Los magistrados del Tribunal Supremo que tramitan los recursos contra la elección del abogado Michael Rabello recomendaron que la Knéset considere la posibilidad de celebrar una nueva votación para el cargo de auditor general del Estado.
El juez Noam Sohlberg, que presidió el tribunal, indicó que las partes tendrán plazo hasta el domingo para responder a la propuesta. La recomendación surgió durante la vista de los recursos presentados contra la elección de Rabello.
El Tribunal Supremo planteó una nueva votación después de examinar denuncias sobre el secreto del voto en la Knéset y posibles conflictos de intereses de Michael Rabello.
El debate se concentró en dos asuntos centrales: las denuncias de que diputados del Likud habrían documentado sus votos tras la mampara electoral y la afirmación de que Rabello podría estar en conflicto de intereses por haber actuado como abogado del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Michael Rabello es elegido auditor general de Israel tras una votación decisiva en la Knéset
Rabello fue elegido hace unas dos semanas en una votación secreta celebrada en el pleno de la Knéset. En la primera vuelta, el juez jubilado Yosef Elron obtuvo 60 votos frente a los 57 de Rabello, pero ninguno alcanzó la mayoría requerida de 61 diputados.
El secreto del voto centra el examen del Tribunal Supremo
La segunda vuelta modificó el resultado. Rabello ganó con 61 votos frente a los 57 de Elron, en una ronda que quedó bajo cuestionamiento por las acusaciones de que algunos legisladores fueron presionados para registrar su voto como prueba de lealtad política.

Durante la vista, Sohlberg aclaró que la posible violación del secreto del voto sería el tema principal del debate. La jueza Ruth Ronen preguntó si cada caso de fotografía de una papeleta debía conducir necesariamente a la anulación de una elección.
Ronen también planteó la posibilidad de que los miembros de la Knéset que cambiaron su voto entre la primera y la segunda ronda simplemente hubieran modificado su posición política. Los demandantes, en cambio, sostuvieron que la documentación de los votos en la segunda vuelta reforzaba la sospecha de una instrucción organizada.
Los representantes de los demandantes pidieron establecer una norma que prohíba el uso de cámaras en las cabinas electorales. Argumentaron que la documentación de las papeletas genera presión grupal y puede socavar el principio del voto secreto en la Knéset.
Las dudas sobre Rabello y el conflicto de intereses
La jueza Ronen preguntó si el hecho de que siete miembros de la Knéset se hubieran fotografiado únicamente en la segunda vuelta podía servir como indicio suficiente de una instrucción. El representante del servicio jurídico del Parlamento respondió que documentar el voto no prueba por sí solo que existiera una orden.
Según esa postura, tras consultar con las partes pertinentes no se encontró ninguna prueba que respaldara la denuncia más allá de rumores. Las juezas Ruth Ronen y Gila Kanfi-Steinitz también examinaron las acusaciones de conflicto de intereses contra Rabello.
Ambas magistradas preguntaron por qué no sería suficiente un acuerdo de conflicto de intereses que limitara la intervención de Rabello en determinados asuntos. Rabello sostuvo en su respuesta que, conforme a la ley y a dicho acuerdo, puede desempeñar el cargo pese a haber representado a Netanyahu y trabajado en el despacho del abogado David Shimron.
La vista también incluyó un incidente en la sala. La diputada Tally Gotliv fue expulsada tras interrumpir el procedimiento por tercera vez, después de que Sohlberg le hubiera advertido que se trataba de su última advertencia.
El tribunal evalúa el alcance de una posible anulación
Ronen advirtió que anular unas elecciones por una violación del secreto electoral podría crear un incentivo para sabotear futuras votaciones. Los demandantes respondieron que el caso actual no se limita a episodios aislados, sino a un incidente de gran escala que justificaría invalidar el proceso.
La recomendación de los magistrados deja abierta la posibilidad de que la Knéset repita la votación para elegir al auditor general. La decisión final dependerá de las respuestas que presenten las partes y del análisis del Tribunal Supremo sobre el impacto real de las denuncias en la legitimidad del resultado.