La autoridad reguladora de la aviación del Líbano inició una auditoría de seguridad sobre Middle East Airlines después de que sindicatos de pilotos expresaran preocupación por vuelos operados cerca de zonas de ataques aéreos y por presuntas sanciones contra tripulantes que reportaron incidentes de seguridad.
La auditoría sobre Middle East Airlines examina denuncias de pilotos sobre operaciones cerca de zonas de conflicto, reportes de seguridad y la relación entre la aerolínea libanesa y el regulador aéreo nacional.
La revisión coloca bajo escrutinio a la aerolínea de bandera con sede en Beirut, que ha mantenido al país conectado durante la guerra regional y el colapso financiero, incluso cuando varias compañías extranjeras evitaron gran parte del espacio aéreo de Oriente Medio por los riesgos asociados a misiles y drones.
MEA opera una flota de unos 20 aviones con rutas en Oriente Medio, Europa y África Occidental. En el Líbano, la compañía ha recibido elogios por continuar sus vuelos durante la crisis y por sostener una economía debilitada que depende cada vez más del turismo y de las remesas de expatriados.
La aerolínea defendió su historial operativo y afirmó que los vuelos realizados durante las hostilidades militares se efectuaron con base en evaluaciones de riesgo preparadas junto con el Gobierno del Líbano y la Autoridad de Aviación Civil del Líbano, conocida como LCAA.
Preocupación de pilotos por vuelos en zonas de riesgo
Desde 2024 se han registrado múltiples ataques aéreos israelíes cerca del principal aeropuerto libanés, lo que generó inquietud en la Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos de Líneas Aéreas, IFALPA, debido al historial de derribos de aviones civiles en zonas de conflicto o en sus proximidades.
Las preocupaciones aumentaron con la intensificación de los ataques israelíes contra el Líbano durante el conflicto más amplio con Hezbolá, iniciado con ataques con misiles y drones contra Israel por parte del grupo terrorista el 2 de marzo, en apoyo a su patrocinador, Irán.

El presidente de IFALPA, Ron Hay, advirtió en una carta del 12 de mayo dirigida al banco central libanés, accionista mayoritario de MEA, que volar con pasajeros en zonas de alto riesgo y conflicto bajo condiciones de guerra constituye un riesgo inaceptable, aunque algunos lo presenten como una acción heroica.
Banque du Liban remitió las consultas a MEA. La aerolínea señaló que el hijo del presidente de la compañía y el hijo del presidente de la LCAA son capitanes de MEA y volaron durante todo el periodo señalado.
La LCAA revisa operaciones y reportes de seguridad
El director de la LCAA, Mohammed Aziz, investigador de accidentes aéreos, comunicó a IFALPA en una carta del 15 de mayo que su equipo realizaría una auditoría de seguridad aérea de MEA y abriría un diálogo con la compañía para tratar las preocupaciones planteadas.
MEA afirmó que la actividad de supervisión realizada por la LCAA entre el 18 de mayo y el 1 de junio confirmó el cumplimiento de los requisitos normativos y de seguridad operacional. Aziz indicó que se celebró una reunión de cierre con la aerolínea, aunque la auditoría aún seguía en trámite y la autoridad se encontraba en un proceso de mediación entre pilotos y MEA.

Un piloto de MEA sostuvo que los aviadores tienen un incentivo económico para volar, ya que los pagos por vuelo constituyen la mayor parte de sus ingresos. El salario base, según ese testimonio, se redujo de forma drástica tras el colapso económico libanés iniciado en 2019.
IFALPA, con apoyo de otros grupos de aviadores, mencionó casos en los que pilotos reportaron errores involuntarios para mejorar la seguridad y luego enfrentaron medidas como ser enviados a formación, situación en la que pierden pagos por vuelo. Hay afirmó que los pilotos alzaron la voz y que se tomaron medidas contra ellos.
MEA rechazó esas acusaciones y las calificó de infundadas. La compañía sostuvo que las asignaciones de formación se aplican conforme a requisitos reglamentarios y que no deben interpretarse como sanciones disciplinarias ni represalias.
SkyTeam, Air France y Delta siguen la situación
Las preocupaciones de seguridad llevaron a grupos de pilotos a contactar a SkyTeam, alianza que incluye a MEA, Air France y Delta Air Lines. La presidenta de la Asociación de Pilotos de SkyTeam, Dara van Langen, señaló que una aerolínea asociada debe ofrecer el nivel de seguridad esperado cuando transporta pasajeros de otra compañía.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea exigen a las aerolíneas bajo sus jurisdicciones auditar a socios extranjeros de código compartido para garantizar un nivel equivalente de seguridad.
Air France, que mantiene un acuerdo de código compartido con MEA, afirmó que audita periódicamente a todos sus socios de ese tipo. SkyTeam y Delta, que tienen un acuerdo interlínea menos amplio, indicaron que conocen las preocupaciones de los pilotos y que siguen de cerca la situación, con la seguridad como prioridad.
Pagos de MEA a trabajadores del regulador libanés
IFALPA también expresó inquietud por pagos de MEA a trabajadores de la LCAA encargados de supervisar la seguridad aérea. Una hoja de cálculo interna sobre ayuda financiera correspondiente a noviembre mostraba que decenas de empleados del regulador recibieron pagos de la aerolínea, incluidos tres trabajadores de seguridad aérea.
Hay cuestionó que una autoridad encargada de supervisar a una aerolínea reciba apoyo financiero de la misma empresa sometida a control, al considerar que esa relación puede afectar la disposición de los empleados a señalar problemas.
MEA afirmó que entregó apoyo financiero en coordinación con el Gobierno del Líbano para mantener operativa la infraestructura aeronáutica del país tras el colapso de la moneda causado por la crisis financiera. La aerolínea sostuvo que el salario de los controladores aéreos se redujo en más de un 90 %, hasta quedar por debajo de los 100 dólares mensuales.
La compañía aseguró que ese apoyo no afectó la independencia, autoridad ni responsabilidades de supervisión de la LCAA. También afirmó que los auditores y los dirigentes de la agencia, incluido Aziz, no recibieron pagos.