Israel recibió en Nueva York dos monedas antiguas de valor excepcional tras una operación conjunta con autoridades de Estados Unidos contra el tráfico ilícito.
La restitución reunió dos piezas únicas del patrimonio israelí
Tras una operación coordinada entre autoridades israelíes y estadounidenses, Israel recuperó dos monedas antiguas que saqueadores extrajeron y sacaron de contrabando al extranjero. La Autoridad de Antigüedades de Israel informó que ambas piezas fueron interceptadas antes de su venta en subastas en Estados Unidos y entregadas el lunes en una ceremonia celebrada en Nueva York. La restitución implicó a la unidad israelí contra robos, a la fiscalía de Manhattan y a Seguridad Nacional estadounidense.
Una de las monedas, de bronce y acuñada en la primera mitad del siglo I a. C., contiene la representación más antigua conocida de la menorá judía de siete brazos junto a la mesa de los panes de la proposición del Primer y el Segundo Templo de Jerusalén. La otra, de plata y con 2.500 años de antigüedad, se atribuye probablemente a la antigua ciudad de Ascalón y es apenas la segunda pieza de su tipo conocida en el mundo.
La Autoridad de Antigüedades de Israel subrayó que la recuperación fue posible por la acción conjunta entre su Unidad de Prevención de Robos, la Unidad de Tráfico de Antigüedades de la Fiscalía del Distrito de Manhattan y Seguridad Nacional de Estados Unidos. Funcionarios de ambos países presentaron el caso como una muestra de cooperación internacional ante el comercio ilegal de bienes culturales y como un modelo útil para futuras devoluciones de patrimonio saqueado.
La autoridad israelí también destacó que la sustracción de estas piezas fuera de una excavación controlada privó a los investigadores de información histórica valiosa. Aunque las monedas regresaron al país, parte de su contexto arqueológico se perdió de manera irreversible. Para los especialistas, ese vacío afecta la comprensión de la cronología, el lugar de hallazgo y la relación de cada objeto con otros restos del mismo periodo.
La moneda de Antígono expone poder, culto y legitimidad real
Robert Kool, jefe del Departamento de Monedas de la autoridad israelí, atribuyó a la moneda con la menorá un valor excepcional por su iconografía. Aunque las monedas de bronce suelen ser más frecuentes que las de oro o plata tanto en excavaciones como en el mercado, esta pieza asmonea constituye una rareza de la que solo se conocen unas pocas decenas. Sus grabados le otorgan, además, una carga simbólica singular dentro de la historia judía.

La pieza fue emitida por Matatías Antígono, el último de los macabeos, familia de sumos sacerdotes que más de un siglo antes derrotó a los griegos seléucidas en el episodio recordado por Janucá. Con apoyo de los partos, que en el 40 a. C. quitaron a Roma el control de la tierra de Israel, Matatías fue instalado como rey en Jerusalén. Kool explicó que Antígono buscó afirmar su legitimidad frente a Herodes.
Según el especialista, la moneda transmitía un mensaje político y religioso al presentar a Matatías como rey y sumo sacerdote, protector del Templo y de los símbolos más preciados del pueblo judío. La pieza incluye inscripciones en escritura paleohebrea y en griego. La primera dice “Matatías el Sumo Sacerdote” y la segunda “Rey Antígono”. Kool señaló que fue el primero en usar ese doble título en dos lenguas dentro de un entorno helenístico.
Yuval Baruch explicó en 2024 que durante el tiempo de Matatías Antígono el acceso a la menorá en el Templo de Jerusalén estaba limitado a los sacerdotes. Por esa razón, la imagen de la moneda tiene un valor extraordinario. Según su hipótesis, nadie fuera del sacerdocio podía observarla de cerca y dibujarla con precisión, de modo que su aspecto solo podía fijarse en la memoria y luego reproducirse sin contacto directo.
Claves históricas de las monedas restituidas
- La moneda de bronce contiene la representación más antigua conocida de la menorá de siete brazos junto a la mesa de los panes.
