Suecia aprobó el 28 de mayo de 2026 la transferencia a Ucrania de hasta 16 aviones de combate Gripen C/D operativos, procedentes del inventario activo de la Fuerza Aérea Sueca. La decisión forma parte de un paquete de apoyo militar valorado en 25.200 millones de coronas suecas y refuerza la defensa aérea ucraniana frente a los ataques rusos con misiles y drones.
Suecia transferirá hasta 16 Gripen C/D a Ucrania dentro de un paquete militar de 25.200 millones de coronas suecas, con entrenamiento desde 2026 y entregas previstas a partir de 2027.
Las aeronaves llegarán con estándares de preparación de primera línea, ya que no proceden de reservas retiradas ni de plataformas almacenadas. El paquete incluye motores de repuesto, apoyo logístico, sistemas de guerra electrónica y armamento centrado en misiles Meteor, AIM-120 AMRAAM e IRIS-T. La instrucción de pilotos y técnicos ucranianos comenzará este mismo año con la variante biplaza Gripen D, mientras que las entregas de los cazas empezarán en 2027.
El uso previsto de estos cazas se concentrará principalmente en patrullas defensivas antiaéreas en el centro y el oeste de Ucrania. Esa función permitirá reforzar la protección de infraestructuras críticas y ampliar la capacidad de respuesta frente a aeronaves, misiles de crucero y drones empleados por Rusia en ataques de largo alcance.
El Gripen aporta a Ucrania una capacidad táctica adaptada a la guerra de alta intensidad

La incorporación del Gripen ofrece a Ucrania una ventaja operativa relevante porque el avión fue diseñado para operar en escenarios de guerra de alta intensidad. Desarrollado durante la Guerra Fría bajo la doctrina sueca Bas 90, el caza está optimizado para operaciones dispersas, con capacidad para despegar desde tramos cortos de carreteras, autopistas descentralizadas y zonas próximas a áreas forestales.
Esta característica reduce la dependencia de bases aéreas permanentes, uno de los objetivos recurrentes de los ataques rusos. Al requerir menos personal, menos infraestructura y ciclos de preparación más breves que cazas más pesados como el F-16, el Gripen permite mantener tasas de vuelo elevadas con una exposición menor de sus emplazamientos. En la práctica, esa menor huella logística complica los intentos de Rusia de inutilizar la aviación ucraniana mediante ataques continuos con misiles y drones.
Meteor, AMRAAM e IRIS-T refuerzan el perfil defensivo del caza sueco

En el plano técnico, el Gripen tiene un peso aproximado de 14.000 kg, alcanza velocidades cercanas a Mach 2 y dispone de un radio de combate de hasta 1.000 km. La plataforma integra el radar de pulso Doppler PS-05/A, capaz de seguir múltiples objetivos a baja altitud, además de arquitectura Link 16 para conectarse con redes de la OTAN y un sistema interno de guerra electrónica de alta capacidad.
Su armamento será clave para el empleo ucraniano. El misil Meteor aporta capacidad de combate aéreo de largo alcance gracias a su estatorreactor, mientras que el AIM-120 AMRAAM asegura compatibilidad logística con los F-16 ya incorporados por Ucrania. El IRIS-T, por su parte, proporciona una opción de interceptación de corto alcance contra drones o misiles de crucero, apoyada por los sistemas de puntería del casco del piloto.
Suecia reemplazará los aviones donados y Ucrania mira al Gripen E/F

El acuerdo responde a la urgencia militar actual, pero también forma parte de una modernización de doble vía. Para no reducir sus propias capacidades defensivas, Suecia reemplazará las unidades transferidas mediante la compra de nuevos Gripen E/F. Al mismo tiempo, se negocia que Ucrania adquiera hasta 20 cazas Gripen E/F de nueva construcción, financiados mediante el mecanismo de Préstamo de Apoyo de la Unión Europea y listos para entrar en servicio a partir de 2030.
Este plan a largo plazo deriva de una carta de intención firmada en octubre de 2025 y establece las condiciones iniciales para desarrollar una futura flota de entre 100 y 150 cazas. Para Ucrania, ese objetivo implicaría crear desde cero una nueva estructura de mando, mantenimiento y entrenamiento, capaz de sostener una de las mayores flotas tácticas de la OTAN en Europa.
La transferencia de los Gripen C/D marca así un paso inmediato para reforzar la defensa aérea ucraniana y, al mismo tiempo, abre el camino hacia una flota más amplia basada en cazas suecos de nueva generación. Su valor no reside solo en el número de aeronaves, sino en una combinación de dispersión operativa, bajo requerimiento logístico, guerra electrónica y misiles aire-aire compatibles con el entorno aliado.