Estados Unidos no aceptará que Irán imponga peajes o tasas en el estrecho de Ormuz dentro de un acuerdo definitivo para poner fin a la guerra en Oriente Medio, advirtió el martes el secretario de Estado, Marco Rubio, al inicio de una gira regional en Emiratos Árabes Unidos.
“Se trata de una vía navegable internacional. Ningún país tiene derecho a cobrar peajes ni tasas en una vía navegable internacional”, afirmó Rubio. El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que cree que “todos los países de esta región estarían de acuerdo”.
Washington rechaza cualquier peaje iraní en Ormuz porque considera que el estrecho es una vía navegable internacional y que su tránsito debe permanecer libre dentro de cualquier acuerdo definitivo.
La posición de Washington marca uno de los primeros puntos de tensión en las negociaciones abiertas con Teherán tras la firma de un acuerdo preliminar y la conclusión de una primera ronda de conversaciones en Suiza. Las partes iniciaron un plazo de 60 días para discutir el levantamiento de sanciones, el programa nuclear iraní y el futuro de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio mundial de petróleo.
Irán bloqueó el estrecho al comienzo de la guerra, lo que paralizó el tráfico marítimo y provocó una fuerte subida de los precios internacionales del crudo. Desde la firma del acuerdo preliminar, los cruces han empezado a aumentar, aunque la actividad sigue lejos de los niveles habituales.
Teherán mantiene que conservará el control sobre la ruta. En un comunicado conjunto divulgado el martes, Irán y Omán afirmaron que estudiarían la gestión de la vía comercial y los costes por servicios, al tiempo que reivindicaron su soberanía sobre el estrecho. El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, había dicho antes que Ormuz “nunca volverá” a la situación previa a la guerra, pese al acuerdo para abrir canales de comunicación destinados a mantenerlo operativo.
El tránsito marítimo por Ormuz sigue limitado tras el bloqueo
La Organización Marítima Internacional anunció que comenzará a evacuar a más de 11.000 marineros varados por el bloqueo, en coordinación con Irán, Omán y Estados Unidos, después de obtener “las garantías de seguridad necesarias”.
El tráfico por el estrecho alcanzó el lunes su nivel más alto desde el inicio de la guerra, según dos plataformas de seguimiento marítimo. Aun así, apenas superó el 40 % del volumen normal en tiempos de paz, estimado en unos 120 buques diarios.
Omán informó el martes que coordinó con la Organización Marítima Internacional la habilitación de un corredor marítimo temporal para los buques que quieran transitar por Ormuz, según la agencia estatal de noticias. Las embarcaciones deberán coordinarse con la OMI sobre la base de las coordenadas anunciadas por el organismo y las autoridades omaníes.
La medida busca asegurar la libertad de navegación por esta ruta estratégica conforme al derecho internacional y al derecho del mar, que protegen el tránsito marítimo sin imposición de tasas.
La actividad diplomática avanzó en varios escenarios. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, viajó a Pakistán, uno de los países mediadores; Rubio comenzó contactos con aliados del Golfo; y en Washington se abrió una nueva ronda de conversaciones directas entre funcionarios libaneses e israelíes.
Irán excluye sus misiles balísticos de la negociación
Uno de los puntos que Irán dejó fuera de cualquier negociación definitiva es su programa de misiles balísticos. “Si los misiles que tenemos para nuestra defensa no existieran, Israel y Estados Unidos habrían arrasado Irán igual que lo hicieron con Gaza”, declaró Pezeshkian durante su visita a Pakistán.
El presidente iraní agregó que la República Islámica “nunca negociará con nadie, bajo ninguna circunstancia, jamás, sobre nuestras capacidades defensivas”.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, confirmó que el acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán no menciona los misiles balísticos y sostuvo que no puede haber “doble rasero” sobre qué países pueden poseerlos.
Durante la guerra, Irán lanzó cientos de misiles y miles de drones contra Israel y sus vecinos del Golfo. Israel considera desde hace años que el programa iraní de misiles constituye una amenaza existencial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había intentado antes incluir los misiles y el apoyo de Teherán a grupos armados aliados en las conversaciones. La semana pasada, sin embargo, pareció moderar su postura al afirmar que era “un poco injusto” que Irán no tuviera algunos misiles si otros países sí los tenían.
Las inspecciones nucleares quedan como otro foco de disputa
La inspección de instalaciones nucleares también quedó como un foco de disputa. Irán negó la afirmación del vicepresidente estadounidense, JD Vance, según la cual Teherán había aceptado invitar de nuevo a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica a las instalaciones nucleares bombardeadas por Estados Unidos e Israel el año pasado.
“Saben que se equivocan. Nos lo dijeron en el marco de las negociaciones celebradas en Suiza este fin de semana, y lo tenemos claro: inspecciones al 100 %”, afirmó Trump el martes. “Y si ellos tuvieran razón, cancelaría las reuniones ahora mismo”.
Consultado sobre cuándo llegarían a Irán los inspectores de la ONU, Trump respondió que lo harían en el momento oportuno.
Estados Unidos se incorporó a la anterior guerra de Israel contra Irán a mediados de 2025 y bombardeó instalaciones nucleares en Fordo, Natanz e Isfahán, incluso con potentes municiones antibúnker. El alcance de los daños se desconoce, pese a que Trump afirmó que las instalaciones quedaron “destruidas”.
El embajador iraní ante la ONU, Ali Bahreini, también negó ante periodistas que exista una decisión sobre el regreso de los inspectores del OIEA. “No se ha tomado tal decisión”, afirmó.
El acuerdo preliminar abre un plazo de 60 días
Pakistán y Qatar, mediadores en el proceso, dijeron que ambas partes acordaron una “hoja de ruta” para alcanzar un pacto definitivo en un plazo de 60 días.
Como parte del entendimiento preliminar, el Tesoro de Estados Unidos levantó temporalmente las sanciones contra Irán para permitirle producir, vender y suministrar crudo y derivados hasta mediados de agosto. Washington también aceptó liberar $12.000 millones en fondos congelados a favor de Irán, según medios estatales iraníes.
El avance diplomático tuvo eco en Washington. El Senado aprobó una resolución, ya respaldada por la Cámara de Representantes, que pide el fin de la guerra con Irán. Aunque la validez jurídica del instrumento legislativo es objeto de controversia, la votación dejó a ambas cámaras oficialmente posicionadas contra la guerra mientras prosiguen las negociaciones.
En paralelo, Washington acogió el martes la quinta ronda de conversaciones entre funcionarios libaneses e israelíes para intentar poner fin a la guerra entre Israel y Hezbolá. El Líbano se ha convertido en un asunto central de fricción en el diálogo entre Estados Unidos e Irán, ya que Teherán exige el cese de los ataques israelíes contra su aliado libanés y la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel del sur del Líbano.