Teherán exige el fin del bloqueo estadounidense antes de otra ronda de contactos, mientras Washington cancela un viaje clave y el alto el fuego sigue vigente.
La salida del operativo en Islamabad enfría el canal diplomático
Los intentos para reactivar una vía diplomática entre Estados Unidos e Irán volvieron a quedar atascados el domingo, tras nuevas señales de endurecimiento en ambos lados y sin avances visibles hacia una salida permanente para la guerra que también afecta a Israel. La retirada del dispositivo de seguridad en Islamabad ofreció la señal más clara de que una delegación estadounidense no volverá pronto para retomar unas conversaciones que hoy entran en una pausa prolongada.
Según fuentes del gobierno paquistaní citadas por Reuters, dos aviones C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegaron con personal y vehículos de protección. Ese movimiento implicó la salida de equipos críticos para la custodia de altos funcionarios y supuso el desmontaje de una infraestructura diplomática. El alcance logístico de la operación refuerza la idea de que el diálogo bilateral afronta una interrupción extensa, sin una fecha visible para su reanudación.
La retirada coincidió con la decisión del presidente Donald Trump de cancelar el viaje previsto de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner. El sábado, el mandatario atribuyó esa medida a la falta de avances con Teherán. “Pueden llamarnos en cualquier momento que quieran”, declaró. Más tarde, también afirmó que Irán remitió una propuesta “mucho mejor” pocos minutos después de la cancelación, aunque sostuvo que la oferta no alcanzó el nivel exigido por Washington.
Consultado por separado sobre si la cancelación del viaje podía abrir la puerta a un retorno de las hostilidades abiertas, Trump respondió que no habían llegado a considerar ese escenario. Aun así, el congelamiento del canal en Islamabad dejó al descubierto la fragilidad del proceso.
Claves del bloqueo actual entre Washington y Teherán
- Estados Unidos retiró de Islamabad personal y equipos de protección usados para altos funcionarios.
- Trump canceló el viaje de Steve Witkoff y Jared Kushner por falta de avances con Irán.
- Teherán exige el fin del bloqueo estadounidense antes de aceptar otra ronda de conversaciones.
- El alto el fuego pactado el 7 de abril sigue vigente pese al estancamiento diplomático.
- El estrecho de Ormuz permanece en gran medida cerrado por Irán.
Araghchi activa contactos regionales para fijar condiciones previas
Pese a la cancelación del viaje estadounidense, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, volvió el domingo a Islamabad para nuevas consultas. Según la agencia iraní ISNA, buscó trasladar a funcionarios paquistaníes las posiciones de Irán sobre el marco de cualquier entendimiento que permita poner fin por completo a la guerra en Oriente Medio. Su agenda mostró que Teherán intenta reforzar la mediación regional antes de aceptar un nuevo formato de diálogo con Washington.
Araghchi ya había pasado por Islamabad el día anterior y después viajó a Omán, mientras otros enviados iraníes regresaron a Teherán para consultar y recibir instrucciones sobre asuntos ligados al fin de la guerra. Tras la escala paquistaní, se espera que el ministro siga rumbo a Moscú. Esa secuencia refleja una ofensiva diplomática centrada en capitales con capacidad de mediación o influencia, antes que en un contacto directo e inmediato con Estados Unidos.
En Omán, Araghchi se reunió con el primer ministro Haitham bin Tariq al-Said. Según el ministerio de Exteriores iraní, el encuentro trató la seguridad en el estrecho y sirvió para reclamar un marco regional sin interferencias externas. De acuerdo con un funcionario regional implicado en la mediación, Irán intenta que Omán respalde un mecanismo para cobrar peajes a los buques que atraviesan la zona, además de discutir cuestiones ligadas al estrecho de Ormuz.
Esa misma fuente sostuvo que Teherán exige el fin del bloqueo estadounidense antes de aceptar otra ronda de conversaciones y señaló que los mediadores encabezados por Pakistán intentan salvar diferencias de peso entre ambos países. No quedó claro cuál fue la respuesta de Omán. Además, Araghchi mantuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos de Qatar y Arabia Saudita, en una cadena de contactos que muestra la búsqueda iraní de respaldo político antes de cualquier concesión.
El alto el fuego persiste mientras crece la disputa por Ormuz
La semana pasada, Trump prorrogó de manera indefinida el alto el fuego pactado entre Estados Unidos e Irán el 7 de abril. Esa tregua ha frenado en gran medida los combates iniciados el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la posibilidad de un arreglo definitivo sigue sin concretarse en una guerra que ha sacudido la economía mundial y que mantiene abiertos varios focos de tensión política y militar.
En paralelo, Teherán ha mantenido en gran medida cerrado el estrecho de Ormuz, por donde suele circular una quinta parte de los envíos globales de petróleo y gas natural licuado. Washington, por su parte, ha impuesto un bloqueo a los puertos iraníes. Esa combinación de presión marítima y restricciones comerciales ha elevado el peso estratégico del estrecho, al tiempo que convierte cualquier negociación futura en una discusión inseparable de la seguridad energética global.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo por teléfono al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que su país no participará en “negociaciones impuestas” bajo amenazas o bloqueo, según un comunicado del gobierno iraní. Añadió que Estados Unidos debe retirar primero los obstáculos, incluido el bloqueo marítimo, antes de que los negociadores puedan empezar a sentar las bases de un acuerdo aceptable para las autoridades de Teherán.
Trump insistió en que una de sus condiciones es que Irán no tendrá un arma nuclear. No detalló el contenido de la propuesta iraní que calificó como insuficiente. Según el organismo de control nuclear de la ONU, Teherán dispone de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de pureza, un nivel situado a un breve paso técnico del grado apto para armas. Aun así, voces en Pakistán creen que los contactos indirectos todavía avanzan con paciencia.