- La pieza de plata atribuida a Ascalón es apenas la segunda moneda de su tipo conocida en el mundo.
- La moneda de Antígono lleva inscripciones en paleohebreo y en griego con los títulos de sumo sacerdote y rey.
- La restitución evitó la venta de ambas piezas en subastas de Estados Unidos.
- Los especialistas sostienen que el saqueo eliminó parte del contexto arqueológico de las dos monedas.
La pieza atribuida a Ascalón refleja comercio y acuñación fenicia
La segunda moneda restituida muestra en el anverso a la diosa griega Atenea con casco y, en el reverso, a un búho con las alas desplegadas. Su iconografía se asemeja a la del tetradracma de plata ateniense. También lleva las letras álef y nun en escritura fenicia, la primera y la última del nombre de Ascalón, un rasgo que apunta a esa ciudad como probable lugar de origen.
Kool recordó que durante los siglos V e IV a. C. Ascalón era una ciudad fenicia y que los fenicios mantenían una intensa actividad comercial en todo el Mediterráneo. En ese contexto, la moneda imitaba al tetradracma ateniense, que era la principal moneda patrón del Mediterráneo oriental. Los tetradracmas de plata pesaban cerca de 17 gramos y fueron reproducidos en distintos puntos de la región para facilitar intercambios comerciales de amplia circulación.
La única otra moneda idéntica conocida se conserva en la colección del Museo de Israel. Esa pieza tampoco procede de una excavación científica, ya que Haim Gitler, conservador jefe de arqueología y numismática del museo, la adquirió en una subasta en 1998. Gitler sostuvo que las letras junto al búho remiten probablemente a Ascalón, aunque admitió que entre los especialistas no existe un consenso absoluto sobre esa identificación.
Gitler también indicó que ambas piezas fueron acuñadas con los mismos cuños, una conclusión que apoya en una imperfección visible en la imagen de Atenea, parecida a una lágrima. A su juicio, la moneda recuperada por la autoridad israelí fue acuñada antes que la del museo porque se encuentra en mejor estado y revela un menor desgaste de los cuños. Además, planteó que la fabricación pudo ocurrir en una ceca fenicia central.
El saqueo destruye contexto histórico y exige cooperación global
Según la casa de subastas donde Gitler adquirió el ejemplar del museo, esa moneda integraba un tesoro descubierto en la ciudad egipcia de Ismailía en 1983, compuesto por varios tetradracmas de plata del mismo periodo. El experto señaló que el tetradracma fenicio imitado corresponde a monedas atenienses fechadas entre 420 y 405 a. C. Ese dato refuerza la importancia de la pieza devuelta por su relación con circuitos comerciales de gran alcance.
Kool insistió en que el saqueo y el tráfico ilícito de antigüedades causan un daño directo al patrimonio cultural. A su juicio, la extracción clandestina destruye cultura tanto en Israel como en cualquier otro país porque rompe la relación entre los objetos y el lugar donde aparecieron. Esa pérdida impide reconstruir con precisión su historia material, su uso original y su valor dentro del conjunto arqueológico del que formaban parte.
La autoridad israelí remarcó que las dos monedas, al haber sido arrancadas de su contexto arqueológico, perdieron parte de la información histórica que una excavación controlada habría permitido recuperar. Esa carencia limita el conocimiento disponible sobre su cronología exacta, su circulación y el entorno en que fueron depositadas. La restitución repara una parte del daño, pero no puede restablecer todos los datos que desaparecieron con la extracción clandestina.
Eitan Klein, subdirector de la Unidad de Prevención de Robos de la autoridad israelí, afirmó que el comercio ilegal de antigüedades saqueadas es un fenómeno internacional extendido que exige cooperación entre países y organismos de aplicación de la ley. En la misma línea, el coronel Matthew Bogdanos, jefe de la unidad de Manhattan especializada en ese tráfico, sostuvo que esta alianza debe servir como modelo para la devolución del patrimonio cultural saqueado en todo el mundo.