Los comicios municipales exponen el desgaste del liderazgo palestino, la crisis de legitimidad institucional y el valor simbólico de votar en Gaza tras la guerra.
Los comicios locales exponen un panorama político palestino estrecho
Este sábado, los árabes de Judea y Samaria y de Deir al-Balah, en el centro de Gaza, empezaron a votar en elecciones municipales que llegan después de la guerra en Gaza y en medio de un fuerte desencanto con el liderazgo palestino. La jornada abre la primera votación en Gaza desde que Hamás expulsó a la Autoridad Palestina en 2007 y la primera en Judea y Samaria desde 2022, con un horizonte político muy limitado.
En Judea y Samaria, los resultados definirán la composición de consejos locales a cargo de servicios como agua, carreteras y electricidad. En Gaza, en cambio, la elección en una sola ciudad tiene un alcance sobre todo simbólico y las autoridades la presentaron como una prueba piloto. La Comisión Electoral Central, con sede en Ramala, impulsó la participación bajo el lema “Nos quedamos” entre cerca de 70.000 electores habilitados en Deir al-Balah y alrededor de un millón en Judea y Samaria.
La Autoridad Palestina no celebra elecciones presidenciales ni legislativas desde 2006, pero promovió esta convocatoria local después de las reformas que aseguró haber puesto en marcha el año pasado dentro del plan de paz para Gaza del presidente estadounidense Donald Trump. Con gran parte de Gaza devastada tras más de dos años de guerra, la comisión eligió Deir al-Balah para iniciar la votación en la Franja porque, pese a los ataques aéreos, fue una de las pocas zonas sin invasión terrestre israelí.
La organización electoral además tuvo que improvisar el proceso porque no pudo realizar un registro tradicional de votantes. La comisión afirmó que no coordinó de forma directa con Israel ni con Hamás antes de la votación en Deir al-Balah y que tampoco pudo introducir en Gaza materiales como papeletas, urnas o tinta. COGAT, el organismo del ministerio de Defensa israelí que supervisa los asuntos humanitarios en Gaza, no respondió a preguntas sobre la posible entrada de ese material.
Claves de la jornada electoral palestina
- Deir al-Balah concentra la primera votación en Gaza desde 2007.
- En Judea y Samaria, cerca de un millón de personas están habilitadas para votar.
- Los consejos locales gestionan servicios como agua, carreteras, electricidad y recolección de basura.
- La comisión electoral no pudo introducir en Gaza papeletas, urnas ni tinta.
Las reformas electorales buscan sostener una legitimidad en retroceso
La participación en elecciones locales palestinas bajó con el tiempo, aunque se mantuvo en niveles relativamente altos para los parámetros de la región, con promedios de entre 50% y 60%, según datos de la comisión. En comparación, procesos municipales recientes en el Líbano y Túnez registraron menos del 40% y del 12%, respectivamente. Ese dato acompaña una escena en la que la Autoridad Palestina intenta exhibir capacidad institucional pese a un respaldo político debilitado.
Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina y de 90 años, firmó el año pasado un decreto para modificar el sistema electoral en línea con algunas exigencias de donantes occidentales. Los cambios permitieron el voto por personas en lugar de listas, redujeron la edad mínima para postularse y elevaron las cuotas para candidatas mujeres. En enero, otro decreto obligó a los aspirantes a aceptar el programa de la Organización para la Liberación de Palestina.
Esa condición implicó reconocer a Israel y renunciar a la “lucha armada”, lo que dejó al margen de hecho a Hamás y a otras facciones. Las listas en las principales ciudades quedaron dominadas por Fatah, el movimiento que dirige la Autoridad Palestina, e independientes, varios de ellos vinculados a otras corrientes. Analistas señalan que, por primera vez en seis comicios locales, ninguna otra facción presentó oficialmente su propia lista, un dato ligado al desgaste político bajo Abbas y al envejecimiento de la dirigencia.
En la Judea y Samaria controlada por Israel, la Autoridad Palestina conserva una autonomía limitada y los consejos locales administran cuestiones que van desde la recolección de basura hasta permisos de construcción. La campaña cubrió las ciudades con carteles, aunque en varias de ellas, entre ellas Ramala y Nablús, no habrá votación por la escasez de candidatos o de listas. La falta de negociaciones de paz y el crecimiento de los asentamientos israelíes profundizaron ese debilitamiento institucional.
El voto local convive con la guerra y el avance del control de Hamás
Aun así, el poder palestino considera estas elecciones una vía de bajo riesgo para mostrar avances en reformas. Aref Jaffal, director del Monitor Árabe Mundial de Democracia y Elecciones al-Marsad, sostuvo que la Autoridad Palestina intenta demostrar que avanza en reformas políticas, financieras y administrativas, y que usa las elecciones locales como símbolo de ese proceso. Con una legitimidad nacional débil, añadió, busca reforzar su posición por medio de las urnas municipales.
Jaffal también indicó que, ante la falta de recursos de la autoridad para responder a las cientos de nuevas puertas militares y puestos de avanzada de colonos que restringen el movimiento en Judea y Samaria, muchos consejos locales ganaron peso al asumir centros de salud, escuelas y servicios públicos a los que antes los residentes accedían en otros lugares. Pese a ello, parte de la población considera que el avance del control israelí vacía de sentido la votación.
Mahmud Bader, empresario de Tulkarem, dijo que acudiría a las urnas aunque sin expectativas y sostuvo que la ocupación israelí gobierna la ciudad. Hamás, que ganó las legislativas palestinas de 2006 y tomó violentamente Gaza un año después, no presentó candidatos esta vez, aunque encuestas del Centro Palestino de Investigación Política y de Encuestas lo mantienen como la facción más popular tanto en Gaza como en Judea y Samaria.
Entre algunos gazatíes, la posibilidad de votar apareció como una pausa frente a la vida cotidiana en guerra. Adham Al-Bardini afirmó que espera participar para cambiar la realidad impuesta en Gaza, mientras Farah Shaath expresó su expectativa por emitir su voto por primera vez. Sin embargo, el proceso posterior quedó detenido: el desarme de Hamás, la reconstrucción y la transferencia de poder no avanzaron, y un documento interno de inteligencia de las FDI advirtió que el grupo reconstruye de forma constante sus capacidades en la Franja.