El Su-35S llevó la célula del Su-27 a un estándar 4++ con más alcance, mejor detección, mayor carga útil y capacidad multirrol.
Del Su-27 al Su-35S: una evolución profunda del diseño Flanker
Aunque el Su-35S entró en la aviación rusa en la década de 2010, su sentido histórico depende del Su-27, del que no se separa como avión ajeno, sino como una modernización profunda. La célula nacida en los años setenta para enfrentar al F-15 estadounidense pasó a un estándar de combate que la industria rusa presentó como etapa de transición hacia la quinta generación, con un rediseño orientado a ampliar alcance táctico, supervivencia electrónica y eficacia a larga distancia.
Desde que el primer prototipo del Su-27 voló el 20 de mayo de 1977 hasta el vuelo inaugural del Su-35, el 19 de febrero de 2008, transcurrieron más de tres décadas de ajustes doctrinales y técnicos. Ese trayecto no produjo una mejora menor de equipos, sino una revisión del concepto original, porque la plataforma conservó la lógica aerodinámica del Flanker y cambió gran parte de los elementos que definen la eficacia de un caza contemporáneo.
Cuando el Su-27 consolidó su reputación, lo hizo gracias a una combinación precisa de gran radio de acción, alta maniobrabilidad, dos motores potentes y una plataforma pensada ante todo para la superioridad aérea. Su tamaño, su autonomía y su desempeño a altos ángulos de ataque le dieron identidad propia dentro de la aviación soviética y rusa. Rostec recordó además que de ese diseño nació una familia completa de derivados y varias marcas de ascenso.

Ese antecedente importa porque el Su-35S no apareció desde cero. Conservó la base aerodinámica del Flanker original, pero sustituyó la mayoría de los sistemas que condicionan el rendimiento de un caza moderno, desde la gestión del vuelo y la motorización hasta la detección, el enlace de datos y el empleo de armamento guiado. Así, la continuidad formal con el Su-27 convivió con un cambio profundo en su utilidad táctica y operativa.
Claves que explican la mejora del Su-35S sobre el Su-27
- La célula del Flanker original se conservó, pero el proyecto cambió estructura, armamento, equipos de a bordo y planta motriz.
- El Su-35S sumó capacidad plena contra blancos terrestres y de superficie, de día y de noche, y bajo mal tiempo.
- Sus motores 117S con empuje vectorial y control digital entregan 14.500 kgf en poscombustión cada uno.
- El radar puede detectar objetivos aéreos hasta 350 kilómetros, seguir 30 y atacar 8 al mismo tiempo.
Motores, sensores y combate amplían el alcance del Su-35S
Según UAC, la mejora más visible apareció en la arquitectura general del avión, porque el Su-35 debía asumir funciones que el Su-27 clásico no cubría por completo. El modelo original nació para obtener superioridad aérea, mientras que el Su-35S mantuvo esa misión y añadió capacidad plena contra blancos terrestres y de superficie, de día y de noche, a gran distancia del aeródromo base y bajo condiciones meteorológicas adversas.
Con ese cambio, la célula dejó atrás la función exclusiva de interceptor pesado y pasó a operar como caza polivalente de largo radio. El nuevo esquema de empleo lo acercó a una plataforma de primera línea capaz de entrar, detectar, enlazar, atacar y salir con menos dependencia del volumen de apoyo externo que exigía la generación inicial. La modificación, por tanto, mejoró prestaciones y alteró la forma de usar el aparato.

