El Departamento de Guerra de Estados Unidos adjudicó el 9 de junio de 2026 a Lockheed Martin una modificación contractual por USD 153,9 millones para la compra anticipada de componentes destinados a once cazas F-35 Lightning II de un cliente extranjero no identificado.
La asignación corresponde al programa de Ventas Militares al Extranjero y no cubre la adquisición de aviones completos. El financiamiento se dirige a piezas de largo plazo necesarias para sostener el calendario industrial y evitar interrupciones en el ensamblaje final.
Lockheed Martin recibirá USD 153,9 millones para asegurar componentes de once F-35 destinados a un cliente extranjero no revelado, con trabajos previstos hasta diciembre de 2030.
Los trabajos se extenderán hasta diciembre de 2030, un plazo que refleja la complejidad de una línea de producción que atiende pedidos de las fuerzas estadounidenses, socios del programa F-35 y clientes FMS. La mayor parte de la carga de trabajo se concentrará en Fort Worth, Texas, con el 59 %.
El Segundo, California, asumirá el 14 %; Warton, Reino Unido, el 9 %; y Cameri, Italia, el 4 %. Otros porcentajes menores corresponderán a Orlando, Nashua, Baltimore, San Diego y ubicaciones fuera de Estados Unidos, lo que mantiene el peso de la cadena industrial estadounidense con participación de instalaciones europeas vinculadas al programa.
Cliente extranjero no identificado y alcance de la compra

La notificación no identifica al país comprador, la variante del avión ni el lote de producción. Esa falta de datos impide atribuir el contrato a un operador específico dentro de la cartera internacional del F-35.
Lockheed Martin reconoce como clientes FMS del F-35 a países como Israel, Japón, Corea del Sur, Bélgica, Polonia, Singapur, Finlandia, Suiza, Alemania, República Checa, Grecia y Rumanía. Sin embargo, la adjudicación no aporta elementos para precisar el destinatario de los once cazas.
La compra anticipada es habitual en programas de alta complejidad porque ciertos componentes no pueden encargarse al final del proceso sin afectar las entregas. En el F-35, esto incluye estructuras de baja observabilidad, elementos mecanizados, aviónica, sistemas de guerra electrónica, componentes de radar, equipos de cabina, actuadores, tren de aterrizaje y mecanismos de la bodega de armas.
El pedido se inserta en una línea de producción con una cartera amplia. En septiembre de 2025, Lockheed Martin y la Oficina del Programa Conjunto del F-35 cerraron los acuerdos para los lotes 18 y 19, que abarcan hasta 296 aeronaves, con entregas previstas desde 2026.
La configuración determinará la capacidad real de los F-35

La relevancia operativa de estos once aviones dependerá menos del número contratado que de la configuración con la que entren en servicio. El F-35 combina baja observabilidad, sensores integrados, enlaces de datos, capacidad aire-aire y ataque de precisión, pero su rendimiento efectivo depende del software, las autorizaciones de armamento, los archivos de datos de misión, el entrenamiento y el sostenimiento logístico.
Ese punto es especialmente sensible por los retrasos en la modernización. La GAO informó en septiembre de 2025 que el esfuerzo reducido del Bloque 4 no se completaría antes de 2031 y que la actualización TR-3, destinada a mejorar procesamiento y memoria, acumuló problemas de software y hardware.
Para el cliente extranjero, la fecha de entrega será solo una parte del problema. La capacidad real estará determinada por la línea base de software, la configuración de guerra electrónica, el armamento certificado y la disponibilidad de repuestos.
La adjudicación es menor dentro del volumen total del programa F-35, pero cumple una función concreta: reservar materiales y capacidad industrial para una futura entrega. Sin una configuración madura y una estructura de apoyo completa, la incorporación de once cazas no garantiza por sí sola disponibilidad de combate sostenida.