El secretario general de la ONU, António Guterres, criticó este domingo los ataques de Israel contra Beirut, después de que la Fuerza Aérea Israelí alcanzara un objetivo de Hezbolá en Dahiyeh, en los suburbios del sur de la capital libanesa.
La declaración se produjo en medio de los planes de Estados Unidos e Irán para firmar un acuerdo marco de paz, mientras aumentan las advertencias regionales por una posible escalada tras el ataque israelí.
Guterres pidió máxima moderación tras el ataque israelí contra Beirut, ocurrido pese al alto el fuego y en plena expectativa por un acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
“Los ataques se produjeron a pesar del alto el fuego y en un momento en el que se espera que Estados Unidos y la República Islámica de Irán alcancen un acuerdo que allane el camino hacia una resolución pacífica de este conflicto”, afirmó Guterres en un comunicado.
“Insto a todas las partes a que actúen con la máxima moderación en este momento crucial”, añadió el secretario general de la ONU.
Israel afirma que atacó un centro de mando de Hezbolá

Las FDI afirmaron que el ataque en Dahiyeh alcanzó un centro de mando de Hezbolá. El objetivo fue identificado por el ejército israelí como una infraestructura utilizada por el grupo terrorista en los suburbios del sur de Beirut.
El ataque israelí se produjo después de una serie de lanzamientos de Hezbolá contra el norte de Israel. Un cohete impactó cerca de Neot Mordechai, próxima a Kiryat Shmona, y otros proyectiles cayeron cerca de tropas israelíes en el sur del Líbano.
Las FDI también informaron que varios drones aparentemente lanzados por Hezbolá impactaron en territorio israelí cerca de la frontera. La secuencia de cohetes y drones elevó la tensión en el frente norte antes de la reacción de la ONU.
Trump e Irán también reaccionan al ataque en Beirut

La reacción de Guterres se sumó a la de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, criticó públicamente el ataque israelí contra Beirut y sostuvo que no deberían producirse nuevos ataques de Israel en ninguna parte del Líbano mientras su Gobierno busca cerrar el acuerdo con Teherán.
Irán elevó sus advertencias tras el ataque. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional afirmó que la respuesta era “inminente” y declaró: “El Líbano es nuestra vida y no se tolerará ninguna violación de las líneas rojas de la República Islámica”.
En paralelo, autoridades israelíes reportaron contactos con Washington para evitar una represalia iraní contra Israel. Dos fuentes occidentales indicaron que Teherán aún evaluaba incentivos ofrecidos por Estados Unidos, después de que un reporte previo señalara que Irán los había rechazado.
Datos de seguimiento aéreo mostraron más tarde que el espacio aéreo iraní aparecía casi vacío, en medio de la amenaza de una respuesta contra Israel. La crítica de Guterres situó el ataque en Beirut dentro de una crisis regional marcada por Hezbolá, Irán, Israel y las negociaciones impulsadas por Washington.