Cientos de manifestantes antiinmigración salieron a las calles de Belfast el martes, tras un ataque con arma blanca ocurrido en el norte de la ciudad que dejó a un hombre con heridas graves en el cuello, la cabeza, el rostro y la espalda.
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el ataque como “repugnante” y pidió calma mientras la policía investiga el caso. El suceso, registrado a última hora del lunes, se difundió ampliamente en redes sociales y elevó la tensión en torno al debate migratorio en el Reino Unido.
La policía acusó a un ciudadano sudanés de 30 años de intento de asesinato tras el ataque con cuchillo en Belfast, que no está siendo tratado como terrorismo mientras continúan las pesquisas sobre el motivo.
El sospechoso fue imputado el martes por la tarde por intento de asesinato, posesión de un objeto con hoja o punta en un lugar público y amenazas de muerte. Está previsto que comparezca ante el Tribunal de Magistrados de Belfast el miércoles.

Las autoridades indicaron que el detenido residía en la zona y que había obtenido permiso para permanecer en el Reino Unido en septiembre de 2023, después de solicitar asilo. Según la policía, viajó a Belfast en febrero de ese año en autobús desde Dublín, tras haber llegado a la capital irlandesa desde París en una fecha no precisada.
El jefe de policía Jon Boutcher afirmó que no existe rastro del sospechoso en las bases de datos de seguridad nacional y que no era conocido por el Servicio de Policía de Irlanda del Norte. La investigación intenta establecer el motivo, aunque por ahora no hay información que apunte a un vínculo terrorista ni se buscan otros sospechosos.
Disturbios en Belfast y llamados a la calma
Tras conocerse el ataque, grupos de jóvenes enmascarados se reunieron en distintos puntos de Belfast. La policía desplegó vehículos blindados para contener los disturbios, mientras manifestantes incendiaron varios vehículos, incluido un autobús en el este de la ciudad.

En una calle del este de Belfast, un grupo de unos 100 hombres derribó puertas y rompió ventanas de viviendas. También se difundieron imágenes de una casa en llamas, en medio de una noche marcada por enfrentamientos y daños materiales.
Ryan Henderson, subjefe de policía de Irlanda del Norte, describió el caso como un “incidente crítico” y pidió serenidad a todas las comunidades. Señaló que el intento de asesinato podía generar miedo, ira y preocupación, pero insistió en que la respuesta debía priorizar la seguridad pública.
La víctima sufrió heridas graves durante el ataque
La víctima, un hombre de unos 40 años, sufrió lesiones graves en los ojos y cortes en la cara y la espalda. La policía encontró un cuchillo de cocina en el lugar del ataque, descrito por las autoridades como un episodio brutal.
Las imágenes del incidente mostraron a varios ciudadanos tratando de repeler al agresor antes de la llegada de los agentes. Mandos policiales atribuyeron a esas personas haber contribuido a salvar la vida del hombre herido.
Los líderes de los principales partidos políticos de Irlanda del Norte condenaron conjuntamente el ataque y lo calificaron de “horrible”. Además, llamaron a no incitar al odio ni dirigir represalias contra comunidades concretas ante los informes sobre nuevas protestas.
El caso aviva el debate migratorio en Reino Unido

El ataque de Belfast provocó preguntas inmediatas sobre la situación migratoria del sospechoso. Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, pidió a las autoridades frenar lo que denominó “inmigración descontrolada”.
Consultado en el Parlamento, el secretario para Irlanda del Norte, Hilary Benn, afirmó que no podía confirmar si el presunto agresor había entrado ilegalmente en el Reino Unido. La policía, por su parte, centró sus declaraciones en la investigación penal y en el llamado a la calma.
La tensión también se reflejó fuera de Irlanda del Norte. Unas pocas docenas de manifestantes bloquearon Parliament Square en Londres, mientras que en Southampton se registraron protestas vinculadas a otro caso de asesinato que había generado una fuerte controversia sobre la actuación policial y el debate racial.
En Southampton, la condena de Vickrum Digwa por el asesinato de Henry Nowak provocó protestas frente a un hotel que había alojado a solicitantes de asilo, pese a que tanto la víctima como el condenado eran británicos. Digwa fue sentenciado a cadena perpetua con una pena mínima de 21 años tras apuñalar a Nowak con una daga sij.
El caso de Southampton abrió una discusión pública adicional porque Digwa afirmó falsamente a la policía que había sido víctima de una agresión racista por parte de Nowak. Cuando los agentes llegaron, trataron inicialmente al herido como sospechoso antes de advertir su lesión e intentar reanimarlo.
Las protestas por la muerte de Nowak se tornaron violentas la semana pasada, con ataques contra la policía mediante sillas y piedras. Varias personas fueron acusadas de desórdenes violentos, mientras el debate sobre inmigración, seguridad pública y actuación policial continúa extendiéndose por distintas ciudades del Reino Unido.