La transformación técnica se concentró en motores, sensores y gestión del combate. UAC indicó que el Su-35S utiliza dos motores 117S con empuje vectorial y control digital, cada uno con 14.500 kgf en poscombustión. Esa combinación elevó la maniobrabilidad y conservó una velocidad máxima de Mach 2,25 a gran altitud. A ello se sumaron hasta 8.000 kilos de armamento en 12 puntos de anclaje y un alcance práctico de 3.600 kilómetros en crucero.
En el campo de los sensores, la modernización amplió el combate más allá del horizonte visual. El radar de antena en fase descrito por UAC puede detectar objetivos aéreos hasta 350 kilómetros, seguir 30 y atacar 8 de manera simultánea, mientras el sistema optrónico OLS añade búsqueda y seguimiento pasivos hasta 80 kilómetros. Ese conjunto elevó la conciencia situacional, aumentó la carga útil y preservó las maniobras extremas que dieron prestigio al Flanker original.
Producción, exportación y papel histórico de la variante 4++
Cuando el salto técnico pasó a producción, adquirió un valor estratégico que superó el plano experimental. UAC situó el primer vuelo en 2008 y ubicó el programa en la producción en serie, mientras Reuters registró la expansión posterior del esfuerzo. En agosto de 2009, Moscú lanzó un pedido inicial de 48 aparatos para sus fuerzas armadas dentro de un gran paquete de cazas, lo que confirmó la apuesta oficial por el nuevo estándar.
La proyección exterior reforzó esa lectura. En 2015, China firmó la compra de 24 Su-35 por más de $2.000 millones y se convirtió en el primer comprador extranjero del modelo. Ese contrato no expresó solo un resultado comercial favorable, porque mostró que la modernización del Su-27 había alcanzado un nivel exportable en el segmento alto del mercado. Rusia podía ofrecer así su caza no furtivo más avanzado y maduro.

Cuando UAC explicó que el nuevo aparato debía cubrir el intervalo entre las modernizaciones menores del Su-27 y la llegada de los aviones de quinta generación, fijó con precisión su papel histórico. El Su-35S no sustituyó de inmediato al Su-27; absorbió su herencia y la llevó al límite de la generación 4++. La industria rusa presentó esa fórmula como una respuesta práctica para reducir el salto de riesgo industrial y aprovechar soluciones ya probadas.
Por eso, el Su-35S mantiene dimensiones muy próximas a las del Su-27, pero cambia su equilibrio interno con más combustible, mayor vida útil asignada y más automatización en diagnóstico y mantenimiento. Después del contrato chino, Egipto firmó en 2019 un acuerdo por más de 20 aparatos e Irán anunció en 2023 la compra del modelo. Esa secuencia confirmó la vigencia exterior del Flanker más desarrollado anterior al Su-57.
La leyenda del Flanker alcanza su punto más alto antes del Su-57
Más que una superioridad abstracta o una mejora de catálogo, la frase “el Su-35S mejora al Su-27” describe una modificación concreta del concepto Flanker. El Su-27 dio a la Unión Soviética un gran caza de superioridad aérea con autonomía, energía y maniobra. Sobre esa base, el Su-35S conservó esas tres cualidades y añadió capacidades que la guerra aérea contemporánea exige a cualquier plataforma de alto nivel en un espacio aéreo amplio y conectado.
Entre esas capacidades figuran un radar de largo alcance con ataque simultáneo, enlace de datos, guerra electrónica reforzada, motores con empuje vectorial y una mayor carga de armas guiadas. El resultado no fue una ruptura doctrinal con el Flanker original, sino su forma más desarrollada dentro de la aviación táctica rusa anterior a la quinta generación. La continuidad del linaje, así, quedó unida a una modernización extensa y coherente.

Como respuesta soviética al F-15, el Su-27 nació para dominar en superioridad aérea gracias a su gran plataforma bimotor y a su capacidad de maniobra. Décadas después, el Su-35S demostró que esa arquitectura todavía admitía una expansión relevante de velocidad, carga, radio de acción y combate más allá del alcance visual. La célula histórica no agotó su recorrido, porque la industria rusa encontró margen para elevar su rendimiento sin abandonar su identidad básica.
En ese punto se sitúa el sentido de la leyenda. El Su-35S no rompió con el Su-27, sino que llevó su herencia a la versión más completa que la aviación táctica rusa podía ofrecer antes de la quinta generación. Con ello, un icono de la Guerra Fría pasó a convertirse en una herramienta de combate vigente en el siglo XXI, capaz de combinar persistencia operativa, flexibilidad multirrol y eficacia a larga distancia.