Altos funcionarios estadounidenses afirmaron que aún no está claro si Washington podrá alcanzar un acuerdo nuclear de seguimiento con Irán, pese al memorando de entendimiento firmado el domingo durante las gestiones impulsadas por la Administración del presidente Donald Trump.
Dos funcionarios del Gobierno estadounidense participaron en una rueda de prensa telefónica extraoficial con periodistas, mientras la Casa Blanca intenta defender el alcance del acuerdo firmado con Teherán.
Washington evaluará en las próximas semanas si el memorando con Irán puede convertirse en un acuerdo nuclear de seguimiento, mientras avanza la reapertura gradual del estrecho de Ormuz.
El memorando estableció la “estructura” para las negociaciones sobre el programa nuclear iraní durante los próximos 60 días. Sin embargo, uno de los altos funcionarios estadounidenses afirmó que Washington sabrá “en las próximas dos o tres semanas” si realmente puede alcanzarse un acuerdo posterior.
La declaración deja abierta la cuestión central del proceso diplomático: si el entendimiento preliminar permitirá avanzar hacia compromisos verificables sobre el programa nuclear de Irán o si quedará limitado a una pausa temporal en la escalada.
Otro funcionario explicó que, aunque el acuerdo prevé la reapertura “inmediata” del estrecho de Ormuz, su aplicación práctica “llevará un poco de tiempo”. Según esa explicación, aún deben retirarse minas y los operadores de buques mantienen sus propias evaluaciones de riesgo antes de volver a utilizar la vía marítima.
La reapertura de Ormuz avanzaría de forma gradual

“Probablemente no volveremos a la normalidad en dos semanas, pero veremos un aumento significativo del tráfico en el estrecho”, afirmó el alto funcionario estadounidense al describir el escenario previsto por Washington.
El estrecho de Ormuz sigue como uno de los puntos centrales del memorando, tanto por su relevancia estratégica para el transporte de petróleo y gas natural licuado como por su papel en la reducción de tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El funcionario estadounidense indicó que asistirá a la ceremonia de firma prevista para el viernes junto con Steve Witkoff y Jared Kushner, dos de los principales asesores de Trump en las gestiones con Irán. También se espera la presencia de sus homólogos iraníes.
De acuerdo con el funcionario, las relaciones directas que él y otros miembros del equipo de Trump establecieron con dirigentes iraníes al más alto nivel hicieron posible el acuerdo del domingo, en lugar de depender exclusivamente de mediadores externos.
Esos canales directos fueron necesarios, según la posición estadounidense, para comprender cuáles eran las líneas rojas de Irán y en qué puntos Teherán podría aceptar concesiones durante las negociaciones.
El funcionario insistió en que el memorando no habría sido posible sin la presión económica, militar y diplomática ejercida por Washington durante los dos mandatos de Donald Trump en la Casa Blanca. Esa presión, sostuvo, permitió crear las condiciones para iniciar una nueva fase de negociaciones sobre el programa nuclear iraní.