El ministro de Defensa, Israel Katz, elogió el acuerdo “histórico” firmado ayer entre Israel y el Líbano y sostuvo que “podría, por primera vez en décadas, dar lugar a una nueva realidad más segura a lo largo de la frontera norte y en el Líbano”.
Katz afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán por completo del territorio libanés, como había prometido anteriormente, y que el ejército conservará su zona de seguridad, incluida el área de la cresta del Castillo de Beaufort.
“La prueba estará en la aplicación del acuerdo, y aún se prevén muchos retos”, señaló Katz. Añadió que ordenó a las Fuerzas de Defensa de Israel “se preparen para una estancia prolongada en la zona de seguridad y realicen los preparativos necesarios para proteger a los soldados de las FDI y eliminar las amenazas a las comunidades del norte”.
Según el ministro, “el principio importante establecido en el acuerdo es que no habrá… retirada alguna mientras la organización terrorista Hezbolá no haya sido desarmada en todo el Líbano”.
Katz sostuvo además que el pacto “también constituye un golpe estratégico al eje iraní”.
“Irán intentó obligar a Israel a retirarse del Líbano mediante amenazas y presiones sobre Estados Unidos, y fracasó”, afirmó.
También lanzó una advertencia a Teherán: “si Irán intenta atacar a Israel para impedir la aplicación del acuerdo, actuaremos contra él con gran contundencia”.










