministro añadió que las obras podrían terminar antes de lo previsto, lo que permitiría reincorporar a la red de producción toda la capacidad perdida. Sin embargo, advirtió que una parte de la capacidad recuperada no estará disponible durante el invierno, por lo que Irán tendrá que gestionar cuidadosamente tanto el suministro como el consumo para evitar dificultades a la hora de cubrir la demanda de gas.
El petróleo sube mientras se aleja un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz
En paralelo, los precios internacionales de la energía han repuntado a medida que disminuyen las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre el estrecho de Ormuz. Pese al optimismo expresado por la Casa Blanca a comienzos de mes, ambas partes no parecen haberse acercado a un pacto sobre esta vía marítima crucial.
Los futuros del crudo Brent acumularon una subida del 5 % en los dos días anteriores y cotizaban por última vez alrededor de los $88 por barril. Se trata de su nivel más alto desde el 31 de julio y de un precio casi un 25 % superior a los mínimos de casi cuatro meses registrados a principios de julio.
“Ahora nos encontramos en una especie de punto muerto, si se quiere ver así, a la espera de comprobar quién cede primero”, apuntó Tony Sycamore, analista de mercados en IG. “Esto se convertirá casi en una guerra de desgaste ahora”, afirmó. “Es probable que el mercado del petróleo se mantenga en el rango de los $75 a $95 mientras esperamos a ver quién da su brazo a torcer primero”.
Stephen Innes, estratega global de Quintex Intel, describió la disputa en términos similares. “En efecto, ambas partes intentan convertir el barril de petróleo en un arma sin disparar un solo tiro. Washington intenta asfixiar la capacidad de Irán para exportar su crudo, mientras que Teherán comprime la arteria por la que transita el crudo de todos los demás”. “Es un verdadero duelo de voluntades”, aseveró.
La posibilidad de que el petróleo permanezca en niveles elevados ha vuelto a generar preocupación por la inflación y ha aumentado las probabilidades de subidas de las tasas de interés. Aunque la inesperada pérdida de más de 20 000 empleos en la economía estadounidense el mes pasado redujo el temor a un incremento de tipos por parte de la Reserva Federal, una nueva intensificación de las presiones sobre los precios podría obligar al banco central a actuar.
Los ataques a instalaciones energéticas aumentan la presión sobre la oferta
Dennis Kissler, vicepresidente sénior de operaciones de BOK Financial, señaló que otros factores también están impulsando las cotizaciones. “Los futuros del crudo registran ganancias en las primeras operaciones, ya que el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán parece sufrir retrasos, a lo cual se suman nuevos ataques de Ucrania que impactan contra refinerías y petroleros rusos en el mar Negro”, indicó.
“Ante las exigencias adicionales que plantea Irán, la mayoría de los operadores consideran que, a corto plazo, resulta más probable que la escasez de suministro se prolongue”, añadió Kissler.
A las tensiones sobre la oferta se suma la afirmación de los hutíes, aliados de Irán, de que atacaron el domingo la refinería de Jizán, propiedad de Saudi Aramco. La compañía saudí retrasó hasta el 30 de agosto el reinicio de la instalación, con capacidad para procesar 400 000 barriles diarios, después de dos ataques hutíes en las últimas semanas, según una alerta del monitor de la industria IIR a la que tuvo acceso Reuters.
En Estados Unidos, las existencias de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo disminuyeron en unos 6,1 millones de barriles durante la semana pasada y quedaron en 298,7 millones de barriles, su nivel más bajo desde enero de 1983, de acuerdo con datos del Departamento de Energía estadounidense.






