El seleccionador iraní, Amir Ghalenoei, afirmó que le comunicaron una flexibilización de las restricciones de viaje impuestas por Estados Unidos a su equipo para el Mundial, de cara al tercer partido de la fase de grupos. Al mismo tiempo, criticó el trato recibido hasta ahora y sostuvo que las limitaciones perjudicaron el rendimiento de la selección en el campo.
Irán llegó al Mundial mientras su país seguía en guerra con Estados Unidos, uno de los países coanfitriones del torneo. La selección ha tenido su base en México, aunque todos sus partidos se han disputado en territorio estadounidense.
Irán tendrá más margen para organizar su viaje a Seattle según Amir Ghalenoei, después de dos partidos marcados por restricciones de entrada y salida en Estados Unidos.
Esa situación obligó al equipo a realizar frecuentes desplazamientos transfronterizos. Según Ghalenoei, las autoridades estadounidenses solo permitieron a la delegación permanecer en el país durante unas pocas horas después de cada partido, con restricciones que cambiaron en varias ocasiones en el último momento.
Después de enfrentarse a Bélgica el domingo en Los Ángeles, Irán disputará su último partido de la fase de grupos el viernes en Seattle contra Egipto. Para ese encuentro, el cuerpo técnico espera condiciones más flexibles en la planificación del traslado.
Ghalenoei dijo que su equipo tendrá más flexibilidad para ese encuentro, aunque señaló que habría sido “justo” recibir el mismo trato en los dos primeros partidos. La queja apunta al impacto logístico de las medidas estadounidenses sobre una selección obligada a entrenar y concentrarse fuera del país donde juega.
La selección iraní cuestiona el trato recibido en Estados Unidos
“Nos dijeron que en Seattle podríamos hacer lo que quisiéramos, comportarnos como quisiéramos y llegar antes”, declaró Ghalenoei en una rueda de prensa, sin precisar de quién recibió esa información.
“Pero mi problema es este: ¿por qué no nos dejaron llegar antes también para los dos primeros partidos?”, añadió el seleccionador iraní, al comparar la nueva flexibilidad con las limitaciones aplicadas en los encuentros anteriores.
“Lo único que sé es que, para el último partido, sí nos han dejado decidir por nuestra cuenta cómo organizar el viaje. Pero, por desgracia, en los dos primeros partidos fueron otros quienes se encargaron de organizarlo y de fijar los horarios”, afirmó.
Una fase de grupos marcada por restricciones y tensión política
La situación de Irán en el Mundial quedó condicionada por la guerra con Estados Unidos y por el hecho de que uno de los países coanfitriones controla el acceso a las sedes donde juega el equipo. La base en México permitió mantener la concentración de la selección, pero también impuso una logística compleja para cada desplazamiento hacia territorio estadounidense.
Las declaraciones de Ghalenoei reflejan el malestar del cuerpo técnico iraní por un calendario ya exigente en lo deportivo y agravado por restricciones de viaje, cruces fronterizos y decisiones modificadas a último momento. Para el seleccionador, esas condiciones afectaron la preparación del equipo antes de los primeros partidos de la fase de grupos.
El partido contra Egipto en Seattle aparece así como el primer encuentro en el que Irán podrá organizar con mayor autonomía su llegada y permanencia en Estados Unidos. La flexibilización no elimina las críticas del seleccionador, que reclamó igualdad de trato para toda la fase de grupos.